¿La misa tradicional es contagiosa?

Febrero 24, 2021
Origen: fsspx.news

Al leer la nota reciente que la Conferencia Episcopal de Francia escribió a la Congregación para la Doctrina de la Fe, no podemos sino preguntarnos si la Misa Tridentina es peligrosa, incluso contagiosa.

En la nota se puede leer que hay que "estar atentos para no difundirla" en las parroquias, como si su propagación pusiera en peligro la fe de los fieles.

De ahí pronto llegaremos a las "medidas de protección": dejar de recibir la Comunión en la boca, dejar de cantar en gregoriano, mantener la distancia, tal vez incluso establecer un cordón sanitario en torno a los sacerdotes que celebran esta Misa.

Luego, se desarrollarán las pruebas de detección: los eclesiásticos que lleven la sotana y los fieles que quieran recibir de rodillas la hostia consagrada tendrán todas las posibilidades de dar positivo.

Se les pedirá que refuercen sus defensas inmunes frente a la Misa Tridentina: celebración de cara al pueblo y comunión de pie exclusivamente en la mano.

Finalmente, se desarrollará una vacuna: una dosis de la Declaración de Abu Dabi "sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común", con un refuerzo tres semanas después de la primera inyección.

En realidad, la Conferencia Episcopal de Francia no se preocupa por la fe de los fieles, sino por la unidad de la Iglesia, muy frágil desde el Concilio Vaticano II.

No es la ortodoxia del Credo profesado por los fieles apegados a la Tradición, ni el sentido de lo sagrado manifestado por la Misa Tridentina lo que les preocupa.

El autor anónimo de esta nota episcopal expresa su temor: "Un mundo aparte, una Iglesia paralela está surgiendo". Y agregó: "La unidad del presbyterium está herida."

Para evitar este peligro, según los obispos franceses, la Misa de San Pío V solo debe ser celebrada por sacerdotes diocesanos biformales, mitad extra, mitad ordinarios. Básicamente, para ellos, la solución sería una liturgia anfibia.

Pero los batracios, es decir, los anfibios conciliares, se han marchado... ya que las medidas sanitarias vaciaron las pilas de agua bendita.

Padre Alain Lorans