Castel Gandolfo y los viñedos papales

Marzo 01, 2021
Origen: fsspx.news
El Palacio Pontificio de Castel Gandolfo y el Observatorio Vaticano

Todos recordamos la historia de Noé, el primer viticultor; pero también el trágico episodio de la viña de Nabot. En Aviñón, se sigue haciendo alusión con emoción a los vinos de Valréas, que se hicieron famosos gracias al Papa Juan XXII. Sin embargo, no sabemos mucho de la pintoresca anécdota de los viñedos de Castel Gandolfo, que ha tenido lugar bajo los sucesivos pontificados de Benedicto XVI y Francisco.

Todo comenzó el 19 de abril de 2005. Vestido con una muceta carmesí sobre la que se ajustó la pesada estola papal bordada en oro, Josef Ratzinger dirigió su primer saludo a la Ciudad y al mundo, desde la Logia de las Bendiciones.

El Papa alemán declaró en particular recibir el pontificado soberano como "un humilde trabajador en la viña del Señor". Una alusión que la Confederación Nacional de Agricultores Independientes (Coldiretti) no echó en saco roto.

Esta última ofreció al nuevo pontífice un viñedo, así como toda la maquinaria necesaria para su cultivo y para la elaboración del vino. El lugar para el futuro viñedo pontificio se eligió: la residencia de verano papal, en Castel Gandolfo.

Unos meses más tarde, las hileras de Trebbiano -variedad de uva blanca- y de Cesanese di Affile -variedad de uva roja- alternaban sus filas sobre una modesta superficie de mil metros cuadrados, cerca de la estatua del Buen Pastor y de la fuente de Orfeo: se dice que a Benedicto XVI le gustaba caminar por allí.

Pero, catorce años después, en 2019, los motores de las excavadoras argentinas se escucharon en Castel Gandolfo: el viñedo de Benedicto XVI fue arrancado, cortado y destruido en pocas horas.

En el Vaticano, se están pasando la pelota, o más bien la uva: según se dice abiertamente, la culpa es de la dirección de los Museos de las Villas Pontificias. Y, sobre todo, que esto no debe verse como un signo de animosidad hacia el expontífice romano.

El proyecto de los Museos, que entretanto fracasó, consistía en construir un centro de congresos...

En 2021, hubo un nuevo giro: el Papa Francisco finalmente decidió plantar su propio viñedo en Castel Gandolfo, no muy lejos del anterior, y confiar la operación a Riccardo Cotarella, presidente de la Asociación Italiana de Productores de Vino.

El futuro viñedo será mucho más grande que el anterior, ya que ocupará casi dos hectáreas. Según la edición del 14 de febrero del diario Il Messagero, la producción del viñedo pontificio y su consumo se reservará para la Casa Santa Marta.

El viñedo del Papa alemán se ha convertido en un vasto jardín de rosas, dejando a Orfeo en paz. Esperemos que la guerra de las rosas no perturbe su tranquilidad, bajo un futuro pontificado...