¿Qué piensa la Iglesia de la reencarnación? (2)

Julio 17, 2021
Origen: FSSPX Spirituality
Abadía de Lérins donde vivió San Vicente de Lérins

La reencarnación parece seducir cada vez a más de nuestros contemporáneos. Ejerce una verdadera fuerza de seducción sobre las mentalidades occidentales. Después de una presentación general en el primer artículo, este segundo analizará la fe en esta creencia.

El sistema de pensamiento que estamos analizando pretende gobernar el destino del hombre, su felicidad eterna y los medios para alcanzarla. Sin embargo, esta cuestión es de interés primordial para la doctrina de la Iglesia que, como guardiana de la revelación, nos enseña las verdades necesarias para la salvación.

El primer deber del cristiano es, por tanto, interrogar a la Iglesia sobre esta nueva teoría. Este enfrentamiento es tanto más oportuno cuanto que son muchos los que afirman poder hacer coexistir la metempsicosis y la fe católica.

Un nuevo sistema

Sabemos que la enseñanza de la verdad en la Iglesia es esencialmente Tradición. No se trata de inventar nuevas doctrinas ni de ser original, sino de transmitir fielmente la revelación de Nuestro Señor Jesucristo.

La fuerza de esta doctrina radica precisamente en que se apoya en la autoridad misma de Dios. El ejemplo viene de lo alto, ya que Nuestro Señor mismo dijo que tomó de otro lo que entregó a sus discípulos: "Las palabras que Yo os digo, no las digo de Mí mismo; sino que el Padre, que mora en Mí, hace Él mismo sus obras"(Jn 14,10)1.

Los apóstoles siguieron el ejemplo del divino Maestro. "He transmitido lo que he recibido", dice San Pablo, que advierte también a los habitantes de Galacia: "¡Pero, aun cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo os predicase un Evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema! Lo dijimos ya, y ahora vuelvo a decirlo: Si alguno os predica un Evangelio distinto del que recibisteis, sea anatema" (Ga 1, 8-9).

Es también la enseñanza de San Vicente de Lérins (fallecido en 450) la que refleja el pensamiento de toda la Iglesia: "Guarda el depósito de la fe (Tm. 6, 20). Pero, ¿qué es este depósito? El depósito es lo que te ha sido confiado, no encontrado por ti; tú lo has recibido, no lo has escogido con tus propias fuerzas. No es el fruto de tu ingenio personal, sino de la doctrina; no está reservado para uso privado, sino para la Tradición pública. […]

"No debes ser el autor, sino el guardián [...], por eso conserva intacto y sin mancha el talento de la fe católica. Lo que te ha sido confiado, es lo que debes conservar, y luego entregarlo. Has recibido oro, devuelve oro, no reemplaces imprudentemente el oro con plomo2".

Ahora bien, este es un rasgo común a todas las versiones de la metempsicosis que encontramos: están elaboradas al margen de la auténtica revelación, no encontramos rastro de ellas en la Sagrada Escritura ni en la Tradición. Este carácter novedoso es en sí mismo suficiente para descalificarlas a la primera mirada católica.

En toda la historia de la Iglesia, solo un médico de renombre adoptó la tesis de la reencarnación, Orígenes (185-254). Este último creía haber encontrado en ella los medios para combinar la fe católica con la doctrina platónica de la preexistencia de las almas. Sin embargo, lo hace con circunspección y en modo de investigación. Aunque tuvo algunos discípulos, de ninguna manera es una tradición en la Iglesia.

Orígenes fue criticado enérgicamente por numerosos doctores de la Iglesia (San Pedro de Alejandría, San Método del Olimpo, San Gregorio de Nisa) y su doctrina fue condenada en un concilio en el 402. San Agustín resume el pensamiento de todos ellos: "Estoy más sorprendido de lo que las palabras pueden expresar de que un hombre tan hábil, tan ejercitado en las sagradas letras, no se haya dado cuenta de inmediato de lo lejos que está todo esto de la Sagrada Escritura3".

El magisterio

Si el sentido católico no puede retener la tesis de la reencarnación a causa de su novedad, la rechaza radicalmente en la lectura de los documentos del magisterio. Porque esta tesis no solo es ajena a la Tradición, sino que también es condenada explícitamente por la Iglesia.

En la revista Documentation Catholique del 18 de febrero de 1962 (n° 1370, col. 248) se publicaron los resultados de los trabajos de la Comisión Teológica Preparatoria del Concilio Vaticano II. El capítulo sobre los errores modernos contiene un párrafo sobre la reencarnación.

"Estrechamente relacionada con el espiritismo está la teoría de la reencarnación, en la que reviven algunas creencias ancestrales del paganismo sobre la metempsicosis. Fue condenada explícitamente por el Segundo Concilio de Constantinopla, en 553. El Segundo Concilio de Lyon, en 1274, y el Concilio de Florencia, en 1439, condenaron indirectamente la teoría del paso del alma de un cuerpo humano a otro al afirmar que el juicio final tiene lugar inmediatamente después de la muerte.

"Pero el error, como una mala hierba, sigue creciendo sin cesar con ligeras variaciones destinadas a renovarlo y, por tanto, hacerlo más fácilmente aceptable; simplemente cambiando su nombre. La vigilancia de la Iglesia no se deja engañar y la reencarnación, presentada bajo las falsas apariencias científicas de la teosofía, también fue condenada por el Santo Oficio en 1919" (Cf. nota siguiente).

El Concilio de Constantinopla se expresa de la siguiente manera: "Si alguno dice o piensa que las almas de los hombres preexisten, como que antes fueron inteligentes y santas potencias; que cansadas de la divina contemplación, se volvieron a un estado inferior, y que por ello se enfriaron en el amor de Dios, de donde les viene el nombre en griego 'frías4', y que por castigo fueron arrojadas a los cuerpos, sea anatema".

Estos juicios autorizados de la Iglesia nos impulsan a continuar nuestra investigación intentando poner al descubierto los diversos puntos de conflicto entre la metempsicosis y el dogma católico. Veremos que esta teoría por sí sola contradice muchos de los artículos de la fe.

Nota. La Comisión Teológica Preparatoria del Concilio se formó en 1960 a petición del Papa Juan XXIII y se puso bajo la autoridad del Cardenal Ottaviani. Durante dos años, realizó un intenso trabajo que le permitió presentar ante el Concilio propuestas de esquemas de muy buena calidad. La precisión de los términos, las numerosas referencias al magisterio y el celo contra los errores contrastan con las novedades y la ambigüedad de los decretos conciliares. En efecto, desde la primera reunión del Concilio todo el trabajo de la Comisión Teológica Preparatoria fue rechazado en bloque por las maniobras ilegales del cardenal Liénart y de los cardenales progresistas. El texto que estamos citando no forma parte del magisterio oficial, pero expresa el pensamiento de la Iglesia de siempre y basta para mostrar lo que pudo haber sido un concilio católico en el siglo XX.

Padre Jean-Dominique, OP

Continuará...

  • 1. Ver también Jn 5, 19 ; 7, 16 ; 8, 28.38.42.50 ; 12, 49.
  • 2. San Vicente de Lérins, Commonitorium, c. 22, p. 50, t. 50, col. 667.
  • 3. San Agustín, De civitate Dei, l. 11, c. 25.
  • 4. Orígenes creía que Ψυχε (alma) provenía de Ψυχo (frío) y por lo tanto denotaba un cierto enfriamiento de un estado mejor, la pérdida del calor divino. (De Principio. II, VIII, 3; PG IX, col. 222)