El camino sinodal hacia una Iglesia nacional alemana (11): 2° documento de trabajo

Marzo 03, 2020
Origen: fsspx.news

El camino sinodal celebró su primera Asamblea del 30 de enero al 1 de febrero de 2020. El objetivo fue la discusión del contenido de los cuatro temas de los foros sinodales y la selección de los temas a tratar. El cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania (DBK), y el profesor Thomas Sternberg, presidente del Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK), se mostraron satisfechos con los resultados.

Las reuniones de la Asamblea Sinodal hacen uso de un instrumentum laboris, que reúne varios documentos de trabajo. Estos textos, que deberían servir como base para las discusiones, fueron elaborados en foros reunidos para este propósito. El artículo anterior presentó el primer documento, el más importante en cuanto a contenido eclesiológico. Este artículo analizará el documento del segundo foro que trata sobre la moral sexual.

Comentario preliminar

El texto producido por este segundo foro es particularmente doloroso y repugnante. Pero, evidentemente, debido a una cierta división entre los participantes, se aprobaron dos series paralelas de propuestas. Una representa a "la mayoría en acción", en una proporción que no se indica, y la otra, a una cierta minoría conservadora, probablemente lo suficientemente grande como para ser escuchada. 

El contexto general

El documento inicia con consideraciones generales que explican la metodología elegida, la cual se puede resumir de la siguiente manera: las prácticas de la sociedad contemporánea en materia sexual son una causa teológica; a lo que se suman las ciencias humanas que constituyen una segunda causa. Estos dos puntos son disputados por la posición minoritaria.

El texto afirma lo siguiente: "Los postulados normativos de la moral sexual católica actual contradicen las conclusiones de las ciencias humanas sobre las múltiples dimensiones de la sexualidad humana. También contradicen la experiencia de la vida y el sentir de los creyentes. (...) La moral sexual actual (por ejemplo, sobre la anticoncepción artificial, la homosexualidad, los divorciados vueltos a casar) contradice aquello que los creyentes perciben como un desarrollo significativo de la sexualidad".

Esto conduce, incluso dentro de la Iglesia, a una apreciación de la moral católica como una "moralidad de prohibición". Los recientes escándalos han aumentado esta percepción, los clérigos son considerados como fariseos, es decir, que no están a la altura de "sus propios altos estándares morales". Este vacío debe llenarse con la reconstrucción de la doctrina moral sobre nuevas bases.

Finalmente, debemos poner fin a la visión pesimista "de Agustín" sobre la sexualidad, que, desafortunadamente, sigue influyendo en las declaraciones doctrinales: en particular, la encíclica Humanae vitae de Pablo VI sobre la anticoncepción artificial y el Catecismo de la Iglesia Católica. Es necesario retomar la línea del Concilio Vaticano II y su "comprensión personal holística del matrimonio".

Premisa fundamental de esta reconstrucción

El texto plantea un principio completamente sesgado: "El ideal de la sexualidad basada en el amor está hoy profundamente arraigado en las mentes y los corazones de las personas. Los valores fundamentales de la moral sexual de la Iglesia son compartidos por muchos (amor, fidelidad, exclusividad, responsabilidad parental). Pero (...) en una sociedad fundada sobre el principio cristiano de la libertad de conciencia, los caminos del hombre son individualizados y pluralizados".

La minoría conservadora enfatiza que "existe una brecha evidente entre la comprensión de la fidelidad asociada con el matrimonio cristiano y la comprensión de la fidelidad de muchas personas. La mayoría considera que la fidelidad es de gran valor, pero solo mientras los dos interesados se amen: para muchos es una fidelidad limitada. Esta obvia inconsistencia en la comprensión de la fidelidad debe corregirse".

Esta reserva no impide que la mayoría progresista recalque: "Las normas de la moral sexual de la Iglesia deben revisarse en lo concerniente al principio de los valores" y su comunicación. Además, la Iglesia "a menudo es culpable frente a los creyentes en cuanto a la forma en que ha transmitido su doctrina sexual, dando prioridad a la coerción en lugar de la libre motivación", por eso es percibida como "una agencia moral". Y aplauden con satisfacción el mea culpa de los obispos alemanes sobre este punto, durante el Sínodo sobre la Familia en otoño de 2015.

Principios de una ética sexual renovada

Sobre la base de tales generalidades bastante caricaturescas, los revolucionarios pretenden transformar la moral del Sexto Mandamiento.

"La sexualidad debe entenderse como una capacidad dada por Dios para formar relaciones humanas íntimas. (...) Los descubrimientos científicos humanos sobre la sexualidad humana (psicología, sociología, antropología) ayudan a ampliar la base antropológica de la ética sexual católica". En particular, permiten pasar de "una fuerte estructura de prohibición, que ve la actividad sexual exclusivamente dentro del matrimonio, fuertemente orientada a la reproducción" a "una mejora de las múltiples funciones de la sexualidad humana que determinan su sentido".

Y añaden: "Los resultados de las ciencias humanas prueban que el concepto de lo que es natural tiene una definición muy estrecha; la sexualidad humana reducida exclusivamente a la reproducción saca sus conclusiones normativas sobre una base antropológica demasiado estrecha". De hecho, "la sexualidad se usa no solo para reproducirse, sino también para obtener placer, para cultivar relaciones, para encontrar y asegurar la propia identidad. (...) El matrimonio no es el único lugar legítimo para la sexualidad".

En otras palabras, el movimiento iniciado por el Concilio Vaticano II sobre los fines del matrimonio, y continuado por el nuevo código de derecho canónico, (1983) ha llegado a su fin: el fin secundario del matrimonio, el apoyo mutuo entre los cónyuges, definitivamente tiene prioridad sobre el fin primario: la procreación y la educación. La inversión es completa, como lo confirma el resto del texto.

Este último expone "el punto de vista actual de la teología moral" que consta de dos elementos: la sexualidad humana responsable "requiere la integración de todos los valores"; pero esto solo se exige "para la asociación en su totalidad y no para cada acción individual". Es por eso que "los actos sexuales siguen siendo moralmente válidos, incluso si no tienen en cuenta todos los factores al mismo tiempo".

En este punto, la minoría conservadora recuerda que cualquier "falta" elimina el bien: este último debe ser íntegro para afirmar que es bueno. Según el vocabulario del texto, todos los "factores al mismo tiempo" son necesarios, de lo contrario estamos en presencia del mal. Solo se necesita un defecto para estropear una obra.

La moral de los actos sexuales

Cualquier cosa puede justificarse con tales principios. "No todos los actos sexuales deben permanecer abiertos a la procreación. (...) La planificación familiar, incluidos los medios artificiales anticonceptivos, no constituyen un acto hostil a la vida, sino que respaldan el derecho de la pareja a emitir un juicio responsable sobre el número de hijos, los intervalos entre sus nacimientos y los medios individuales de planificación familiar". -Es la integración completa del Maltusianismo.

En seguida viene la justificación de lo antinatural: "La experiencia placentera del propio cuerpo (onanismo) también puede significar un manejo responsable de la propia sexualidad. Las acciones homosexuales también tienen valores positivos, en la medida en que son una expresión de amistad, fiabilidad, fidelidad y apoyo en la vida". -Es imposible calcular la infamia de tales afirmaciones, que alaban los pecados graves particularmente ignominiosos...

Consecuencias para el matrimonio

El matrimonio se presenta únicamente como "el mejor marco" en comparación con otras situaciones para el desarrollo óptimo de la sexualidad humana y el desarrollo personal. Pero "debido a los múltiples imprevistos de la vida, esta forma superior de relación asociativa no siempre está al alcance de todos", y "guardar abstinencia en tales situaciones de la vida, que a menudo no son elegidas libremente, es una dificultad excesiva para muchos de los afectados". -Es la negación absoluta de la virtud de la castidad y de la ayuda que proviene de la gracia de Dios.

De ahí la siguiente proposición: "la relación que mantienen dos personas sin estar casadas, a condición de que su vínculo sea permanente y exclusivo, es una forma moderna de matrimonio clandestino (sic); en esta perspectiva, la vida sexual común de estas parejas debe ser apreciada positivamente, siempre que no perjudiquen a nadie, se respeten y se traten como pareja". -Es la destrucción total del matrimonio, que ya no es un contrato real. 

La evaluación de la homosexualidad

Lo único que falta es encontrar una manera de justificar lo peor, es decir, la unión entre personas del mismo sexo: "las relaciones en las que se viven valores como el amor, la amistad, la fiabilidad, la fidelidad y la reciprocidad, merecen reconocimiento y respeto en el plano moral, incluso independientemente de su orientación sexual". -Con tales principios, la mafia también merecería reconocimiento y respeto... porque en ella se vive la amistad, lealtad, reciprocidad, etc.

"Este enfoque se aplica tanto a los cónyuges del mismo sexo como a las parejas divorciadas y vueltas a casar", señala el texto. Por eso "es necesario reconocer incondicionalmente a las parejas homosexuales y renunciar a la descalificación moral de la práctica sexual que resulta de ellas. (...) La apreciación litúrgica de estos valores también debe ser considerada". -A esto conducen tales principios... Justificar el pecado de los sodomitas atreviéndose incluso a ofrecerles la bendición de Dios.

Como el trabajo no pudo completarse en el foro, los obispos alemanes elaboraron un texto en el que admiten el carácter natural de la homosexualidad (ver nuestro artículo). 

Las consecuencias

Las acciones intrínsecamente malas quedan mitigadas. La teología utiliza el término "intrínsecamente malo" para referirse a actos morales que nunca y bajo ninguna circunstancia son justificables. Nuestros iconoclastas no olvidaron esta categoría: "siempre habrá acciones que en ningún caso podrán aprobarse. Estos actos se relacionan con la vida y la integridad física (como el asesinato, la tortura o los malos tratos). En cuanto a los actos homosexuales, este discurso debe ser superado". -Como si los moralistas tuvieran la libertad de cambiar la naturaleza de las cosas, de "reclasificar" los vicios en virtudes, para llamar al bien mal y al mal bien (cf. Isaías 5:20).

Otra consecuencia es el rechazo de "la antigua doctrina de los bienes del matrimonio, que consideraba la fidelidad como un remedio para la concupiscencia de la carne". Porque "la sexualidad sirve para satisfacer una necesidad humana fundamental, es decir, para construir un espacio protector de intimidad y confiabilidad; además, transmite experiencias existenciales básicas como la seguridad, la autoconfianza y la capacidad de asumir responsabilidades y dedicarse a los demás".

Esta es la razón por la cual "las personas no solo deberían tener el derecho de decir no a los actos sexuales que no quieren realizar, sino también el derecho a decir sí a los actos sexuales que sí quieran, y poder elegir a quien amar", independientemente de su orientación sexual o tipo de asociación. 

¿Qué queda de la moral católica?

Nada. Nada queda de la moral católica en estos textos. Se le llama bien al mal, y el bien es devorado por el mal. Que los obispos alemanes hayan autorizado su publicación, y hayan decidido discutirlos en una asamblea que pretende ser un sínodo, ya es un pecado en sí mismo. Pero contemplar que se aprueben y adopten estos puntos y que continúen avanzando en este camino de oscuridad es simplemente diabólico.

El hecho de que las autoridades romanas, en particular el Papa, que han tenido estos textos en sus manos desde hace varios meses, no hayan dicho nada, ni hayan condenado o detenido este proceso insensato, es complicidad o locura.