Cardenal Pell: "mantener la pureza de la tradición apostólica"

Enero 12, 2022
Origen: fsspx.news

El cardenal George Pell, acusado en 2017 del delito de abuso sexual, fue trasladado en 2019 a una prisión de Melbourne (Australia), condenado por la justicia de su país a seis años de prisión. A pesar de la falta de pruebas, y bajo el fuego de los medios, el cardenal pasó un año en prisión, después de lo cual la Corte Suprema, en un veredicto unánime, lo absolvió y exoneró de todos los cargos.

La primera parte de su libro "Diario en Prisión" acaba de ser publicada en Polonia. Durante una entrevista concedida a la agencia católica polaca KAI, el 27 de octubre de 2021, el cardenal Pell habló sobre su "experiencia humana" y el futuro de la Iglesia.

El exarzobispo de Sídney y prefecto de la Secretaría de Economía pasó más de un año, por un presunto delito, en una unidad donde los presos son condenados a confinamiento solitario y no pueden reunirse. La humillación de estar en prisión fue la primera de las cruces: "Fue un castigo humano, y ciertamente no fue una estadía en un hotel", declaró el cardenal.

"Yo sabía que era inocente. Era consciente de que me esperaba un juicio más importante ante el Creador". Sin embargo, el prelado australiano no oculta que nunca estuvo "absolutamente seguro de ser exonerado durante los juicios australianos".

En su Diario, el cardenal precisa que cuando se le preguntaba acerca del sufrimiento inmerecido, solía responder que "el Hijo de Dios, Jesús, no recibió un mejor trato".

En esta prisión de máxima seguridad había "grandes criminales que decidieron permanecer en ese camino", dice el prelado, pero también otros presos que "distinguen claramente el bien del mal y reconocen la existencia del bien". Un recluso mantiene correspondencia regular con el cardenal, quien lo describe como un "amigo".

A sus 80 años, el prelado australiano no podrá participar en el próximo cónclave. Sin embargo, no duda en mencionar lo que le gustaría saber antes del cónclave.

"Me gustaría decirle al futuro Papa que uno de los desafíos más importantes es mantener la pureza de la tradición apostólica. Somos servidores y defensores de la enseñanza de Cristo y de los apóstoles. No estamos autorizados a quitarle partes ni a devaluarla. No somos los dueños de la tradición apostólica".

Recordando que la apostasía se está extendiendo por todas partes, el cardenal Pell precisó: "En cierto modo, estamos volviendo a cómo era la sociedad en el Imperio Romano". Era "una sociedad brutal de esclavitud, violencia e infanticidio. La gente no reconocía sus obligaciones hacia los enfermos".

"La piedad y la compasión eran vistas como malas cualidades, debilidades. La gente no creía en el perdón. La sociedad pagana del futuro será mucho más difícil y menos indulgente que nuestra sociedad".

El prelado pide que los "buenos cristianos y las personas de buena voluntad unan sus fuerzas" para "limitar y controlar los posibles cambios negativos". Y subraya la necesidad de personas de buena voluntad que tengan el valor de actuar según sus propias convicciones.