El apoyo de Bashar al-Assad a los Franciscanos

Septiembre 27, 2020
Origen: fsspx.news
Vista de Alepo desde la ciudadela

El antiguo Colegio de Tierra Santa en Alepo, lugar emblemático de la Custodia de Tierra Santa, ha sido devuelto oficialmente por el Estado sirio a los religiosos Franciscanos de la provincia de San Pablo: un importante gesto de Bashar al-Assad hacia los hijos de San Francisco que ejercen su ministerio en algunas zonas aún en manos de los yihadistas.

La presencia de los religiosos en este lugar recuerda el importante papel desempeñado en el pasado por el Colegio de Tierra Santa, "en el que se han diplomado numerosos médicos, ingenieros, personalidades del Estado y de la sociedad civil".

Cuando las escuelas fueron nacionalizadas por el régimen sirio en 1967 -nacionalización acompañada de su respectiva parte de expropiaciones- el Colegio de Tierra Santa siguió desempeñando un papel importante para la presencia cristiana en Alepo, a través de las actividades llevadas a cabo por el Centro Educativo Cristiano.

"Desde el comienzo de la abominable crisis que aflige a nuestro querido país -explica el Padre Firas- los Franciscanos han acogido a las familias: los niños de Alepo acuden en centenares a nuestro monasterio que se ha convertido día tras día en un oasis de amor y paz".

A partir de ahora, gracias al "obsequio tan esperado, recibido de manos de la Virgen María -prosigue el sacerdote- los Franciscanos podrán desempeñar mejor su misión al servicio del pueblo sirio afligido por guerras, epidemias y tribulaciones de todo tipo".

Como corresponde, el Padre Firas expresó también su agradecimiento al presidente sirio, ya que sin él la entrega del edificio no habría sido posible: "pedimos a Dios que conceda todas sus gracias al presidente Bashar al-Assad, por habernos honrado con este obsequio tan valioso para nosotros", concluyó el custodio de la provincia de San Pablo.

Fue durante una reunión con el Jefe de Estado sirio, el 23 de diciembre de 2019, que los Franciscanos le pidieron recuperar los terrenos y edificios que alguna vez pertenecieron a la Orden: una petición que fue escuchada por Bashar al-Assad.

En 2020, un puñado de religiosos Franciscanos, quince en total, siguen estando presentes en Siria. Ejercen su ministerio en las parroquias de los pueblos de Knayeh y Jacoubieh, en el valle de Orontes, desafiando el peligro, porque algunas zonas de estos territorios están ocupadas por milicias yihadistas.