¿Hay que temer una amenaza contra la misa tradicional?

Mayo 29, 2021
Origen: fsspx.news

Varios rumores y algunos sitios web parecen considerar como probable la publicación de un texto que cuestiona, al menos en parte, el motu proprio Summorum pontificum del Papa Benedicto XVI, que autoriza bajo ciertas condiciones la celebración de la Misa tradicional y afirma que esta nunca fue prohibida.

Los elementos que acreditan el rumor

El primer indicio es bastante remoto, pero revela cierta aversión del Papa reinante hacia la liturgia tradicional, o su deseo de no permitir su extensión, al menos entre las comunidades "Ecclesia Dei".

En efecto, varias de estas comunidades, como los Franciscanos de la Inmaculada o incluso Familia Christi, se han visto fuertemente sancionadas, incluso disueltas, por su acercamiento a la Tradición, y en particular al rito tradicional de la Misa.

Un segundo indicio surgió con la encuesta sobre el rito "extraordinario" lanzada por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en marzo de 2020 entre todos los obispos.

Para cualquiera que conozca un poco los entresijos de este tipo de encuestas, fue evidente desde el principio que el resultado no importaba mucho. Pero, por otro lado, era previsible que serviría de pretexto para introducir una reforma o una modificación en la situación actual de la misa tradicional.

Un tercer indicio confirma el anterior: apenas habían llegado a Roma los resultados de la encuesta, cuando una decisión, tan brutal como inesperada, reguló el destino de las misas privadas celebradas en la Basílica de San Pedro. Al mismo tiempo, la celebración del rito tridentino quedó relegada al armario, tanto en términos de lugar como de horarios.

Un cuarto indicio, más reciente, es la confidencia que el Papa Francisco hizo al cardenal João Braz de Aviv, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Este último lo reveló durante una conferencia: el sucesor de Pedro le expresó su temor ante "una cierta tendencia a alejarse un poco del Concilio Vaticano II, adoptando posiciones tradicionalistas".

Esta confidencia, explicó el cardenal, se dio en el marco más amplio de la formación de los sacerdotes. Por tanto, al Papa le preocupa que la formación sacerdotal se desvíe y se distorsione, porque se enseñan "posiciones tradicionalistas" a los seminaristas o religiosos jóvenes.

Un quinto indicio son las palabras pronunciadas por el Papa durante el discurso inaugural de la Asamblea General de la Conferencia Episcopal de Italia (CEI) en Roma el 25 de mayo de 2021. El Papa pensó que estaba hablando en privado, pero el comienzo de su discurso fue transmitido por la Santa Sede.

Comenzó diciendo que existe un "grave peligro". ¿De qué peligro se trata? "Algunos seminaristas parecen buenos, pero rígidos. Y la rigidez no es del buen espíritu". Parece, aunque no es seguro, que el contexto es más o menos el mismo que el de la confidencia hecha al cardenal Braz.

Además, según fuentes romanas, parece que el tema de las condiciones de la celebración de la misa tradicional es objeto de debates. Pero sería temerario arriesgarse a decir más sobre el contenido o sobre la fecha de publicación de un texto.

Algunos recordatorios

Si existen elementos reales para temer una posible restricción de la posibilidad de celebrar la Misa Tridentina, esto no concierne a la Fraternidad San Pío X, que siempre se ha apoyado, siguiendo el ejemplo de su fundador Monseñor Marcel Lefebvre, en los derechos inalienables de este rito. Ni su supuesta prohibición, ni su reincorporación bajo ciertas condiciones le parecen válidas frente a estos derechos.

Roma proporcionó una doble confirmación de la posibilidad intangible de celebrar este rito. Primero, por la revelación hecha por el cardenal Alfons Stickler de que en 1986 se reunió una comisión de nueve cardenales, a pedido del Papa Juan Pablo II.1

Esta comisión debía responder dos preguntas. La primera, si era posible que un obispo prohibiera a un sacerdote celebrar la misa tridentina. Respuesta unánime: no. La segunda, si era posible prohibir esta Misa. Respuesta: ocho "no" contra un solo "sí".

La segunda confirmación está tomada del motu proprio Summorum pontificum del Papa Benedicto XVI, que afirma que el misal de San Pío V nunca fue abrogado.

De ello se desprende que todas las situaciones difíciles, todas las intimidaciones o amenazas, incluso las prohibiciones llevadas a cabo por los obispos contra la celebración de la Misa Tridentina, no son más que abusos de poder: una forma de tiranía episcopal. O para usar una palabra muy querida por Francisco: un clericalismo de la peor especie.

Si, como es de temer, se hiciera una limitación al motu proprio de Benedicto XVI, sería un acto abusivo. Y puesto que estaría dirigido contra el bien común de la Iglesia, sería nulo en sí mismo: no hay ley válida contra el bien común según la doctrina de Santo Tomás. Ahora bien, la Misa Tridentina constituye el núcleo del bien común de la Iglesia.

Aunque la Fraternidad San Pío X no se vea afectada por este asunto, lamentaría profundamente tal limitación, porque constituiría un retroceso en el camino de regreso a la Tradición que retrasaría la solución de la crisis de la Iglesia iniciada por el Concilio Vaticano II y sus calamitosas reformas, en particular en el campo de la liturgia.

  • 1. The Latin Mass magazine, Summer 1995, p. 14.