50° aniversario de la Misa Nueva: Dom Gaspar Lefebvre y su misal (10)

Febrero 14, 2020
Origen: fsspx.news

Nacido entre los padres benedictinos, la historia del Movimiento Litúrgico estuvo mucho tiempo vinculada a la de la Orden de San Benito. El Movimiento, nacido con la congregación francesa y Dom Guéranger, crecería al parejo de la congregación y se expandiría rápidamente más allá de las fronteras francesas. De hecho, la expulsión de los religiosos (leyes de 1880 y 1903) cambiaría por un tiempo el centro de gravedad del Movimiento Litúrgico hacia Bélgica; Dom Lefebvre es un destacado representante.

Pierre Gaspar Lefebvre nació en Lille el 17 de junio de 1880. Estudió en la escuela de la abadía de Maredsous y tomó el hábito allí en 1899. Hizo su profesión en 1900 y fue ordenado sacerdote en 1904.

El 10 de julio de 1906, se embarcó hacia Brasil con su maestro, Dom Gérard van Caloen, encargado de reformar la Congregación Benedictina de Brasil. Dom Lefebvre también ocuparía diversos cargos (sub-prior, prior, etc.) en varias abadías brasileñas.

En mayo de 1914, regresó a Europa en busca de dinero y de hombres en beneficio de la labor llevada a cabo en Brasil. Bloqueado en Lille por la guerra, probó suerte en el ministerio pastoral. Comenzó a publicar pequeños comentarios litúrgicos y fundó una modesta revista, La voz de la Iglesia. Requerido por el abad de Saint-André-lez-Bruges, en Bélgica se unió a esta abadía, en la que desempeñó el cargo de prior de 1919 a 1926.

Comienzos de una vida dedicada a la liturgia

Fue durante este período cuando comenzó su obra litúrgica. Dom Lefebvre había quedado muy marcado por Dom Guéranger (su padre leía L'Année liturgique todos los días) y por Dom Columbia Marmion (que fue su profesor de teología y su superior): "Todo lo que he escrito, lo obtuve de Dom Marmion", solía afirmar. También se inspiró en el ejemplo de van Caloen, que elaboró un misal editado por Desclée en 1882 (incompleto y poco práctico, que no se difundió ampliamente).

En 1919, Dom Lefebvre fundó una revista concreta y práctica, destinada especialmente para sacerdotes, acólitos, sacristanes y cantores, el Boletín Litúrgico Parroquial. 

En 1920, presentó su Misal Diario y Vesperal en fascículos, cuya primera edición en volumen apareció en 1921. Elaboró gradualmente dieciocho versiones, cada una adaptada a diferentes audiencias. El éxito fue enorme: en tres años, se vendieron más de 100,000 copias de la primera edición. En total hubo más de ochenta ediciones, así como versiones en idiomas extranjeros (inglés en 1924, español en 1930, polaco en 1931, italiano en 1936, portugués en 1939, etc.). Por lo tanto, es posible que, en sus diversas formas, las ventas del Misal Dom Lefebvre hayan ascendido a millones.

El propósito de este misal era dar a conocer la liturgia y amarla, de acuerdo con su significado tradicional y con todas sus riquezas teológicas y espirituales, y ayudar a unirse mejor al misterio de Cristo que se inmola en el altar para la gloria de su Padre y la salvación de las almas. La presentación es clara y muy pedagógica, lo que explica su éxito y popularidad duraderos, a pesar de la profusión de otros misales que aparecieron a su paso, sin alcanzar su calidad.

Autor de numerosas obras

Dom Gaspar Lefebvre publicó un cierto número de volúmenes dedicados a la liturgia: por ejemplo, El mes de María en relación con la liturgia (1930); Para entender la misa (1937); Liturgia y Acción Católica (1938); La Redención a través de la Sangre de Jesús (1944); Las magnificencias de la Preciosa Sangre (1946); Meditaciones sobre el año litúrgico (1948); Cristo vida de la Iglesia (1949); El Espíritu de Dios en la Santa Liturgia (1958), etc.

Pero, además de su obra maestra que es su Misal, su obra emblemática es Liturgia: sus principios fundamentales, publicada en 1920 por la abadía de Saint-André. Este libro traduce perfectamente la orientación teocéntrica de la liturgia según el enfoque correcto de Dom Lefebvre. El íncipit es muy claro al respecto: "'Si alguno negara que el mundo fue hecho para la gloria de Dios, que sea anatema', dice el Concilio Vaticano". Y los primeros cuatro capítulos del libro desarrollan abundantemente esta orientación: "El culto oficial de la adoración"; "La Santísima Trinidad"; "Al Padre por medio del Hijo en el Espíritu Santo"; "Por la Iglesia a Dios". Solo después de haber establecido estos sólidos cimientos, Dom Lefebvre se centra en varios puntos de la liturgia: la misa, la comunión, los sacramentos, el oficio divino, el ciclo litúrgico, etc.

Dom Gaspar Lefebvre entregó su alma a Dios el 16 de abril de 1966.

El significado de la liturgia

Para Dom Lefebvre, la esencia de la liturgia se resume correctamente en la primera palabra de la misa: "Introïbo ad altare Dei", "Subiré al altar de Dios" para adorarlo, alabarlo, agradecerle, bendecirlo. Ciertamente, el monje de San Andrés explica que la liturgia es una fuente de vida cristiana y de santificación, e incluso su "fuente primera e indispensable" (según palabras de San Pío X). Pero también sabe que esta santificación no debe buscarse por sí misma, sino como una condición para orientarse más profundamente hacia la "alabanza de la gloria" de la Santísima Trinidad, lo que implica, en consecuencia, a través de la difusión de la bondad y beatitud de Dios, la felicidad de la criatura espiritual.

Es cierto que Monseñor Marcel Lefebvre quedó profundamente marcado por el Movimiento Litúrgico, muy poderoso en el Norte de Francia durante la época en que nació y creció en esta zona: los Estatutos y el espíritu de la Fraternidad San Pío X son un testimonio abundante de esto. Pero guardaba una relación mucho más estrecha con las instrucciones de Dom Gaspar Lefebvre que con las ideas (progresivamente más y más claramente desviadas) de Dom Lambert Beauduin, incluso cuando ambos tuvieron como su maestro a Dom Marmion.

Los dos Lefebvres eran primos lejanos: tienen un antepasado común que data del siglo XVIII, Jean-Baptiste Lefebvre (1745-1790). Y fue en la abadía de Dom Gaspar Lefebvre donde Monseñor Lefebvre quiso hacer el retiro preparatorio para su consagración episcopal en 1947, mostrando así su estima por la obra litúrgica y espiritual del autor del Misal. Conocer, amar y practicar la liturgia proveniente de la Tradición de la Iglesia, vivir de ella, tal es sin duda la herencia recibida por Monseñor Lefebvre de la parte saludable del Movimiento Litúrgico, particularmente bien representada por Dom Gaspar Lefebvre y todas sus obras.