¿California desafía a la ley divina... y a la primera enmienda de la Constitución?

Mayo 29, 2019
Origen: fsspx.news

El 23 de mayo de 2019, el Senado del Estado de California aprobó, en su tercera lectura, un proyecto de ley presentado por el senador demócrata Jerry Hill (proyecto SB 360), que ataca el secreto del sacramento de la confesión. Ahora, dicho proyecto podrá ser votado en la asamblea, y constituiría, si se aprueba, la primera injerencia de la ley de Estados Unidos en el secreto de confesión.

Esta ley considera a los sacerdotes como "informantes obligatorios", lo cual significa que tienen el deber de denunciar cualquier maltrato o abuso infantil del que tengan conocimiento. Hasta ahora, "el conocimiento adquirido durante la confesión" era una excepción.

Sin embargo, de aprobarse el proyecto de ley, este ya no sería el caso: 1) cuando el sacerdote se haya enterado del hecho tanto en el foro interno (en el confesionario) como en el foro externo (confidencia hecha fuera del confesionario); 2) cuando el sacerdote haya confesado a un empleado de la parroquia; 3) finalmente, cuando el sacerdote haya confesado a un miembro del clero. Esta disposición es a todas luces una respuesta a los escándalos cometidos por clérigos indignos, ampliamente publicitados en los últimos años.

Una estigmatización excesiva

Esta luz verde del Senado ha sido fuertemente criticada por las autoridades de la Iglesia. El arzobispo Joseph Gómez de Los Ángeles destacó que el senador Jerry Hill, patrocinador del proyecto de ley SB 360, declaró de manera concluyente que "se ha abusado a gran escala del privilegio de la confesión, dando como resultado un abuso sistemático y no denunciado de miles de niños pertenecientes a diversas denominaciones [cristianas]". Sin embargo, ningún caso puede presentarse como prueba de que el crimen podría haberse evitado si un sacerdote hubiera violado el secreto de confesión. Y esto es porque los depredadores mantienen sus actos en secreto, y no confiesan sus actos criminales a los sacerdotes.

El Arzobispo se pregunta: ¿por qué el proyecto de ley solo atañe a los sacerdotes católicos y, en particular, a los sacerdotes que escuchan confesiones? "Es mucho más probable", señala, "que los periodistas y los abogados reciban confesiones sobre tales delitos. Sin embargo, el proyecto de ley no propone eliminar el privilegio que vincula al abogado con su cliente, ni la protección de las fuentes periodísticas. Sin querer incriminar a estos dos grupos, Monseñor Gómez cree que el proyecto de ley no tiene nada que ver con la protección de los niños, sino que busca paralizar a la Iglesia en su medio de salvación más poderoso: el sacerdocio católico y el sacramento de la confesión.

Monseñor Robert Barron, obispo auxiliar de Monseñor Gómez, explica el terrible dilema al que los sacerdotes pronto tendrían que enfrentarse, porque "estarían amenazados con ser procesados ​​y encarcelados, por un lado, o excomulgados formalmente por el otro". Además, sería pan comido para los agitadores aprovechar la legislación para acosar a los sacerdotes a los que les gustaría atacar.

Peor aún, ¿el proyecto SB 360 no sería el preludio de otras violaciones? Si es necesario denunciar los casos [acusados durante la confesión] de maltrato infantil, ¿por qué no agregar otros delitos como asesinato, violación o violencia doméstica grave?

El gobierno secular, tanto federal como californiano, ha intentado durante mucho tiempo influir en la enseñanza en las escuelas católicas (educación sexual, ideología de género, etc.) e interferir en la práctica de los hospitales católicos (aborto, AMP...), siempre en un sentido contrario al derecho divino y al derecho de la Iglesia.

Pero con este nuevo proyecto de ley, es el sacramento que nuestro Señor Jesucristo mismo ha instituido, lo que está siendo atacado. Si se aprueba esta ley, veremos al estado arrogarse un poder que solo pertenece a Dios... y pisotear la primera enmienda de la Constitución estadounidense que establece que: "El Congreso no puede crear ninguna ley con respecto al establecimiento oficial de una religión, que impida la práctica libre de la misma, que reduzca la libertad de expresión".