Chartres: la nueva belleza del velo de la Virgen María

Octubre 17, 2020
Origen: fsspx.news

El 7 de octubre de 2020, se inauguró en la catedral de Chartres la nueva vitrina que alberga la reliquia del velo de la Virgen María. Además de realzar el ornamentado relicario, la obra elaborada por el diseñador Hubert Le Gall proporciona una protección multiuso para la reliquia.

"Me inspiré en el relicario cubierto de joyas, piedras preciosas y camafeos, pero no quise tocar el relicario en sí", explicó Hubert Le Gall, señalando con emoción el relicario de oro que alberga desde el siglo XIX el velo de la Virgen María, venerado desde el siglo IX en la catedral de Chartres.

Fue en el año 876 cuando Carlos el Calvo, en el ocaso de su reinado, ofreció a la catedral la preciosa reliquia que había heredado de su abuelo Carlomagno.

Este último lo recibió de manos de la emperatriz de Oriente, Irene, quien le dijo al monarca franco que se trataba del velo de seda que llevaba la Madre de Dios el día de la Anunciación.

Durante la Revolución, el relicario fue abierto y la tela de seda cortada en varios pedazos. Uno de ellos pudo recuperarse: es el que sigue siendo hoy objeto de veneración por parte de los peregrinos de todo el mundo.

Con el paso de los años, la vitrina que alberga el actual relicario -que data de 1876- se hizo cada vez menos impermeable, por lo que fue necesario remplazarla: aquí es donde entra en escena el diseñador Hubert Le Gall.

El artista parisino diseñó una vitrina dorada, adornada con vidrieras con el famoso azul de Chartres que, en la Edad Media, ya había asegurado la fama de los vidrieros chartrianos.

Pero no creamos que la obra de Hubert Le Gall consiste solo en una evocación del pasado: contiene un dispositivo tecnológico, escondido en un cajón debajo de la vitrina.

Porque, en el corazón de la catedral de Chartres, acecha un enemigo más sigiloso que los ladrones, más paciente que los profanadores de todos los tiempos: la humedad. También se instaló un dispositivo equipado con una membrana de polímero dentro de la vitrina, con el fin de garantizar las regulaciones más perfectas.

Una técnica que tiene la doble ventaja de no producir condensaciones antiestéticas para la vista, y de poder durar alrededor de veinte años, sin que sea necesario ningún mantenimiento especial.

Además, para facilitar la ostensión de la reliquia durante las grandes ceremonias, se instaló una bandeja deslizante, para que el relicario se pueda quitar fácilmente.

Por último, también se decidió limitar el tiempo de iluminación de la reliquia, para no dañar el velo de la Virgen: "el encendido se realiza todos los días de 12:20 a 12:30 y de 19:00 a 19:15, es decir, al momento del rosario diario y durante el Ángelus", precisó el Padre Emmanuel Blondeau, rector de la catedral.

Una forma de conservar la dimensión misteriosa de la reliquia que le es propia desde hace doce siglos.