Diálogo interreligioso: del sueño a la realidad

Febrero 25, 2021
Origen: fsspx.news
Latifa Ibn Ziaten y el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry

El 4 de febrero de 2021, se entregó el Premio Zayed a la Fraternidad Humana a la francesa Latifa Ibn Ziaten, fundadora de la asociación "Imad por la Justicia y la Paz", y al portugués António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas.

Este premio, que incluye un millón de dólares, fue creado por el jeque Abdullah bin Zayed Al-Nahyan, tras la firma del Documento sobre la Fraternidad Humana por el Papa Francisco y el gran imán de Al-Azhar, el 4 de febrero de 2019 en Abu Dabi (Emiratos Árabes).

Latifa Ibn Ziaten, francesa de origen marroquí y madre de cinco hijos, se dio a conocer por su acción educativa a favor de la paz tras el asesinato de su hijo Imad, un paracaidista militar francés, por parte del terrorista Mohammed Merah en 2012. Su asociación, que lleva el nombre de su hijo, hace campaña para preservar la "armonía social" y aboga por un diálogo de paz entre las religiones y la sociedad.

António Guterres recibió este premio por su labor al frente de las Naciones Unidas durante la pandemia de coronavirus, así como por sus llamamientos a un alto al fuego mundial. También apoyó activamente el reconocimiento del Día Internacional de la Fraternidad Humana [4 de febrero], lanzado por la ONU a raíz de la Declaración de Abu Dabi.

Con motivo de la entrega del Premio Zayed, el Papa declaró que hoy "la fraternidad es la nueva frontera de la humanidad", y añadió: "o somos hermanos o nos destruimos unos a otros. (...) Este es el desafío de nuestro siglo, este es el desafío de nuestro tiempo", repitió, "ahora es el momento de escuchar. Ahora es el momento de la aceptación sincera".

Francisco se dirigió a Latifa Ibn Ziaten en estos términos: "Gracias por tu testimonio, gracias por ser la madre de tus hijos, de tantos niños y niñas […] y hoy la madre de esta humanidad que escucha y que aprende de ti".

A lo que la galardonada respondió: "Esto me ayudará, hoy soy la segunda madre de muchos niños"; y concluyó diciendo: "Si logramos romper las barreras que tenemos en nuestro corazón, encontraremos nuestro lugar en la sociedad y seremos todos hermanos".

Varias personalidades mostraron su firme apoyo. "La amistad cuenta para marcar la diferencia", dijo Justin Welby, arzobispo de Canterbury y amigo del Papa.

"Cuanto más nos miramos desde la distancia, más vemos las diferencias", mientras que "cuanto más nos miramos a los ojos, más vemos nuestra humanidad común", dijo, por su parte, Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, quien añadió: "una cadena de virtud es posible" para permitir la instauración de la fraternidad.

Mohamed Abd el Salam, secretario del Alto Comité para la Fraternidad Humana, creado tras la firma de la Declaración de Abu Dabi, llamó a los jóvenes a "soñar" y "mirar al futuro con una sonrisa".

Regreso a la realidad

Al margen de este flujo de buenos sentimientos interreligiosos, el dominico Jean Druel afirmó de manera más realista que "este tipo de eventos sigue siendo esencialmente simbólico".

Este religioso radicado en El Cairo, donde es investigador del Instituto Dominico de Estudios Orientales (IDEO), declaró a la agencia romana I.Media: "No estoy seguro de que se esté llevando a cabo un trabajo fundamental"; y agregó: "Todavía no hemos visto un efecto de bola de nieve. Simplemente hay dos hombres hablando y entendiéndose. Pero Ahmed Al-Tayyeb [gran imán de Al-Azhar], cuando dialoga con el Papa Francisco, se compromete en su propio nombre; hay pocas iniciativas sobre el terreno".

Porque, "el mundo musulmán sunita es muy diverso. Al-Tayyeb tiene un aura formidable en los círculos azhari, es decir, entre los alumnos de al-Azhar. Son millones en Egipto y en todo el mundo.

"Por otro lado, los Hermanos Musulmanes lo odian. Y entre algunos árabes no egipcios es prácticamente desconocido. En Marruecos, por ejemplo, Al-Azhar no representa nada. La situación dentro del sunismo es extremadamente compleja, con diferentes agendas y acuerdos.

"Las fuerzas involucradas son los Hermanos Musulmanes, las distintas corrientes salafistas, las corrientes sufíes, más o menos conservadoras o intelectuales, los liberales, etc." - Además del chiismo, la otra rama principal del islam, presente en Irán, Irak, Turquía, Pakistán, Líbano...

Ciertamente, reconoce el Padre Druel, el Papa Francisco "quiere mostrar que un diálogo es posible con los musulmanes y cambiar la visión de muchos cristianos sobre ellos". Sin embargo, algunos observadores consideran que, dada la efervescente situación dentro del mundo sunita, el Papa puede ser imprudente al enfocarse principalmente en las relaciones con Al-Azhar [institución sufí], en detrimento de otros participantes".

Este es el límite infranqueable del diálogo interreligioso a nivel práctico, incluso antes de considerar los problemas doctrinales, que no son pocos.

El islam no es uno, por lo que el diálogo interreligioso solo puede dirigirse a una rama en detrimento de otras, y luego estas ramas se odian entre sí. Concretamente, es un diálogo selectivo no con el islam, sino con una forma de islam y contra las otras formas.