¿Existe el derecho al aborto en la Unión Europea?

Junio 26, 2021
Origen: fsspx.news
El parlamento europeo

El 11 de mayo pasado, la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (FEMM) aprobó un proyecto de informe y de resolución presentados por Predrag Fred Matić, sobre "la situación de la salud y los derechos reproductivos y las relaciones sexuales en la Unión, en el contexto de la salud de la mujer". Este informe será examinado pronto por el Parlamento Europeo con vistas a la aprobación final del texto.

El Texto de la FEMM

El punto central con respecto al aborto se establece en el § 14: el Parlamento "invita a los países miembros a revisar sus disposiciones legales nacionales sobre el aborto y adaptarlas en conformidad con las normas internacionales de derechos humanos y las mejores prácticas regionales, asegurando que el aborto a pedido de una mujer sea legal en las primeras etapas del embarazo e incluso después si la salud o la vida de la mujer está en peligro".

En el comentario, el ponente agrega: "Según el Centro de Derechos Reproductivos, el 59% de las mujeres en edad reproductiva vive en países que permiten ampliamente el aborto y el 41% de las mujeres vive bajo leyes restrictivas.

"En la UE, solo un país miembro prohíbe el aborto bajo cualquier circunstancia (Malta) y otro solo lo permite en circunstancias muy estrechas con tendencias muy restrictivas (Polonia). Lo que preocupa a la UE y la impulsa a reaccionar enérgicamente, es el evidente retroceso de los derechos de las mujeres, siendo el derecho a un aborto seguro y legal uno de los principales objetivos de estos ataques".

Por otro lado, desafía violentamente la objeción de conciencia. Por lo tanto, "incluso cuando está disponible legalmente, existen barreras para acceder al aborto. (...) Uno de los obstáculos más problemáticos es la negación de la atención médica basada en creencias personales. (…)

"La legislación nacional a menudo permite que los profesionales de la salud se nieguen a proporcionar productos y servicios a los que se oponen moralmente, incluida la realización de abortos. En el futuro, sería más apropiado hablar de denegación de tratamiento médico que de la llamada objeción de conciencia".

Una presentación así es verdaderamente aberrante. Además, el texto obliga a reconocer que un gran número de países miembros (más de 20) preven el derecho a la objeción de conciencia, que también está reconocida por los instrumentos de las Naciones Unidas y la Convención Europea de Derechos Humanos. Entonces, ¿dónde está el problema? Si no en el deseo de excluir radicalmente de cualquier función médica a quienes se oponen al aborto.

El texto continúa: "No se trata de un derecho absoluto y la Corte Europea de Derechos Humanos ha dictaminado que no debe utilizarse para bloquear el acceso de los interesados ​​a los servicios a los que legalmente tienen derecho".

Un enfoque completamente sesgado

En este texto, la cuestión del aborto solo se considera desde el ángulo de los "derechos de las mujeres": se eliminan las dimensiones éticas, sociales y culturales del aborto, así como la consideración del contexto específico de cada país miembro.

Además, desde un punto de vista jurídico, la resolución contradice la legislación europea en tres aspectos.

En primer lugar, al considerar explícitamente el aborto como parte integral de la salud de la mujer, la propuesta escapa al ámbito de las competencias de la UE. Porque, por un lado, la salud pública es competencia de los países miembros, teniendo la UE solo una competencia de apoyo. Y, por otro lado, la inclusión del aborto en la atención de la salud, debido a que es realizado por profesionales de la salud, supera con creces esa competencia de apoyo.

En segundo lugar, considerar que el aborto forma parte integral de los "derechos de las mujeres", contradice la jurisprudencia de la Corte Europea de Derechos Humanos, según la cual el aborto no puede vincularse como tal a un derecho fundamental, como se define en la Convención Europea de Derechos Humanos.

Por último, afirmar que el derecho a la objeción de conciencia no permite "a los profesionales de la salud negarse a proporcionar los productos y servicios a los que se oponen moralmente", se aparta significativamente de la forma en que este derecho es interpretado por la legislación europea en materia de derechos humanos, en particular en el artículo 10.2 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y en el artículo 9 de la Convención Europea de Derechos Humanos.

Finalmente, ¿debemos recordar que el aborto no está reconocido como un derecho a nivel internacional?

Por supuesto, cabe esperar que este texto sea rechazado el 23 de junio. Pero este nuevo intento de imponer un "derecho al aborto" en la UE muestra la dictadura perversa y mortal que enfrentan los países que la integran.