Continuando con la tradición, envían al Papa sal de las salinas de Cervia

Enero 07, 2021
Origen: fsspx.news
Las salinas de Cervia

El 11 de noviembre, después de la audiencia general, el Papa Francisco recibió una canasta de productos procedentes de las salinas de Cervia (Italia) donada por el municipio.

El alcalde de Cervia, en Emilia-Romagna, una región del norte de Italia que se extiende desde los Montes Apeninos hasta el río Po, acompañado por el Padre Pierre-Laurent Cabantous, párroco de la catedral de la ciudad, por el representante de las salinas y algunos peregrinos, debería haberse reunido con el Papa Francisco después de la audiencia general para entregarle en persona un poco de sal de Cervia, una sal que tiene fama de ser dulce y entera.

Debido a las restricciones sanitarias, entre ellas la limitación de los desplazamientos, le enviaron al Papa una "panira" (canasta de alimentos), como dicta la tradición, explicó el Padre Cabantous a I.Media.

Esta tradición se remonta al siglo XV, cuando Cervia, ciudad cercana a Rávena (Italia) en el Mar Adriático, formaba parte de los Estados Pontificios. La sal de Cervia era entonces, estrictamente hablando, "la sal del Papa".

Cuando fue nombrado obispo de Cervia, en 1444, el cardenal Pietro Barbo ofreció una "flor de sal" al papa Eugenio IV, su tío materno. Cuando el cardenal Pietro fue elegido Papa, en 1464, convirtiéndose en Pablo II, insistió en que se mantuviera la tradición.

Desde entonces, cada año, Cervia envía sal al Vaticano y la distribuye en todas las parroquias de Roma.

En 1870, la tradición se interrumpió al mismo tiempo que las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y el naciente Reino de Italia. En 2003, Monseñor Mario Marini revivió la tradición bajo el pontificado de Juan Pablo II.

Aunque Cervia ya no es un Estado Pontificio, "la sal de Cervia era la sal del Papa, y lo sigue siendo", afirmó el párroco de Cervia.