200 años de la independencia de México: el Papa juega con dos barajas

Octubre 07, 2021
Origen: fsspx.news
El Papa Francisco en México en 2016

La reciente petición de perdón del Papa Francisco por los excesos cometidos durante la evangelización del continente americano, causó revuelo entre la clase política española. Jugando con dos barajas al mismo tiempo, el pontífice romano también habló por primera vez, aunque sin nombrar a nadie explícitamente, de las atrocidades cometidas contra los Cristeros.

"Es preciso hacer una relectura del pasado teniendo en cuenta tanto las luces como las sombras que han forjado la historia del país. Esa mirada retrospectiva incluye necesariamente un proceso de purificación de la memoria, es decir, reconocer los errores cometidos en el pasado que han sido muy dolorosos". ¿Se refería aquí el Papa Francisco a las injusticias infligidas durante más de medio siglo a los fieles que permanecen fieles a la liturgia tradicional?

Estas palabras están contenidas en una carta firmada por el pontífice argentino el 16 de septiembre de 2021, dirigida a monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia Episcopal de México (CEM), con motivo de la conmemoración por parte de México del 500 aniversario de la caída del Imperio azteca ante los embates europeos, así como del segundo centenario de su independencia.

Una nueva petición de perdón por la colonización

El sucesor de Pedro se disculpó en su carta por los "pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización". Esto nos parece un déjà vu: en 1992, Juan Pablo II consideró su visita a Santo Domingo (República Dominicana), como "una ocasión propicia para pedir humildemente perdón por las faltas cometidas".

Ocho años después, con motivo del jubileo del año 2000, el Papa polaco reconoció que "los cristianos a menudo han repudiado el Evangelio y, cediendo a la lógica de la fuerza, han violado los derechos de los grupos étnicos y pueblos, despreciando sus culturas y tradiciones religiosas".

Benedicto XVI, en 2007, fue todavía más lejos, pidiendo "humildemente perdón, no solo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos indígenas durante la llamada conquista de América".

En comparación, el actual pontífice romano se mostró sobrio. Además, en nombre de la "purificación de la memoria", el pontífice argentino aprovechó, unas líneas más abajo, la oportunidad para evocar las atrocidades cometidas por el gobierno mexicano durante la guerra de los Cristeros (1926-1929).

Sin nombrar directamente a los responsables, el Papa denunció "las acciones que en tiempos más recientes se cometieron contra el sentimiento religioso cristiano de gran parte del pueblo mexicano, provocando con ello un profundo sufrimiento (y que) no pueden ser ignoradas".

Esta carta del Papa Francisco responde a una demanda formulada en dos ocasiones, en marzo de 2019 y octubre de 2020, por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien incluso ha evocado las "atrocidades más vergonzosas" cometidas por los colonos españoles.

En lo que a atrocidades se refiere, el pueblo azteca poseía una experiencia inigualable: durante la dedicación del templo de México en 1487, de 20,000 a 80,000 víctimas, según las fuentes, fueron sacrificadas a las deidades de un imperio al borde del colapso antes de la llegada de la Cruz.

La molestia de los nacionalistas españoles

Si bien la carta del Papa probablemente no calmó las reivindicaciones de AMLO -la Cristiada es una espina en el costado del gobierno mexicano- las disculpas pontificias no fueron del agrado de los conservadores españoles: el 28 de septiembre, el portavoz del partido Vox declaró en tono irónico: "No entiendo muy bien cómo un Papa de nacionalidad argentina puede pedir disculpas en nombre de los demás".

Y el diputado afirmó con contundencia que "los españoles pueden sentirse orgullosos de su historia y de las hazañas realizadas por su país en el continente americano": un discurso franco, cuyo eco no habrá dejado de escucharse en los palacios apostólicos.