¿Quiénes están preparando el próximo cónclave? (2)

Diciembre 31, 2021
Origen: fsspx.news
Andrea Riccardi

Durante la reunión que tuvo con sus compañeros jesuitas en Eslovaquia, el 12 de septiembre de 2021, el Papa Francisco denunció el comportamiento sospechoso de ciertos prelados, durante y después de su cirugía del 4 de julio. "Se estaban preparando para el cónclave", dijo.

La primera parte presentó las tres tendencias que se destacan entre los cardenales. Esta segunda parte presentará uno de los grupos de presión más influyentes.

La operación Sant'Egidio

Por su parte, Sandro Magister, en su blog Settimo Cielo del 12 de octubre, considera que la influencia de la Comunidad de Sant'Egidio pesa mucho en la elección del sucesor de Francisco. El candidato de esta comunidad progresista -celoso organizador del encuentro interreligioso en Asís (27 de octubre de 1986) y de los que siguieron- es el cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia.

Este prelado se mantiene, según Sandro Magister, "a la sombra de Andrea Riccardi, uno de los fundadores de la Comunidad de Sant'Egidio, que es sin duda el grupo de presión católico más poderoso de las últimas décadas a nivel mundial.

"Será tanto más influyente, en un futuro cónclave, en la medida en que el colegio de cardenales electores -luego de los malos tratos sufridos por el Papa Francisco, tanto en los nombramientos como en la ausencia de convocatoria de consistorios- más desordenado esté, los sentimientos sean más inciertos y, por lo tanto, sea aún más sensible a las influencias de las presiones tanto internas como externas".

Según el vaticanista romano, "ya ​​en los cónclaves de 1978, 2005 y 2013, los hombres de Sant’Egidio intentaron controlar a distancia los resultados. Sin éxito, pero siempre con la camaleónica capacidad de adaptarse perfectamente a cada nuevo Papa, hasta llegar a su apogeo bajo el pontificado de Francisco.

"Este último no solo ascendió a Zuppi a arzobispo de Bolonia y cardenal, sino que colocó a Vincenzo Paglia al frente de los Institutos para la Vida y la Familia, lanzó a Matteo Bruni al frente de la sala de prensa del Vaticano, y hace poco nombró vicepresidentes del recién reestructurado Pontificio Instituto Teológico de Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia, a Agostino Giovagnoli y Milena Santerini, siendo el primero también un acérrimo defensor de la desastrosa política papal actual en China".

La Comunidad de Sant’Egidio no esperó a la actual pandemia para avanzar enmascaradamente. Sandro Magister desvela la táctica de sus líderes: "no exponerse públicamente sobre temas realmente controvertidos en la Iglesia, sobre todo si se refieren a puntos fundamentales de la doctrina, sino navegar en aguas tranquilas donde el beneficio mediático está asegurado, como en los Simposios por la Paz y la Madre Tierra, así como en actividades de caridad para los pobres.

"Cuando, en cambio, debido a su posición, no pueden evitar tomar partido, su regla es ceñirse al terreno 'pastoral' -ese tan querido por el Papa Bergoglio- que les permite predicar y probar las soluciones más diversas, sobre todo si se ajustan al espíritu de la época, al mismo tiempo que afirman en sus discursos que la doctrina siempre permanece inalterada.

Las confusas declaraciones de monseñor Paglia sobre la eutanasia son solo un ejemplo entre muchos, al igual que el críptico prefacio del cardenal Zuppi para la edición italiana del libro "Tender un Puente", edición en inglés HarperCollins, 2018, del jesuita James Martin, muy apreciado por Francisco, en apoyo de una nueva pastoral para los homosexuales".

Sandro Magister afirma que, si el cardenal Zuppi "fuera elegido, no sería él quien gobernaría la Iglesia sino Andrea Riccardi, el todopoderoso fundador y líder de esta comunidad en la que ni la más mínima hoja cae de un árbol sin que él lo haya decidido".

Astuto, "Riccardi sabe que para ganar la carrera a la sucesión de Francisco, debe tomar una cierta distancia táctica del Papa actual, como lo requiere la fisiología de cualquier cambio de pontificado.

"Y esto es algo que ya ha hecho en su último libro de análisis sobre el estado actual de la Iglesia, ya muy crítico en su título, La Chiesa brucia [La Iglesia Arde. Editori Laterza, 2021], como para pedir un cambio de rumbo, sin dejar de ser muy vago sobre la nueva ruta a seguir, para no disgustar a nadie".

Y el vaticanista concluye con cautela: "En cuanto al éxito de la operación, todo está por verse. En efecto, hay pocas posibilidades de que funcione una vez que se caigan las máscaras".