Después del golpe de Estado, los obispos birmanos movilizan a los católicos

Febrero 17, 2021
Origen: fsspx.news
El Cardenal Cahrles Maung Bo

Los obispos de Myanmar (antes Birmania) exhortaron a la minoría católica del país a ayunar y especialmente a rezar por la paz en el país, luego de que tuviera lugar un golpe militar para derrocar al poder gobernante el 1 de febrero de 2021.

A petición del cardenal Charles Bo, arzobispo de Rangún y presidente de la Conferencia Episcopal de Myanmar (CBCM), los obispos y directores de institutos religiosos de las dieciséis diócesis de todo el país pidieron un día especial de oración, ayuno y adoración, el 7 de febrero.

"Exhortamos a los sacerdotes a celebrar misas el 7 de febrero, con la intención de lograr la paz en el país, convocando a todos los católicos a participar en oraciones especiales, ayunos y adoración", decía el comunicado de prensa firmado por el Secretario General de la CBCM, Monseñor John Saw Yaw Han.

La Conferencia Episcopal también pidió a los obispos que transmitan en sus homilías el reciente mensaje del cardenal Bo al pueblo de Myanmar, al ejército y a la comunidad internacional.

El líder de la Iglesia católica birmana recordó el 4 de febrero que "la política es un ámbito vital de la evangelización porque tiene como objetivo, al igual que la Iglesia, conducir a las personas hacia el bien común".

También aprovechó para condenar el golpe de Estado del 1 de febrero de 2021, pidiendo la abstención de toda violencia y la liberación de todos los detenidos, incluida la líder Aung San Suu Kyi.

En efecto, poco más de diez años después de una liberación que había puesto fin a sus quince años de arresto domiciliario durante la dictadura militar, la exdisidente y ahora Consejera de Estado (equivalente al cargo de primer ministro) de Birmania, Aung San Suu Kyi, fue detenida por el ejército, junto con muchas figuras políticas, el 1 de febrero pasado.

Al establecer el estado de emergencia en el país, el Tatmadaw (fuerzas armadas), acaba de firmar su cuarto golpe de Estado en sesenta y tres años: los militares temen que el poder que tienen en el Parlamento termine, ya que, desde la victoria de "Madre" Suu Kyi -como la llaman los birmanos- en las últimas elecciones legislativas, este poder se ha visto sumamente erosionado. 

Los católicos en Birmania representan el 5% de los 57.5 ​​millones de habitantes de un país predominantemente budista: considerados ciudadanos de segunda clase, su participación en la vida política es bastante débil.

En este contexto, el cardenal Charles Bo quiere dar un giro a la situación: conocido en Birmania por no haber ocultado nunca su apoyo a Aung San Suu Kyi, el alto prelado está tratando de alentar a la comunidad católica a que participe más en la vida pública, para hacer la Iglesia más visible.