Conmemoración de los Dolores de la Bienaventurada Virgen María

Abril 03, 2020
Origen: District of Spain and Portugal

Viernes de Pasión | 3 de abril 2020

Conmemoración de los Dolores de la Bienaventurada Virgen María

« El gran misterio y secreto más eficaz para nuestra santificación »

 

« Nos tiene que gustar rezar la Santísima Virgen María, unirnos a ella antes del santo sacrificio, pedirle entender mejor el lugar que tiene que tener el santo sacrificio en nuestra vida…

Por eso, la devoción hacia María, Madre del Clero, Madre del Sacerdocio, es tan hermosa, es tan importante, porque con ella, diría, que lleguamos hasta la misma esencia del sacerdocio ».

Monseñor Lefebvre, Ecône, el 28 de octubre de 1988.

 

Después de 50 años, la Hermandad Sacerdotal San Pío X no podía esperar más tiempo para celebrar con la solemnidad debida, a la que podríamos llamar « Patrona Celestial » de nuestro Instituto : la Virgen de los Dolores, bajo la particular advocación de « Nuestra Señora de la Compasión ».

Nuestras Hermanitas la tenían ya como « Patrona principal », porque contemplan en la Virgen al pie de la Cruz, el modelo perfecto de ayuda sacerdotal. Ayuda que María encarna por su unión íntima con la Divina Víctima. Pues, si nuestras Hermanas veneran a la Virgen de Compasión por ser ella consuelo de los sacerdotes ¿ cómo los propios sacerdotes de esta misma familia espiritual no venerarán a la que es la Madre sacerdotal de manera tan especial ?

El día en que el seminarista entra oficialmente y por primera vez en el seno de la congregación fundada por el venerado Monseñor Lefebvre, se le entrega una medalla que llevará durante toda su vida. La primera cara de la medalla lleva la figura de San Pío X nuestro Patrón. Y la segunda cara lleva la figura de la Virgen de los Dolores, la Virgen de Piedad que sostiene el santo cuerpo de Jesucristo, tal y como le sostienen sus ungidas manos sacerdotales. Es sólo un detalle… pero si nuestro fundador quiso que todos sus hijos llevasen colgado al cuello esta doble protección, es antes que nada, para que cada uno de ellos, grabe en su corazón, la doble devoción a los dos Protectores que tiene nuestra Sociedad.

Esta era la idea de Monseñor Lefebvre, y es lo que queremos comprobar.

 


 

LAS CONSTITUCIONES DE LA HERMANDAD

En el documento fundamental de nuestra Hermandad Sacerdotal, se nota la propensión del  fundador hacia la devoción a la Virgen de la Compasión, la Madre de los sacerdotes. Para él es todo uno. Ya en el mismo prefacio de nuestros estatutos dice : « La Hermandad Sacerdotal San Pío X es la obra a la que Dios va a confiar el Arca de la Alianza del Nuevo Testamento : « Hic est Calix Sanguinis mei. Novi et æterni Testamenti ». Tal es el objetivo de nuestras Constituciones. Que sean objeto de nuestras meditaciones bajo la mirada de María, Madre del Sacerdote ».

En el texto de los estatutos se proclama con fuerza la protección especial de La Madre scerdotal, especialmente con este extracto : « La Hermandad está también bajo la protección de María, Madre del Sacerdote por excelencia y por Él, Madre de todos los sacerdotes en quienes forma a su Hijo ». O este otro : « La caridad hacia Jesús Sacramentado y hacia su Santísima Madre presente en su ofrenda, animará a los miembros de la Hermandad a tener devoción ardiente por la Eucaristía y por la Virgen María en su compasión para con Jesús Sacerdote y Víctima, para redención de nuestros pecados ». Y para que el patronazgo espiritual de la Virgen de la Compasión sea patente a todos los miembros de la Hermandad, añadimos esta consideración : « El conocimiento místico y teológico de la Santa Misa acrecentará su devoción por estos misterios y por la Virgen María Corredentora y Medianera ».

A TODOS LOS MIEMBROS DE LA FAMILIA DE LA HERMANDAD

A nuestros Hermanos religiosos, Monseñor Lefebvre les dice : « Que les guste estar cerca del Altar en unión con Nuestra Señora de la Compasión, para expiar por sus propias culpas y por las de todos los pecadores del mundo, especialmente los agonizantes ».

A nuestras Hermanas : « El patronazgo principal de la Sociedad le compete a Nuestra Señora de la Compasión, la Cruz y la Sagrada Pasión de Jesús, siendo la fuente de todas las gracias de la redención; María fue eficazmente Corredentora por su compasión, compartiendo la Pasión de Cristo en el mayor grado en que lo podía compartir creatura humana ».

A las Oblatas : « Tendrán por modelo a la Virgen María, Madre del Eterno Sacerdote. Como ella, ofrecerán su vida cotidiana para ayudar a la redención de las almas. Estarán felices de participar en el sacrificio de Nuestro Señor, como Nuestra Señora de la Compasión, de pie junto a la Cruz ». Y también : « Añadirá la Oblata como intención a su vida espiritual, la compasión de los dolores de Jesús en la Cruz, a semejanza de Nuestra Señora de la Compasión ».

Hasta para los miembros de la Tercera Orden de la Hermandad San Pío X, Monseñor Lefebvre presenta la devoción tierna y filial a la Virgen María, como el camino para volver a decubrir la importancia capital del sacrificio de la santa Misa y de su misterio, para encontrar en él, el sentido y la fuente de la vida cristiana que es vida de sacrificio y de corredención ¿ Quién mejor que Nuestra Señora de la Compasión para vivir esta vida de sacrificio y de corredención ?

LA CONSAGRACIÓN

Tiene razón nuestro Superior General en pedir que se vuelva a rezar públicamente el acto de consagración de la Hermandad Sacerdotal al Corazón Doloroso e Inmaculado de María. Llama mucho la atención el hecho de que Monseñor Lefebvre quiso mencionar de manera específica el carácter doloroso del Corazón de María.

Pero veamos lo que dice el propio texto. « Recurrimos a Vos, ¡oh Inmaculada Madre Dios!, en esta hora trágica para la humanidad, y aún más, en medio de esta tempestad sin precendente que sacude a la Iglesia… Vos quie antaño al pie de la Cruz, habéis participado tan íntimamente en los dolores de vuestro divino Hijo, ¿cómo no compatiriéis hoy con la pasión de la Iglesia su Cuerpo místico ?

Os consagramos, bajo el título especialísimo de vuestro Corazón doloroso e inmaculado, y de manera irrevocable, nuestra Hermandad Sacerdotal San Pío X, sus Sacerdotes, sus Seminaristas y sus Hermanos, sus Hermanas, sus Oblatas y su Tercera Orden, toda su familia espiritual.

Concedednos, o Madre del Soberano Sacerdote, la gracia de colaborar a la restauración del sacerdoco católico y así al esplandor del alma sacerdotal de Cristo, quie finalmente llevará al establecimiento de su Reino sobre los individuos, las familias y las Naciones. Confiados en nuestro título de Apóstoles de Jesús y de María, os prometemos, ¡oh Reina de los mártires y de los confesores!, trabajar hasta nuestro último aliento por la restauración de todas las cosas en Cristo, extender su Reino y preparar, ¡oh María!, el glorioso triunfo de vuestro Corazón doloroso e inmaculado. Amén ».

EL TESTAMENTO

Finalmente, y tal vez de manera más detallada, Monseñor Lefebvre nos deja en su último libro, que sabemos todos, es su testamento espiritual para sus hijos, una prueba más de su tierna devoción hacia la Virgen dolorosa. En el « Itinerario Espiritual » pues, encontramos desarollos sobre la devoción a Nuestra Señora de la Compasión que él llama siempre Madre del Eterno Sacerdote.

En su oración dedicatoria por ejemplo : « O Virgen Inmaculada, quie por el privilegio de tu Inmaculada Concepción, nos enseñas todas las verdades fundamentales de nuestra fe y has merecido ser la Madre del Eterno Sacerdote, forma en nosotros al Sacerdote Jesucristo y haznos menos indignos de participar de este sacerdocio divino ».

En el capítulo dedicado a la Santísima Virgen : « Siendo María la Madre del Eterno Sacerdote, ejerce una maternidad particular para con todos los que participan del sacerdocio de Jesús ¡ Dígnese la Virgen María formar en nosotros sacerdotes semejantes a su Hijo divino ! Que la devoción a María esté en honor en todas las casas de la Hermandad y dentro de todos los corazones de todos sus miembros ».

 


 

 

Esta pequeña compilación es solo un rayo de una luz espléndida que sale del espíritu, de las obras y del ideal sacerdotal del fundador de la Hermandad Sacerdotal San Pío X. Valdría la pena seguir resaltando todo lo que dijo Monseñor Lefebvre sobre la Compasión de la Virgen, especialmente en sus sermones, retiros y otros muchos documentos.

Sin embargo estas líneas podrán ser suficientes para darnos cuenta, de cómo la devoción a Nuestra Señora de la Compasión, Madre del Eterno Sacerdote, es mucho más que anecdótica. Mejor dicho, es un elemento esencial de la herencia espiritual de nuestro Fundador. No tememos decir que sin este amor por los dolores de nuestra Madre, un sacerdote de nuestra Hermandad no sería plenamente de la Hermandad San Pío X.

María al pie de la Cruz está también al pie de nuestra Sociedad religiosa, y desde luego, se merecía el reconocimiento oficial y público de lo que la mayoría de sus miembros tenía ya en el fundo del corazón : que Nuestra Señora de la Compasión es Reina y Señora de la Hermandad San Pío X ¡ Viva !

Mater Dolorósa, Gloriósa Patróna, Ora pro nobis.

Sáncte Pie Décime, Glorióse Patróne, Ora pro nobis.