El camino sinodal hacia una Iglesia nacional alemana (4): el informe MHG

Noviembre 26, 2019
Origen: fsspx.news

El Sínodo de Wurzburgo, celebrado entre 1971 y 1975, afectó a la Iglesia en Alemania hasta en su funcionamiento, particularmente a través de la Conferencia conjunta que reúne regularmente la Conferencia Episcopal de Alemania (DBK) y el Comité Central de Católicos Alemanes (ZDK). Esta fue una manera de prolongar este sínodo, que hoy inspira el "camino sinodal" que iniciará el 1 de diciembre de 2019.

La decisión de lanzar un "camino sinodal" se tomó a raíz del escándalo de los abusos a menores cometidos por clérigos y religiosos. Esto es lo que el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, ha dicho una y otra vez. Pero es necesario examinar la secuencia de eventos para comprender su origen.

El informe MHG

Tras los escándalos morales que sacudieron a la Iglesia en Alemania, se encomendó un proyecto de investigación interdisciplinaria a los investigadores de las universidades de Mannheim, Heidelberg y Gießen (de ahí su sobrenombre "MHG"). Dirigido por Harald Dressing, un psiquiatra forense, el grupo de estudio trabajó desde el 1 de julio de 2014 hasta el 24 de septiembre de 2018 a partir de los datos proporcionados por 27 diócesis alemanas.

El resultado quedó registrado en un informe de 350 páginas, que reúne los esfuerzos de expertos en criminología, psicología, sociología y psiquiatría forense. Existe un resumen de 15 páginas publicado por la DBK, y traducido a varios idiomas. El propósito de este estudio fue "determinar la frecuencia de los abusos, describir sus formas (...) e identificar las estructuras y dinámicas que dentro de la Iglesia pueden promover los abusos". Este último punto es crucial. 

Una gran parte del informe está dedicada al análisis de los crímenes y delitos cometidos contra menores. Luego, un capítulo de recomendaciones indica las líneas principales que inspiran hoy el camino sinodal. Los obispos tuvieron que desembolsar la friolera de 1,089,312.50 € (sin incluir el IVA...) por estos consejos.

Se cuestiona la estructura de la Iglesia

Los expertos comisionados por los obispos alemanes consideran que el problema es principalmente estructural y que, por lo tanto, debemos cambiar el funcionamiento de la Iglesia, y responsabilizarla: "Los resultados del estudio muestran claramente que los abusos sexuales de menores cometidos por religiosos de la Iglesia católica no solo son comportamientos equivocados de individuos aislados, sino que se deben tener en cuenta también las características riesgosas y estructurales específicas de la Iglesia católica, que favorecen el abuso sexual de menores o dificultan su prevención".

El verdadero objetivo del informe MHG es la moral misma de la Iglesia: "los resultados del estudio hacen necesario examinar el significado de los puntos de vista de la moral sexual católica con respecto a la homosexualidad en el contexto del abuso sexual de menores. Se debe reconsiderar urgentemente la actitud fundamental de rechazo adoptada por la Iglesia católica, de ordenar hombres homosexuales. (...) Debemos crear un ambiente abierto y promotor de la tolerancia". ¿Incluyendo las pasiones de la ignominia y los pecados que claman venganza al cielo?

Finalmente, como la cereza del pastel, el estudio ataca el poder del orden: "La transformación de las estructuras clericales de poder a través de una reflexión fundamental sobre el ministerio sagrado del sacerdote y la forma en que este ve su papel. Sancionar a los individuos culpables, lamentar públicamente sus acciones, pagar una compensación financiera a las víctimas y establecer conceptos de prevención son medidas necesarias pero insuficientes. (...) Estos pasos pueden incluso consolidar las estructuras del poder clerical, ya que solo atacan los síntomas de un desarrollo anormal y, por lo tanto, evitan la reflexión sobre el problema fundamental que representa el poder clerical.

La Conferencia Episcopal de Alemania en Fulda, septiembre de 2018

Durante su reunión anual, los obispos alemanes analizaron el informe MHG. Inmediatamente tomaron decisiones sobre la prevención, el manejo de los archivos personales y la compensación de las víctimas, pero también respecto a la formación en los seminarios y las diócesis. En su comunicado de prensa, agregaron este párrafo que contiene la ruta sinodal en ciernes:

"Los desafíos específicos de la Iglesia católica, tales como las cuestiones del estilo de vida célibe de los sacerdotes, así como varios aspectos de la moral sexual católica, serán tratados en un proceso de discusión transparente que involucrará a expertos de varias disciplinas". Seis meses después, el proceso resultó en un proyecto madurado en las oficinas del episcopado alemán.

La Asamblea Plenaria de Lingen

Entre dos de las sesiones, la Conferencia Episcopal de Alemania organizó un día de estudio en Lingen, Baja Sajonia, el 13 de marzo de 2019. El tema fue "La cuestión de una ruptura: sobre los problemas globales que surgen actualmente". Este día de estudio contó con la participación de cuatro oradores que explicaron los objetivos a alcanzar, de acuerdo con los tres ejes ya presentados en el informe MHG y adoptados por los obispos.

Acusación contra la Iglesia y los clérigos

Julia Knop, profesora de dogmática en la Universidad de Erfurt, señaló: "Han incluido tres temas en la agenda (...): el poder en la Iglesia, el celibato como una forma obligatoria de vida sacerdotal y la moral sexual de la Iglesia. El informe MHG identificó los riesgos sistémicos de la institución de la Iglesia católica, es decir, los factores específicamente católicos, que favorecen tal violencia y abuso de poder, y complican su sanción". Esto significa un logro según ella: "Poder - Celibato - Moral sexual: ninguna de las tres cuestiones a las que se enfrentan hoy es nueva. Pero lo que sí es nuevo, es que ya no podemos negar su vínculo destructivo".

Philipp Müller, sacerdote desde 1991 y profesor de teología moral en Maguncia, se preguntó sobre la vida del sacerdote actualmente, destacando su soledad, sus dificultades, su sobrecarga de trabajo. Propuso la ordenación de viri probati, hombres casados ​​de edad madura. Sería una cuestión de elegir hombres mayores de 50 años y confiarles un ministerio reducido, una especie de punto intermedio entre el diácono casado y el sacerdote.

El profesor Gregor Maria Hoff, que enseña teología fundamental en la Universidad de Salzburgo, habló de la "sacralización del poder". Su conferencia trató de demostrar la existencia de una "trampa de sacralización" cuyas víctimas serían los poderes religiosos en general, y el sacerdocio y la Iglesia en particular. El cardenal Marx lo resumió así: "El poder de la religión se deriva del signo sagrado a sus mediadores [los sacerdotes]. Surge un círculo de iniciados, que protege su supuesto reclamo de poder y lo instrumentaliza para mantener su propio estatus". De ahí la necesidad de "división y de un control claramente regulado del poder. Existe una necesidad considerable de desarrollar estructuras eclesiales, a las que seguiremos respondiendo". El Papa Francisco, que denuncia regularmente el clericalismo como la causa de todos los males, ciertamente estará de acuerdo con este tipo de consideración.

Acusación contra la moral católica

Finalmente, Eberhard Schockenhoff, profesor de teología moral en Friburgo, atacó la moral sexual de la Iglesia. Su conferencia refleja un profundo desprecio por la moral revelada, la moral perfecta y evangélica, como la Iglesia siempre la ha defendido. Este teólogo, que además es sacerdote (!), comienza atacando a San Agustín: "Suponiendo que la corrupción de la naturaleza humana por el pecado original se transmite a los descendientes a través de la procreación carnal, Agustín pinta un cuadro envenenado acerca de la sexualidad". Luego cree haber descubierto "inconsistencias y contradicciones en su pensamiento. ¿Por qué, cómo es posible que los padres que, mediante el bautismo, se han lavado de la mancha del pecado original, pueden transmitirlo a sus descendientes en el acto de procreación?" Es imposible negar, o ignorar, la naturaleza del pecado original. Esto no es otra cosa que la herejía de Pelagio, y la negación de la transmisión del pecado original desde Adán a todas las generaciones, sin embargo, revelada por la Sagrada Escritura (ver Ro 5, 12).

Utilizando su propia lógica, Schockenhoff aboga por una reforma genuina de la moral, que supone el abandono de la moral pasada, considerada obsoleta e inadecuada. La nueva moral debe reflejar "una adaptación más abierta de la comprensión de los cambios en las condiciones de vida y la evolución de los conocimientos científicos humanos sobre el significado de la sexualidad humana". ¿Significa esto que Freud o sus epígonos modernos saben más sobre moral que San Agustín?

Por lo tanto, el orador argumenta que, si bien el "matrimonio monógamo, contraído de forma permanente y con la firme voluntad de fidelidad para toda la vida, es el mejor marco vital e institucional", no es menos cierto que "para poder refutar de manera creíble el reproche de una práctica discriminatoria con respecto a las personas del mismo sexo (...), es necesario reconocer incondicionalmente a las parejas homosexuales y no descalificar moralmente la práctica sexual que tiene lugar allí". ¿Cómo puede un sacerdote de Jesucristo, en presencia de los obispos sucesores de los apóstoles, mantener una posición que justifica y legitima el vicio y el pecado? Y pensar que lleva treinta años enseñando teología moral...

El Cardenal Marx anuncia el camino sinodal

Al término de esta sesión plenaria de la DBK, el cardenal Marx insistió en recordar durante una conferencia de prensa las acciones llevadas a cabo desde el lanzamiento del proyecto MHG, así como su participación en la cumbre sobre abusos en el Vaticano, en febrero pasado. Posteriormente, anunció un procedimiento especial, que sería una respuesta a los problemas planteados por los oradores:

"La Iglesia en Alemania está en un punto de inflexión. La Iglesia necesita del progreso sinodal. (...) El Sínodo de Wurzburgo y el proceso de discusión de los últimos años han sentado las bases. Hemos decidido por unanimidad [Nota del editor: lo cual es falso] seguir un camino sinodal vinculante como Iglesia en Alemania, que permita un debate estructurado y se lleve a cabo dentro de un tiempo acordado, en colaboración con el Comité Central de Católicos alemanes. Crearemos formatos de debate abiertos y participaremos en procedimientos que permitan la participación responsable de mujeres y hombres en nuestras diócesis. Queremos ser una Iglesia que escuche."

Se crearon tres foros para discutir los siguientes temas: "Poder, participación, separación de poderes"; "Moral sexual"; "Camino de la vida sacerdotal". Dos meses después se agregaría un cuarto foro dedicado al lugar de las mujeres en la Iglesia.

El "camino sinodal" a punto de iniciar se basa en premisas revolucionarias. La Iglesia, a través de la voz de su jerarquía, "escucha" al pueblo de Dios para reformarse, cuestionando su constitución divina, especialmente el poder del orden, pero también su moral y su predicación. Las soluciones propuestas se basan en bajas visiones humanas, naturalistas y pelagianas. El camino sinodal continúa la dinámica del sínodo de Wurzburgo que quería encarnar el Concilio Vaticano II en la Iglesia de Alemania. Un proceso infernal que no ha terminado de destruir la fe, la moral y la propia Iglesia católica, y que corre el riesgo de abrir el camino a un cisma en la verdadera Iglesia.