Contaminado por el Rin, ¿fluirá el Amazonas hacia el Tíber?

Julio 24, 2019
Origen: fsspx.news

Al informar sobre el Concilio Vaticano II, el sacerdote estadounidense Ralph Witgen escribió el famoso libro El Río Desemboca en el Tíber. Este libro registró la influencia de la Iglesia alemana en esa reunión. La reciente publicación del documento de trabajo (Instrumentum Laboris) del Sínodo de los Obispos sobre la Amazonía, que se celebrará en Roma del 6 al 27 de octubre de 2019, sugiere que el Rin contaminará la Amazonía, antes de fluir una vez más hacia el Tíber.

Según el cardenal Pedro Barreto, arzobispo de Huancayo, Perú, se trata de “Amazonizar a la Iglesia, Laudatosificar la sociedad”, haciendo referencia a la encíclica Laudato si del Papa Francisco (2013). Y como puede leerse en el no. 25 de este documento de trabajo: "La vida de las comunidades amazónicas que aún no han sido influenciadas por la civilización occidental se refleja en las creencias y ritos con respecto a las acciones de los espíritus, de la divinidad con muchos nombres que actúa con y en el territorio, con y en relación con la naturaleza". Esta cosmovisión se captura en el "mantra" de Francisco: "todo está conectado" (LS 16, 91, 117, 138, 240).

El tema del Sínodo es "El Amazonas: Nuevos Caminos para la Iglesia y para la Ecología Integral". 

Después de la publicación de este documento, debemos declarar que: 1. Si el Amazonas debe renovar a la Iglesia a través de “creencias y ritos con respecto a las acciones de los espíritus y de la divinidad de muchos nombres”, no se trata de “nuevos caminos” sino de un viejo callejón sin salida, el del animismo pagano. 2. Si la iglesia debe ser renovada a través del paganismo, no se trata de una "ecología integral" sino de la desintegración del mensaje del Evangelio.

Detrás de esta mala versión del New Age, podemos ver fácilmente el antiguo modernismo de prelados como Fritz Lobinger (90), Claudio Hummes (84), Erwin Kräutler (80) y Walter Kasper (86), todos inmersos en la teología de las orillas del Rin, soñando con sacerdotes casados, muy probablemente del Amazonas, con esa mirada confusa que los ancianos lanzaron sobre Susana, en el capítulo 13 del Libro de Daniel.

El próximo octubre, ningún obispo que participe en el Sínodo debería regresar a Roma, sin haber sido interrogado de antemano: ¿es esta la Iglesia que desea? Si no es así, ¡dígalo alto y claro! Porque hay silencios que implican consentimiento.

Padre Alain Lorans