Bielorrusia: el arzobispo de Minsk es sacrificado en el altar de la diplomacia

Enero 13, 2021
Origen: fsspx.news
Monseñor Tadeusz Kondrusiewicz

En Bielorrusia, la creciente tensión de los últimos meses entre la Iglesia católica y el Estado, gobernado con mano de hierro por Alexander Lukashenko, ha disminuido tras la renuncia aceptada por la Santa Sede del arzobispo de Minsk.

El 3 de enero de 2021, día de su cumpleaños 75, Monseñor Tadeusz Kondrusiewicz recibió una carta de la Santa Sede donde se le informaba que el Papa Francisco había aceptado su renuncia a la sede arzobispal de Minsk, debido al límite de edad establecido por el derecho canónico vigente en la Iglesia católica.

En su lugar, el Santo Padre nombró como administrador apostólico a Monseñor Kazimierz Wielikosielec, en espera del nombramiento de un nuevo Ordinario del lugar.

La rapidez de la decisión romana generó bastante sorpresa, que pronto dio paso a la sospecha: Reuters destacó que es "muy inusual que el Papa acepte la renuncia de un obispo precisamente el día de su cumpleaños 75, y más aún anunciarlo un domingo".

La agencia de prensa alemana, basándose en una fuente diplomática romana, afirmó que "la celeridad con la que se aceptó la renuncia sugiere que se trata de un acuerdo negociado entre la Santa Sede y el Estado Bielorruso, para obtener el regreso del exilio del prelado".

En efecto, Monseñor Kondrusiewicz permanecía atrapado desde hace casi cuatro meses en la frontera polaca debido a que las autoridades bielorrusas lo acusan de haber participado activamente en el movimiento de protesta al que el presidente Alexander Lukashenko -uno de los últimos "dinosaurios de la era soviética", según Le Monde- se ha enfrentado desde su reelección, en agosto de 2020.

Para apaciguar la situación, y evitar que la minoría católica en Bielorrusia (15 a 20% de la población) sea atacada por el poder gobernante, en represalia, la Secretaría de Estado de la Santa Sede mandó un enviado especial para negociar el regreso del arzobispo, quien finalmente pudo regresar al país el 24 de diciembre.

Pero eso no es todo. El nombramiento de Monseñor Kazimierz Wielikosielec, figura consensual que ha mantenido una postura discreta sobre la situación política y quien ya ha cumplido 75 años de edad, excluye de facto de la gestión de la arquidiócesis al vicario general, Monseñor Yuri Kasabutsky, un prelado que no dudó en pronunciarse a favor de las manifestaciones organizadas contra el jefe de Estado, despertando la ira de este último.

En este contexto, Jonathan Luxmoore escribió en las columnas de The Tablet, que la renuncia del arzobispo y el nombramiento de un administrador, habrían "causado conmoción y consternación entre los miembros de la Iglesia, que lo vieron como una victoria para el régimen vigente".

La importancia de Bielorrusia se debe a que es un país clave entre dos países que exponen constantemente su rivalidad: Polonia y Rusia. "Las autoridades tienen la impresión de que las acciones del arzobispo fueron dirigidas por Varsovia. Polonia es muy cercana a los católicos", señaló un investigador especializado en el área citado por La Croix, bajo condición de anonimato.