Anuncian una nueva encíclica de Francisco para el 3 de octubre

Septiembre 10, 2020
Origen: fsspx.news
Basílica de San Francisco en Asís

El director de la oficina de prensa de la Santa Sede dio el anuncio el pasado sábado 5 de septiembre: el Papa Francisco viajará a Asís para rezar ante la tumba del Poverello, la víspera de su fiesta. Allí firmará su nueva encíclica después de haber celebrado la Misa.

Ya se conoce el título de la tercera encíclica del pontificado: "Hermanos Todos". Esta es una cita de las Admoniciones de San Francisco de Asís (6, 1). El texto en italiano dice así: "Guardiamo con attenzione, fratelli tutti, il buon pastore che per salvare le sue pecore (cf. Jn 10, 11; Heb 12, 2) sostenne la passione della croce". La página web de la Orden de los Frailes Menores (OFM), lo traduce de la siguiente manera: "Consideremos, hermanos, al Buen Pastor, que por para salvar a sus ovejas, sufrió la Pasión y la Cruz".

El tema de la encíclica será, como era de esperar, la fraternidad humana y la amistad social. Desde la firma del Documento sobre la Fraternidad Humana, el 4 de febrero de 2019, en Abu Dabi, por el Papa y el gran imán de la Universidad Al-Azhar en El Cairo, Ahmed el-Tayeb, el tema no ha dejado de rondar el Magisterio de Francisco.

El hecho de que la firma de la encíclica se lleve a cabo al término del "tiempo de la creación", que comenzó el 1 de septiembre pasado, y para el cual el Papa dio un mensaje, muestra que la ecología "integral" también será una parte integral de la encíclica. Es de esperar que la Amazonía ocupe un lugar destacado en ella.

Lamentablemente, existe el temor de que los errores detectados tanto en la encíclica Laudato si' como en el Documento sobre la Fraternidad Humana se expongan nuevamente, y que las graves objeciones formuladas en su contra deban volver a expresarse.

Desde Laudato si’, el pensamiento papal se encuentra sumergido en una utopía milenarista y pelagiana.

Milenarista, porque sueña con una restauración imposible de la naturaleza herida por el pecado original. ¿No dice el último mensaje del Papa -del 1 de septiembre- que "el Jubileo es un tiempo para reparar la armonía original de la creación"?

Pelagiana, porque la "conversión" que conduce a esta restauración se concibe sin la ayuda de Dios. ¿Cómo imaginar -para todos los habitantes del mundo a quienes se dirige esta encíclica- una "civilización del amor", una "fraternidad universal" o una "nueva síntesis", sin ayuda de la gracia?

Esto significa olvidar de una vez por todas la realeza universal de Cristo, la única capaz de restaurar al hombre herido, de darle la caridad divina para sí mismo y para sus relaciones con el prójimo, y de ayudarlo a conservar la prudencia por el respeto de la creación.