Birmania: la junta birmana ataca una iglesia

Junio 05, 2021
Origen: fsspx.news
El cardenal Charles Maung Bo

El cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de Rangún y presidente de la Conferencia Episcopal de Birmania, lanzó un llamamiento urgente a la paz, a raíz del terrible ataque que golpeó la Iglesia del Sagrado Corazón de Kayanthayar, en la noche del 23 de mayo de 2021.

"Esta es una gran tragedia humanitaria, todo esto debe terminar". Con estas palabras, se expresó seriamente el cardenal Charles Bo el 25 de mayo de 2021 para denunciar los abusos del ejército birmano en la iglesia del Sagrado Corazón de Kayanthayar, al este del país.

Según la información recabada por los misioneros jesuitas presentes en Birmania, "los habitantes del pueblo creían que la iglesia parroquial sería un lugar donde podrían albergar a los fugitivos, pero, trágicamente, no fue así".

En efecto, en la noche del 22 al 23 de mayo, "los soldados atacaron el pueblo con proyectiles de artillería, supuestamente con la intención de luchar contra presuntos grupos rebeldes", prosiguieron los jesuitas. El número de víctimas es elevado: cuatro muertos, ocho heridos.

Según la agencia Asianews, el ataque del ejército birmano tenía como objetivo vengar la muerte de veinte soldados asesinados por las milicias armadas de la etnia karen, que junto a otras minorías étnicas como los chin, shan y kachin, se han enfrentado a la junta birmana desde el golpe de Estado del 1 de febrero.

"Las víctimas son civiles inocentes (…) que estaban dentro de la iglesia para proteger a sus familias. (…) Todo esto debe terminar", protestó el líder de la Iglesia católica birmana, quien enfatizó que, por primera vez, un lugar de culto católico fue atacado, en flagrante violación del derecho internacional.

El 1 de febrero de 2021, la junta militar firmó el cuarto golpe de Estado en la historia del país desde su independencia en 1948, impugnando el resultado de las elecciones legislativas de 2020 ganadas una vez más por el partido de Aung San Suu Kyi, que fue derrocado por el ejército.

Sin embargo, se ha afianzado un movimiento de desobediencia civil. Varios cientos de miles de manifestantes están marchando por las principales ciudades birmanas para rechazar este golpe y exigir la liberación de "Madre Suu".

Poco a poco el descontento se ha tornado en una guerra civil y étnica que el ejército birmano reprime sangrientamente. En este conflicto, la Iglesia católica, fuertemente minoritaria pero cuya voz se escucha, ahora se encuentra en primera línea.