¿Qué piensa la Iglesia de la reencarnación? (8)

Agosto 07, 2021
Origen: fsspx.news

La reencarnación ejerce una verdadera fuerza de seducción sobre las mentalidades occidentales. Después de una presentación general en el primer artículo, el segundo habló acerca de los juicios de la Iglesia sobre esta creencia. El tercero y cuarto presentaron los puntos de conflicto entre la metempsicosis y el dogma católico. Los siguientes artículos examinarán la cuestión desde la perspectiva de la filosofía.

Queda un argumento que se dice decisivo a favor de la reencarnación, el de los hechos. Contra factum non fit argumentum. El razonamiento aprendido no resiste los hechos. Si la reencarnación es imposible, ¿cómo interpretar los abundantes testimonios de quienes dicen recordar sus vidas pasadas? ¿Son todos charlatanes?

Un intento de explicación

Como esta solución parece difícil de sostener, es necesario proceder por eliminación. Los primeros artículos excluyeron absolutamente la intervención divina. Dios no puede, porque no puede contradecirse a sí mismo, querer la reencarnación, ni por tanto ilusionar a los hombres. La sana filosofía ha demostrado que esta tesis se opone radicalmente a las leyes de la naturaleza. Por lo tanto, un pensamiento sano y recto no puede adherirse a ella.

Quedan dos fenómenos que podrían explicar estas experiencias avanzadas: una influencia sobrenatural y una enfermedad psíquica.

* Una intervención diabólica

Esto no debe descartarse demasiado rápido. El demonio realmente tiene poder sobre nuestra imaginación y nuestros sentidos. Puede simular muy bien en sus víctimas el recuerdo de una vida anterior, con los detalles más sorprendentes, y hacerles hablar un idioma hasta ahora desconocido para ellos.

¿Cómo sorprenderse de que el diablo ejerza ahora una influencia tan amplia cuando tantas personas le son devotas, apelan a las fuerzas ocultas, a los "espíritus", a las fábulas de la astrología? Así abren sus almas al diablo.

También recordamos el carácter religioso de la metempsicosis. Esta última no es principalmente un sistema filosófico. Afirma una explicación global del mundo, del hombre, de su destino. Es una religión, mucho más peligrosa porque se presenta bajo la apariencia de una disciplina austera. Por lo tanto, podemos preguntarnos: ¿quién se beneficia de esto?

¿No hay una mano oculta, una fuerza sobrenatural, detrás de las muchas variaciones de la reencarnación, su estupenda propaganda e incluso algunos de los hechos en los que se basa?

Dos voces llenas de autoridad parecen darnos la respuesta: "Digo que lo que los paganos ofrecen en sacrificio, lo ofrecen a los demonios, y no a Dios"1. Y San Ireneo: "No solo los dioses de los gentiles (los paganos) no son dioses, sino que no son más que ídolos de demonios2".

* Trastornos mentales

Pero, ¿es necesario remontarnos tanto para interpretar todos los casos de reminiscencias? Parece que no, y debemos considerar otra explicación, que no excluye la primera, la de los trastornos mentales.

Las enfermedades mentales, de las que muchos de nuestros contemporáneos son víctimas, el abuso del alcohol, el uso de alucinógenos, ¿no pueden explicar el fenómeno que estamos estudiando?

A fin de no afirmar nada gratuitamente, nos pusimos en contacto con un experto en la materia, un psiquiatra. Su ciencia de las enfermedades mentales y su experiencia confirman los resultados que hemos obtenido mediante la filosofía. He aquí su respuesta.

"Refutar la metempsicosis y todas las teorías que giran en torno a la reencarnación es muy encomiable. Estas ideas se difunden muy rápidamente y nos adherimos a ellas sin reflexión a causa del esnobismo. En la patología psiquiátrica nos encontramos con discursos delirantes sobre las vidas anteriores en dos circunstancias. El primer caso es el de la psicosis delirante crónica:

- en psicosis alucinatoria crónica;

- en delirios fantásticos (o delirios parafrénicos);

- en delirios esquizofrénicos.

"Cabe señalar que este delirio, o las alucinaciones, como síntomas, son un medio de defensa. El paciente 'elige' sin su conocimiento, es decir, inconscientemente, delirar a causa de la angustia provocada por su confrontamiento hacia una realidad dolorosa y con la que ya no puede establecer vínculos".

"De todo esto, el resultado es una convicción inquebrantable del delirante en su delirio, un apego desesperado a sus síntomas. 'Habría que estar loco para no creerlo', decía Gaëtan de Clérambault. Se ha observado que algunos sujetos delirantes, brutalmente despojados de su delirio por el tratamiento con neurolépticos, presentaban un estado depresivo severo y estaban en riesgo de suicidarse".

"El segundo caso es el uso adictivo de alucinógenos (LSD, hongos, peyote, etc.). Muchos de los síntomas clásicos de la esquizofrenia y sus posibles episodios delirantes se encuentran en la embriaguez alucinatoria.

¿Me pregunta cómo explicar el hecho de que mucha gente de buena fe recuerde vidas pasadas?

"Si se trata de gente 'normal', no lo creo en absoluto. Son confabuladores.

"Si son personas delirantes 'curadas', pueden tener recuerdos de sus delirios.

"Personalmente, nunca he conocido a una persona 'normal' que recuerde una vida anterior".

Este estudio sobre la reencarnación nos permite, por tanto, comprobar alegremente una vez más la perfecta armonía entre la revelación, la sana filosofía y las ciencias humanas. También nos ofrece el único remedio para esta epidemia: el retorno a una fe profunda, a la filosofía realista de Aristóteles y Santo Tomás, y a una vida equilibrada.

P. Jean-Dominique OP

  • 1. San Pablo, 1 Co 10, 19.
  • 2. San Ireneo, Adv. Haer., l. 4, n° 703.