Congregación para el Clero: el cambio es ahora

Junio 15, 2021
Origen: FSSPX Spirituality
Monseñor Egidio Miragoli, obispo de Mondovi

El Papa Francisco ordenó una auditoría de la Congregación para el Clero. Esta decisión llega justo cuando se acaba de anunciar el nombre del futuro prefecto del dicasterio encargado de supervisar a más de 410,000 sacerdotes en todo el mundo.

La noticia de la próxima auditoría de la Congregación para el Clero comenzó a difundirse fuera de los altos muros de la ciudad leonina el 7 de junio de 2021, cuando el obispo de Mondovi escribió a los sacerdotes de su diócesis, para anunciarles que el soberano pontífice acababa de pedirle "un favor", al margen de la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal de Italia (CEI).

Monseñor Egidio Miragoli confesó que lo tomó "por sorpresa" cuando el pontífice argentino lo convocó a Santa Marta el 3 de junio, para pedirle que efectuara "en su nombre" una visita al dicasterio encargado de velar por el sacerdocio católico.

El prelado del norte de Italia precisó que su misión, prevista para durar un mes aproximadamente, consistirá en reunirse individualmente con los treinta miembros de la Congregación para el Clero -veintisiete clérigos y dos laicos- y presentar un informe al Papa.

Esta noticia llega en vísperas de la salida del actual prefecto de la congregación, el cardenal italiano Beniamino Stella: el nombre de su sucesor, el coreano Lazzaro You Heung-sik, también fue anunciado por la Santa Sede, el 11 de junio.

Este modo de proceder trae a la mente una visita similar a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el pasado mes de marzo. También en este caso, el prefecto del dicasterio estaba a punto de ser reemplazado, habiendo alcanzado el límite de edad prescrito por el derecho canónico.

Pero las similitudes terminan aquí, pues el exjefe de la Congregación para el Culto Divino, el cardenal Robert Sarah, es presentado como un hombre más comprometido con las ideas del Papa Benedicto XVI que con las de Francisco, lo cual no es el caso del actual prefecto del clero.

En septiembre de 2013, pocos meses después de su elección, el nuevo Papa trasladó al conservador Mauro Piacenza a la Penitenciaría Apostólica: lo que se puede traducir, en el idioma utilizado en Roma, como un "entierro de primera clase".

En su lugar, nombró a un hombre de su escolta personal, Monseñor Beniamino Stella, un prelado formado en la escuela de los diplomáticos romanos, y que, según el vaticanista Marco Tossati, habría "purgado" rápidamente su nuevo dicasterio de todos sus miembros "ratzingerianos".

Tras alcanzar la edad canónica de la jubilación, el cardenal Stella incluso recibió una extensión de su mandato por otros cinco años: una longevidad que dice mucho sobre el papel desempeñado por el alto prelado en el tablero de ajedrez del actual pontificado.

La elección de Monseñor Miragoli para llevar a cabo la auditoría de la Congregación para el Clero plantea varias interrogantes a primera vista, porque el prelado no ha sido especialmente señalado hasta ahora como perteneciente a los círculos cercanos a Santa Marta.

Pero resulta que el alto prelado es un eminente profesor de derecho canónico, miembro, desde 2019, de la Comisión encargada de examinar la delicta graviora -los delitos más graves cometidos por los clérigos- en nombre de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF).

En cualquier caso, esta segunda auditoría ilustra una de las muchas facetas del "estilo Francisco", y probablemente manifiesta la voluntad del pontífice romano de ejercer un mayor control sobre una Curia romana que está acostumbrada a numerosas turbulencias, en ocho años de pontificado.