El arzobispo de Vaduz ha decidido abstenerse del proceso sinodal

Octubre 20, 2021
Origen: fsspx.news
Monseñor Wolfgang Haas, arzobispo de Vaduz

En un comunicado fechado el 15 de octubre, monseñor Wolfgang Haas, arzobispo de Vaduz, explicó a todos sus sacerdotes y fieles que ha decidido no participar en el Sínodo sobre la Sinodalidad, lanzado oficialmente por el Papa Francisco el 17 de octubre de 2021.

El comunicado lleva por título: "Unas palabras del arzobispo de Vaduz sobre el 'proceso sinodal' en la Iglesia".

El prelado comenzó explicando que "el Papa Francisco ha puesto en marcha un 'proceso sinodal' mundial, que ahora debe implementarse en las distintas diócesis. Con este fin, la Secretaría del Sínodo romano de los obispos ya ha publicado una serie de documentos en varios idiomas, a los que se puede acceder a través de Internet".

Sin embargo, el arzobispo considera que este proceso no es para su diócesis: "Soy de la opinión que, en nuestra pequeña arquidiócesis, podemos abstenernos por buenas razones de llevar a cabo un procedimiento tan complejo y en ocasiones incluso complicado, que en nuestras latitudes corre el riesgo de volverse ideológico".

El exobispo de Coira, cuyo nombramiento fue muy mal recibido por los católicos progresistas de su diócesis, que ha tenido que soportar una verdadera guerra -por ejemplo, la negativa a pagar el diezmo al arzobispado- y que, finalmente, fue "desplazado" a una parte de su diócesis, recortada a propósito para convertirla en el nuevo arzobispado de Vaduz, sabe de lo que está hablando.

El prelado añadió una razón llena de sentido común para una arquidiócesis que cubre 160 km2 y tiene 23 sacerdotes para 10 parroquias: "Por un lado, las estrechas relaciones en nuestras parroquias permiten un contacto mutuo rápido y sencillo entre pastores y laicos, de modo que un intercambio intelectual y espiritual siempre ha sido y sigue siendo posible".

Esta cercanía significa que "todos los que lo deseen pueden dialogar, ser escuchados y comunicar personalmente sus sugerencias, deseos e ideas para la vida diaria de la Iglesia".

El prelado también señaló que "en todas las instituciones (…) hay relaciones constantes entre las personas interesadas en las que se puede producir una interacción responsable, discreta y sensible".

También recordó que "todo aquel que desee manifestar por escrito sus deseos, inquietudes y sugerencias sobre la organización de la vida eclesial en nuestra diócesis, puede hacerlo siempre y dirigirse directamente al arzobispo o al vicariato general".

Finalmente, terminó con un toque que casi podría calificarse de ironía burlona: "En el 'Vademécum para el Sínodo sobre la Sinodalidad', manual oficial para las deliberaciones en las iglesias locales, se considera que la tarea principal del obispo es escuchar, y no tener grandes discusiones y largos debates".

Luego reenfocó el espíritu de reforma, en el buen sentido de la palabra, en lo esencial: "Se trata de escuchar lo que el Espíritu Santo quiere decirnos. Esta escucha presupone nuestra oración por el don espiritual del discernimiento. En primer lugar, me gustaría alentar la oración por este regalo especial y pedir la bendición de Dios para todos".

Desde luego, este comunicado ya ha sido calificado por algunos como un desprecio hacia Roma. Aunque este obispo solo demostró un sólido sentido común y se ahorró a sí mismo, a sus sacerdotes y a su rebaño, muchas molestias para un asunto cuestionable.