Anglicanismo: detrás del Jubileo de la reina Isabel II, ¿el canto del cisne?

Junio 10, 2022
Origen: fsspx.news
Justin Welby, líder de la comunión anglicana, con la reina Isabel II

Aunque la reina Isabel II demostró estar en muy buena forma para su edad durante las festividades del Jubileo de Platino, que celebró sus setenta años de reinado, no ocurre lo mismo con la Iglesia anglicana, cuya cabeza es la monarca británica.

La fastuosidad desplegada en la catedral anglicana de San Pablo con motivo de la ceremonia de acción de gracias por los setenta años del reinado de Isabel II no cambió las cosas: en pocos meses, cuatro "obispos" anglicanos han abandonado su denominación para unirse a la Iglesia católica.

Este movimiento se ha acelerado desde hace varios años, como lo demostró desde 2009 la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus, promulgada con el fin de facilitar la recepción de los clérigos anglicanos dentro de la Iglesia.

El último, Jonathan Goodall, exsecretario de Lord Williams –que fue arzobispo de Canterbury de 2003 a 2012– recibió, el 12 de marzo de 2022, la ordenación sacerdotal de manos del cardenal Vincent Nichols, arzobispo católico de Westminster.

La decisión de estos hombres de unirse a la Iglesia no es una mera formalidad para ellos, ya que debido a un histórico -e infalible- acto firmado por el Papa León XIII en 1896, la Santa Sede declara nula la validez de las ordenaciones anglicanas.

Además, el Padre Goodall admitió: "Me tomó un tiempo convencerme de que podía hacerlo. Reflexioné en mi decisión durante la pandemia, no por la pandemia en sí misma, sino porque este fue un tiempo de decisión para mí".

Una de las razones esgrimidas –si no la principal– para explicar estos retornos cada vez más numerosos al seno de la Iglesia, es la creciente secularización de la confesión anglicana.

Como explicó el Padre Michael Nazir-Ali, un ex "obispo" anglicano de Rochester -la sede histórica de San Juan Fischer, martirizado por defender la indisolubilidad del matrimonio contra el rey Enrique VIII, el monarca que creó el cisma- la Iglesia de Inglaterra ha "cruzado las líneas rojas".

Para él, "la incapacidad de la rama más conservadora (del anglicanismo) de ejercer influencia para evitar la deriva hacia el protestantismo liberal", fue el principal argumento para dar el paso.

Un argumento repetido muchas veces por un gran número de los nuevos conversos: por ejemplo, el Padre Gavin Ashenden, ex capellán de la reina -que fue ordenado sacerdote en 2019- denunció una denominación anglicana que "claudicó" al hacer su actualización "Marxismo 2.0", lo que se tradujo en "ordenar" mujeres "obispos" o aceptar homosexuales en el clero.

El Padre Ashenden presentó otro argumento que jugó un papel importante en su conversión, la ausencia de magisterio dentro del anglicanismo: "solo la Iglesia católica posee la fuerza magisterial (necesaria) para no ceder a la cultura reinante", explico.

Estas sensatas reflexiones –lejos de las divagaciones del Camino Sinodal– deberían ser también meditadas a orillas del Rin. E incluso en el Tíber...