Después de Francisco, ¿un Francisco II? (2)

Mayo 26, 2022
Origen: fsspx.news
Andrea Riccardi, fundador de la comunidad de Sant'Egidio

Desde hace varios meses, el Papa Francisco ha mostrado serias dificultades para moverse. Este 30 de abril de 2022, mientras recibía a un grupo de peregrinos de Eslovaquia, declaró que su pierna "no estaba bien", e incluso agregó: "mi pierna no funciona". El pontífice dijo que su médico le aconsejó no caminar.

Este preocupante estado de salud ha hecho que los observadores romanos se pregunten cada vez más sobre el futuro Papa. La primera parte presentó las declaraciones de un prelado bien informado, monseñor Nicola Bux. Esta segunda parte analizará la actitud del Papa Francisco para anticiparse a su sucesor.

El Papa planifica su sucesión

¿Las prioridades del próximo pontificado, idealmente descritas por monseñor Bux, serán las del futuro Papa? Un gran número de vaticanistas lo duda, porque Francisco está planificando su sucesión, y ha intentado promover la elección de un Papa a su imagen y semejanza.

El lunes 7 de febrero, en el sitio web Monday Vatican, Andrea Gagliarducci afirmó sin rodeos lo que todos dicen en voz baja: "Pensar en la sucesión de un Papa cuando este último todavía está en el cargo, no es un misterio. Y tampoco es ningún misterio que tras la cirugía del 4 de julio de 2021 [extirpación de una parte del colon. NDLR], las conversaciones sobre una posible sucesión del Papa Francisco se han multiplicado.

"Esto no le gusta nada al Papa Francisco. A su regreso de Eslovaquia, dijo que algunos incluso lo consideraban ya muerto. Desde entonces, el Papa se ha vuelto aún más impredecible. Y eso solo ha multiplicado las entrevistas, las reuniones, los comentarios sobre una posible sucesión".

El periodista describe el ambiente actual en el Vaticano donde "el Papa Francisco quiere manejar todo personalmente": "su estrategia es quitarle el poder a los demás. De este modo, nadie tiene el control.

No tienen el control los secretarios privados, que están destinados a ser sustituidos y, en todo caso, ignoran los numerosos nombramientos del Papa. No tienen el control los jefes de dicasterio, que no conocen con certeza las decisiones del Papa, y no pueden desempeñar más de dos mandatos de cinco años. Ni siquiera tienen el control los obispos locales, obligados a navegar precariamente, esperando no cometer errores graves. […]

En la práctica, cada uno busca su espacio, conscientes de que cualquier error podría dar lugar a una reprimenda del Papa, que nunca ha tenido miedo de dejar ir a aquellos que considera inferiores".

Es en este contexto de temor general, según Andrea Gagliarducci, que se debe considerar la futura sucesión: "El Papa está tratando de asegurar su sucesión a través de una serie de nombramientos específicos. Es muy probable que así será como diseñará el colegio de cardenales durante el próximo consistorio, que no debería tener lugar antes de octubre, salvo alguna sorpresa.

"La cuestión es crear al menos quince cardenales, incluidos diez electores, por lo menos, en el que será el primer consistorio tras la cirugía del Papa Francisco. Con una abrumadora mayoría de cardenales a su imagen y semejanza, el Papa espera que estos elegirán a alguien que siga la línea de su pontificado".

Pero el periodista advierte: "Sin embargo, no es seguro que será un Francisco II. También podría ser un Pablo VII, un Papa de Europa Central dotado de una competencia excepcional en derecho canónico, que podría así reparar ciertas carencias jurídicas de este pontificado.

"Todo es incierto. Lo que viene a la mente, es que esta incertidumbre es intencional para que nadie pueda organizarse con miras a un cónclave. Todo debe ser incierto, porque debe quedar claro que el Papa Francisco es el único que maneja el poder".

Finalmente, el vaticanista se pregunta: "¿Pero qué Iglesia va a dejar el Papa Francisco?" Mirando de cerca, dejará una Iglesia que necesita ser reconstruida, temerosa de tomar iniciativas, frenando a los hombres y a la evangelización. El resultado será una Iglesia quizás demasiado amable y poco empática. Una Iglesia que necesita hacerse publicidad en lugar de evangelizar".

Y concluye diciendo: "Estas afirmaciones pueden parecer fuertes. Sin embargo, creo que es una posibilidad que no debe subestimarse. ¿Es esto lo que quiere el Papa Francisco? Ya lo veremos".

Otros vaticanistas se aventuran a dar nombres. Por ejemplo, Sandro Magister, en su blog Settimo Cielo del 3 de febrero, indicaba quién es el candidato de la Comunidad de Sant'Egidio, o más bien los dos candidatos, el oficial (eclesiástico) y el no oficial (laico):

"Para nadie es un misterio que la Comunidad está haciendo campaña para elegir como Papa, durante el futuro cónclave, al cardenal Matteo Zuppi, actual arzobispo de Bolonia y testaferro del movimiento desde sus orígenes. Así como nadie ignora tampoco que, si Zuppi fuera elegido Papa, sería sobre todo Andrea Riccardi, el todopoderoso fundador y líder de la Comunidad, quien estaría al mando".

Y el vaticanista romano observa: "Zuppi y Riccardi tienen fama de querer continuar el camino iniciado por Francisco de manera más ordenada y sin los desequilibrios de carácter que han perjudicado al actual pontificado. Pero quizás sea precisamente por esta continuidad entre ellos y el Papa Bergoglio, dada la creciente y cada vez mayor insatisfacción con la forma en que se gobierna la Iglesia hoy, que el cónclave bien podría dar un giro inverso".