China y el miedo a las palabras evocadoras del cristianismo

Agosto 12, 2019
Origen: fsspx.news

El Partido Comunista Chino (PCCh) ha estado implementando, durante varios meses, la censura sistemática de palabras o conceptos evocadores del cristianismo. El objetivo es disuadir a los chinos, y especialmente a los más jóvenes, de adherirse a la religión cristiana.

La noticia fue publicada por AsiaNews el 1 de agosto de 2019: las palabras "Dios", "Biblia" o "Cristo" se eliminaron de la nueva versión de un libro de texto para uso en la escuela primaria.

Además, a principios de 2019, el Ministerio de Educación publicó un manual que contiene cuatro extractos de autores extranjeros, censurando todo lo que pueda recordar, en mayor o menor medida, la religión cristiana.

Así, en la famosa historia de Andersen, "La Pequeña Vendedora de Fósforos", el pasaje donde la difunta abuela de la niña se le aparece y le dice "cada vez que cae una estrella, es un alma que sube a Dios", fue reemplazado por "cada vez que cae una estrella, es una persona que deja este mundo".

Robinson Crusoe también ha sufrido las consecuencias de la censura china: después de naufragar en una isla desierta, Robinson encuentra tres copias de la Biblia en los restos del naufragio. La nueva versión modificada elimina la palabra "Biblia" y en su lugar dice que Crusoe encontró "algunos libros" que sobrevivieron al naufragio.

Del mismo modo, Vanka, en el nuevo epónimo de Chéjov, ya no reza en una iglesia, ni pronuncia el nombre de Cristo en la versión redactada del PCCh.

En términos más generales, los clásicos como "Nuestra Señora de París" y "El Conde de Montecristo" de Víctor Hugo, así como "Resurrección" de León Tolstói, se han eliminado de las bibliotecas y librerías debido a su fuerte connotación cristiana.

Esta política está totalmente en línea con las directivas establecidas en 2015 por el presidente Xi Jinping: a juicio de este último, no puede existir ninguna religión en China a menos que se asemeje a la cultura china y se someta al PCCh.

Sin embargo, esta campaña contra el cristianismo, que muestra el verdadero rostro del comunismo intrínsecamente perverso y perseguidor, puede calificarse como un signo de debilidad. Algunos líderes chinos temen que China se convierta en "el país más cristiano del mundo" para 2030, como muchos sociólogos predicen, por ejemplo, Fenggang Yang, profesor de la Universidad de Purdue, en los Estados Unidos.