El apostolado de la FSSPX en una prisión al oeste de Texas

Enero 26, 2019
Origen: fsspx.news

En el verano del 2018, la FSSPX predicó un retiro ignaciano en las circunstancias más singulares: bajo llave y detrás de las rejas en Lamesa, Texas.

A principios de este verano, un sacerdote de la Fraternidad tuvo el privilegio de predicar un retiro ignaciano a 40 reclusos en una prisión del oeste de Texas.

La Unidad Preston Smith, parte del sistema correccional en Lamesa, Texas, tiene capacidad para más de 2,200 reclusos, en diversos grados de confinamiento. Esta prisión tiene la enorme gracia de contar con un dedicado catequista católico tradicional, el Sr. Michael Banschbach, que visita la prisión dos veces al mes para instruir en la fe a entre 40 y 50 reclusos. El Sr. Michael Banschbach reside en Midland, Texas, con su gran familia. Bajo los auspicios y con la bendición de los sacerdotes de la Fraternidad, ha iniciado un apostolado en la prisión, que ha dado muchos frutos en todo el estado.

El retiro pudo celebrarse luego de un encuentro casual del capellán con un sacerdote de la Fraternidad que se encontraba allí para celebrar la Santa Misa para algunos de los internos. En el transcurso de la conversación, surgió el tema de los Ejercicios Ignacianos. Algunos meses después, el capellán de la prisión le preguntó al Sr. Banschbach: "¿cuándo va a venir ese sacerdote a predicar un retiro?"

Después de obtener el permiso del Superior del Distrito, y hacer los arreglos necesarios, el retiro se planeó para llevarse a cabo del 10 al 12 de mayo de 2018. Logísticamente, las circunstancias eran comprensiblemente muy difíciles. Los reclusos fueron confinados a una sola habitación, en este caso el gimnasio, y el tiempo asignado fue de 8:00 a.m. a 8:00 p.m. No había ninguna posibilidad, como normalmente se tiene en un retiro, para salir a caminar o regresar a la habitación. Los días de 12 horas terminaron siendo días de 14 horas gracias a la intervención del capellán de la prisión con el alcaide que nos permitió prolongarlo hasta las 10:30 pm.

Como los internos estaban con nosotros durante todo el día, fuimos responsables de alimentarlos, lo que significa que todos los días debíamos llevar suficiente personal para alimentar a 40 hombres, para las 3 comidas del día. La atmósfera era menos que propicia para la meditación, pero los hombres, con excepción de un par, fueron edificantes en sus esfuerzos y en su respeto por el silencio necesario para escuchar la voz de Dios.

Como todos estábamos encerrados juntos, sin habitaciones privadas para hacer las meditaciones, la solución fue colocar sillas alrededor del perímetro de la cancha de básquetbol mirando hacia la pared. Les dijimos a los hombres que la silla era su "habitación" y que cuando las pláticas hubieran terminado, debían ir allí para meditar. Esta fue una solución formulada en el momento, y en realidad funcionó bastante bien. También fue motivo de una anécdota divertida, pues cuando el guardia regresó por primera vez después del final de una plática se alarmó e inmediatamente se puso en guardia y exclamó: "Wow, eso fue muy raro, porque nunca hay silencio en la cárcel y cuando lo hay es porque puedes apostar que están tramando algo, y probablemente estés a punto de ser atacado". Lo que el guardia vio fue el esfuerzo generoso de estos hombres durante la meditación.

Si fue un retiro difícil para el predicador, los ayudantes laicos y los prisioneros, también fue un retiro donde el diablo estuvo muy activo. Retrasos de tiempo, situaciones con rehenes, disturbios que requirieron gas lacrimógeno en varios bloques de celdas, agua que fluía a través del techo de la "sala de conferencias"; y por si fuera poco, el padre perdió su identificación el último día, lo que podría haberle negado el acceso durante el último día del retiro. ¡Todas estas fueron señales de que el diablo no estaba contento con lo que estaba pasando y estaba haciendo todo lo posible para "arruinar las obras"!

Con el diablo tan claramente en acción, lo único que permitió que todo saliera bien, según cree el padre, fueron las oraciones de todas las hermanas, hermanos, sacerdotes y fieles. En todas las dificultades, la única respuesta fue ver en ello la acción del diablo, permitida por Nuestro Padre Celestial, y aguantar los golpes. El padre les dijo a los internos que podían aprender una buena lección de todo eso, en la vida cuando queremos hacer lo correcto (cuando queremos seguir la Voluntad de Dios), el mundo, nuestra pobre carne caída y el diablo lanzarán todo tipo de obstáculos en nuestro camino y, por lo tanto, no debemos sorprendernos ni desanimarnos, sino mantener pacíficamente nuestras buenas resoluciones.

En su caridad, les pedimos sus oraciones por estos hombres para que permanezcan firmes en sus resoluciones. Tenga la seguridad de que ellos están orando por usted y por todos sus hermanos católicos detrás de las rejas.