División entre Bolsonaro y el Vaticano por la Amazonía

Febrero 21, 2019
Origen: fsspx.news

La administración del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, teme que su política de demarcación para las tierras de los nativos sea cuestionada durante el Sínodo de los Obispos sobre la Amazonía, que tendrá lugar en el Vaticano en octubre de 2019.

Según el periódico O Estado de S. Paulo del 12 de febrero de 2019, la preocupación del gobierno brasileño se debe a la divulgación de teorías de izquierda promovidas por un "clero progresista" que ha hecho de la ecología su caballo de batalla, especialmente "desde la llegada del Papa Francisco."

El general Augusto Heleno Ribeiro, jefe del Ministerio de Seguridad, habló en términos inequívocos sobre el próximo Sínodo de los Obispos: "Creemos que es una injerencia en un tema interno de Brasil", declaró a Estado.

Según indica el mismo periódico, la información transmitida por la agencia de inteligencia brasileña (Abin) revela reuniones discretas en los Estados Unidos para preparar el sínodo, reuniones que el gobierno considera "preocupantes".

Para entender cuál es el origen de esta disputa, cabe señalar que el 1 de enero de 2019, Jair Bolsonaro colocó la demarcación de las tierras atribuidas a los pueblos indígenas bajo la responsabilidad del Ministerio de Agricultura.

Este Ministerio, que pronto se fusionará con el Ministerio de Ecología, ha sido puesto bajo la dirección de Tereza Cristina, diputada federal del Estado de Mato Grosso do Sul, y agrónoma acusada por los medios de comunicación de tener demasiada cercanía con los intereses de las principales empresas de la industria alimentaria.

Esto fue suficiente para que los opositores del presidente Bolsonaro vieran la nueva política de demarcación (demarcação) como una ofrenda en charola de plata de las tierras ancestrales de los indios a la voracidad de los grupos de presión de la industria alimentaria y como un peligro para la deforestación.

El general Heleno Ribeiro advirtió: "La política sobre la Amazonía es un asunto de defensa nacional, lo que está en juego es la soberanía de Brasil". Faltando tan sólo nueve meses para el sínodo, sus palabras no pudieron haber sido más claras.