“Traditionis custodes” y la participación activa

Agosto 06, 2021
Origen: fsspx.news
Una religiosa distribuyendo la comunión en una iglesia en Nigeria

La carta del Papa Francisco que acompaña al motu proprio Traditionis custodes intenta mostrar la continuidad entre la Misa Tridentina y el Novus Ordo, apoyándose especialmente en la noción de la participación activa. Pero, ¿qué es realmente la participación activa?

Este es el pasaje que intenta establecer este vínculo: "Entre los votos que los obispos [del Concilio] han indicado con más insistencia, se destaca el de la participación plena, consciente y activa de todo el Pueblo de Dios en la liturgia1, en línea con lo que ya afirmaba Pío XII en la encíclica Mediator Dei sobre la renovación de la liturgia2.

La participación activa entre los Papas preconciliares

El término "participación activa" se encuentra en un texto del Papa San Pío X de 1903, A travers les sollicitudes, sobre la música sacra. El santo Papa hace de la "participación activa en los misterios sacrosantos" "la primera e indispensable fuente del verdadero espíritu cristiano".

¿Cómo llevó a cabo San Pío X este programa? En cuanto a los fieles, de dos formas: fomentando la restauración del canto gregoriano para hacerlo accesible a los fieles; y promulgando dos decretos: sobre la comunión de los niños desde la edad de la razón y sobre la comunión frecuente. Esto nos permite entrever lo que San Pío X quería decir con el término participación activa.

En su encíclica dedicada a la liturgia, Mediator Dei, fechada en 1947, el Papa Pío XII retoma la idea, aunque la expresión no aparece literalmente en ella. Es necesario seguir con atención su texto que contiene una clave esencial para entender la desviación conciliar.

"Conviene, pues, venerables hermanos, que todos los fieles se den cuenta de que su principal deber y su mayor dignidad consiste en la participación en el sacrificio eucarístico; y eso, no con un espíritu pasivo y negligente, discurriendo y divagando por otras cosas, sino de un modo tan intenso y tan activo, que estrechísimamente se unan con el Sumo Sacerdote.

"Las palabras del Apóstol: 'Habéis de tener en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Jesucristo en el suyo', exigen a todos los cristianos que reproduzcan en sí (...) aquel sentimiento que tenía el divino Redentor cuando se ofrecía en sacrificio. (...) Exigen que nos ofrezcamos a la muerte mística en la cruz (...) que nos hagamos, junto con la Hostia inmaculada, víctima aceptable al Eterno Padre. (...)

"Son, pues, muy dignos de alabanza los que, deseosos de que el pueblo cristiano participe más fácilmente y con mayor provecho en el sacrificio eucarístico, se esfuerzan en poner el 'Misal Romano' en manos de los fieles, de modo que, en unión con el sacerdote, oren con él con sus mismas palabras y con los mismos sentimientos de la Iglesia (...)."

El Papa Pío XII, sin embargo, ofrece una explicación llena de sentido común y solicitud pastoral:

"En efecto, no pocos fieles cristianos son incapaces de usar el 'Misal Romano', aunque esté traducido en lengua vulgar; y no todos están preparados para entender rectamente los ritos y las fórmulas litúrgicas. El talento, la índole y la mente de los hombres son tan diversos y tan desemejantes unos de otros, que no todos pueden sentirse igualmente movidos y guiados con las preces, los cánticos y las acciones sagradas realizadas en común.

"¿Quién, llevado de ese prejuicio, se atreverá a afirmar que todos esos cristianos no pueden participar en el sacrificio eucarístico y gozar de sus beneficios? Pueden, ciertamente, echar mano de otra manera, que a algunos les resulta más fácil: como, por ejemplo, meditando piadosamente los misterios de Jesucristo, o haciendo otros ejercicios de piedad, y rezando otras oraciones que, aunque diferentes de los sagrados ritos en la forma, sin embargo, concuerdan con ellos por su misma naturaleza".

Un cambio de perspectiva

La constitución Sacrosanctum concilium sobre la liturgia del Concilio Vaticano II contiene la expresión "participación activa" once veces. De hecho, esta expresión no es ni más ni menos que un caballo de Troya.

En efecto, en el texto del Concilio, el término participación "activa" tiene un doble sentido. Para muchos obispos significa una participación como la describe y define Pío XII.

Pero para los redactores e innovadores, significa una participación operante, por la cual se confía a los fieles una mayor o menor parte de la realización material de la ceremonia litúrgica. Por ejemplo: lecturas, aclamaciones, presentación de las ofrendas, distribución de la Sagrada Comunión, gestos y actitudes corporales. (N. 30 de Sacrosanctum concilium)

Este es precisamente el espíritu del Concilio, y lo confirma un texto de Pablo VI de 1974, que afirma: "Sin embargo, es un error, que lamentablemente aún permanece en ciertos lugares, rezar el rosario durante la acción litúrgica", Marialis cultus, n° 48, 2 de febrero de 1974.

Así, después de veintisiete años (de 1947 a 1974), el Papa Pablo VI condena como un error lo que el Papa Pío XII elogió como una actitud en plena conformidad con el espíritu de la liturgia. Esta gran diferencia permite medir la distancia que separa el rito tridentino del rito reformado después del Concilio.

Conclusión

Contrario a lo que la carta del Papa Francisco intenta hacernos creer, no existe una evolución homogénea entre el rito tridentino y el rito reformado: las intenciones de San Pío X y Pío XII han sido traicionadas por liturgias en busca de novedades.

No es difícil descubrir la explicación de esta pasión por la "participación activa": reside en una nueva concepción del sacerdocio, en particular del sacerdocio común de los fieles. Este será el tema de un próximo artículo.

  • 1. Cf. Acta et documenta concilio oecumenico vaticano II apparando, Série I, Volumen II, 1960.
  • 2. Pío XII, Encíclica Mediator Dei et hominum, 20 noviembre 1947 : AAS 39 (1949) 521-595.