El camino sinodal hacia una Iglesia nacional alemana (8): la reacción de la Curia

Enero 04, 2020
Origen: fsspx.news

La Conferencia Episcopal de Alemania (DBK) y el Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK) comenzaron un "camino sinodal" el domingo 1 de diciembre de 2019. Los artículos anteriores han demostrado que sus fundamentos están distorsionados y que los objetivos perseguidos por la DBK con el respaldo del ZdK son revolucionarios. El Papa Francisco intervino el 29 de junio de 2019 mediante una Carta a la Iglesia de Alemania. La Curia también reaccionó.

 

Sin embargo, es preciso mencionar que los miembros de la Curia no fueron los únicos que se preocuparon: algunos obispos alemanes, sin unirse realmente, se han mostrado muy críticos.

Una falsa unanimidad


En su comunicado de prensa del 13 de marzo de 2019 que anunciaba el camino sinodal, el cardenal Reinhard Marx dijo que la decisión de los obispos había sido unánime, pero eso era mentira. Cuatro obispos decidieron distanciarse, pero no se les pidió su opinión. 

Monseñor Konrad Zdarsa, obispo de Augsburgo, que celebró 75 años de vida el 7 de junio pasado, concedió una entrevista con motivo de su dimisión. La ley canónica establece que los obispos deben presentar su renuncia a la Santa Sede al cumplir 75 años. Cuando se le preguntó sobre el "camino sinodal", respondió sin rodeos:

"Rechazo categóricamente el término "camino sinodal". Según la etimología, es una tautología, una incongruencia. Además, considero que es un "engaño al protocolo". El periodista se sorprendió ante estas palabras: "¿No apoyó usted la decisión?" La respuesta es directa: "No, obviamente me abstuve durante la votación, que, desafortunadamente, se llevó a cabo mediante una votación a mano alzada". La respuesta esclarece un poco el trasfondo de esta toma de decisiones. Finalmente, dijo: "No puede haber una renovación de la Iglesia más que a través de la conversión personal, el recurso a Dios y una vida de fe y sacramentos".

Monseñor Zdarsa no fue el único oponente. Otros dos han levantado la voz enérgicamente. El obispo de Ratisbona, Monseñor Rudolf Voderholzer, quien también se abstuvo de votar, se expresó duramente contra el "camino sinodal": "Un proceso sinodal, cuyo objetivo es reinventar toda la Iglesia, y que está comprometido con el camino de la destrucción". Esta declaración tiene el mérito de ser bastante clara.

En cuanto al cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Colonia, otro de los obispos abstencionistas, no dudó en declarar que "este camino implica grandes peligros", y agregó que está surgiendo "una Iglesia nacional alemana".

La declaración tras la conferencia conjunta DBK-ZdK (5 de julio de 2019)

Lamentablemente, estas advertencias no impidieron el progreso sinodal. El 5 de julio, al final de la conferencia conjunta entre obispos y miembros del ZdK, el cardenal Reinhard Marx y el profesor Thomas Sternberg, presidente del ZdK, publicaron un comunicado de prensa "reafirmando el camino decidido". Y anunciaron los próximos pasos: "Nuestro calendario común anticipa que decidiremos la forma exacta que tomará el camino sinodal en septiembre y noviembre durante las respectivas asambleas plenarias de la Conferencia Episcopal de Alemania y el ZdK".

Los dos cómplices se apoyaron también en la Carta del Papa Francisco al Pueblo de Dios que Peregrina en Alemania: "Entendemos las palabras del Papa como una guía, un estímulo y una misión para avanzar juntos en el camino sinodal y buscar sinceramente respuestas a nuestras preguntas existenciales y a las cuestiones concretas del futuro, para buscar desafíos y, particularmente, para salir de la crisis causada por el abuso sexual".

La Curia critica los Estatutos del camino sinodal

El 4 de septiembre, el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, envió una carta al cardenal Marx, que contenía un análisis del proyecto de los Estatutos para el camino sinodal realizado a petición del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos.

Cabe señalar que cada concilio o sínodo tiene regulaciones específicas adaptadas a su situación particular, pero sus elementos esenciales son definidos por la ley de la Iglesia. Así, el Concilio Vaticano II tenía regulaciones específicas que fueron modificadas varias veces durante su desarrollo, bajo la presión del ala liberal, con el fin de lograr sus objetivos progresistas.

La opinión del Pontificio Consejo es muy instructiva. Su crítica se centra principalmente en tres puntos.

1) El fin previsto por el camino sinodal es ilegítimo

Las cuestiones que se debatirán durante los dos años que durará el camino sinodal se agrupan en cuatro temas: "Poder, participación y separación de poderes", "Moral sexual", "Forma de vida sacerdotal", "Las mujeres en los ministerios y cargos de la Iglesia". No obstante, explica el Pontificio Consejo, "es obvio que estos temas no conciernen solo a la Iglesia en Alemania, sino a la Iglesia universal, y que estos temas - con algunas pocas excepciones - no pueden ser objeto de resoluciones y decisiones de una Iglesia en particular". Esto está expresamente previsto por la ley de la Iglesia.

Además, el ZdK acordó participar en la ruta sinodal "siempre que se garantice la apertura de la consulta y la naturaleza vinculante de las decisiones tomadas" (Protocolo, p.1, no.3). ¿Cómo puede una Iglesia particular tomar decisiones vinculantes "cuando los temas abordados conciernen a la Iglesia universal"?

2) El camino sinodal es un concilio particular que se niega a ser llamado por su verdadero nombre

El Pontificio Consejo señala también que "en base a los artículos del proyecto de los Estatutos resulta claro que la Conferencia Episcopal tiene la intención de convocar un concilio particular de acuerdo con los Cánones 439-446, pero sin usar este término". Y en este caso, los obispos alemanes deberían seguir el procedimiento previsto por la ley canónica.

Este procedimiento implica: una convocatoria de acuerdo con ciertas reglas; la confirmación por parte de la Santa Sede de la elección del presidente del concilio; obligaciones con respecto al número y la calidad de los miembros convocados al concilio; y, finalmente, la transmisión de todas las actas del concilio a la Curia del Vaticano: estas solo pueden ser promulgadas después de haber sido reconocidas por la Sede Apostólica.

El Pontificio Consejo insiste en que se deben seguir las reglas canónicas para cualquier "asamblea diocesana" o, a fortiori, nacional. Pero esto es precisamente lo que el cardenal Marx, los obispos alemanes y el ZdK quieren evitar, como lo muestra el siguiente punto.

3) La composición de la Asamblea sinodal es contraria a la ley de la Iglesia

Los artículos 3 y 5 de los Estatutos, relativos a la Asamblea sinodal y la dirección del camino sinodal, muestran que la Conferencia Episcopal y el ZdK están en pie de igualdad: envían el mismo número de participantes, ambos forman parte de la dirección con los mismos derechos, y votan por igual sobre todas las decisiones. Esta paridad entre obispos y laicos es contraria al derecho canónico. Porque, explica el Pontificio Consejo, la Iglesia no está estructurada democráticamente, y las decisiones no las toma la mayoría de los fieles.

"La sinodalidad en la Iglesia, a la que se refiere a menudo el Papa Francisco, no es sinónimo de democracia o decisiones mayoritarias, sino que es una forma diferente de participar en el proceso de toma de decisiones".

El Pontificio Consejo justifica su posición citando el documento sobre La Sinodalidad en la Vida y Misión de la Iglesia de la Comisión Teológica Internacional, publicado el 5 de mayo de 2018, que distingue claramente entre elaboración y toma de decisiones: "La elaboración es una tarea sinodal; la decisión es una responsabilidad ministerial", en otras palabras, la primera es común a todos, la segunda es responsabilidad exclusiva de los obispos. Sin embargo, no hay diferencia entre estos dos procesos en los Estatutos.

La mordaz respuesta del cardenal Marx

El primer hecho es la forma en que el cardenal Marx respondió a Roma. Primero, afirma que los Estatutos bajo crítica son obsoletos. Le reprocha al cardenal Ouellet su forma de hacer las cosas. Por último, pero no menos importante, elimina todas las objeciones de un solo golpe: el camino sinodal es un "proceso sui generis" que en ningún caso debe interpretarse "a través del prisma de los instrumentos del Derecho Canónico", y menos como un concilio particular. 

El Cardenal Marx agrega, con cierto descaro: "Esperamos que los resultados de este esfuerzo en nuestro país también sean útiles para la Iglesia universal y para otras conferencias episcopales". Luego explica las razones que justifican la participación del ZdK: la peculiaridad de la Iglesia de Alemania en la que los laicos tienen una fuerte participación, y la necesidad de cambiar los "factores de influencia institucional" que permitieron los abusos.

En el sitio web del camino sinodal (synodalerweg.de) se ofrece la siguiente explicación:

"¿Por qué no un sínodo? Un sínodo es un formato claramente definido por el Derecho Canónico, en el que todo está regulado, desde la definición de los temas hasta la composición de los participantes y sus competencias. Un sínodo requiere la aprobación de la Santa Sede, que a menudo solo puede dar después de un procedimiento a largo plazo. Esto ralentiza la velocidad requerida para abordar los problemas a tratar".

"En la situación actual, un enfoque sinodal sui generis abre un debate centrado en los desafíos actuales. Permite el descubrimiento de un "horizonte más amplio" que permite nuevos espacios en los que se pueden emprender acciones innovadoras".

El segundo hecho es que después de esta carta y de la reunión entre el cardenal Marx y el Papa en Roma, a principios de septiembre, el camino sinodal dejó de ser una amenaza.

El tercer hecho es una observación: no se ha hecho ninguna corrección a los Estatutos sobre los elementos esenciales examinados por el Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos.

Los bomberos pirómanos

Sin embargo, cabe preguntarse cómo se hizo posible esta situación. Una vez más, la respuesta se encuentra en... el Concilio Vaticano II. Al exagerar y magnificar la función de los laicos en la Iglesia, al asimilar el sacerdocio común de los fieles al ministerio sagrado del sacerdote, al querer otorgar el mayor espacio posible a su actividad incluso en las funciones sacerdotales, se lanzó una dinámica destructiva.

La responsabilidad recae especialmente en Pablo VI. Al aprobar las regulaciones del concilio pastoral holandés, sancionó la posibilidad de un sínodo con una clara mayoría secular. El Sínodo de Wurzburgo, celebrado hace 45 años en Alemania, y cuyos Estatutos también fueron aprobados por Roma, incluía una paridad de clérigos y laicos.

Finalmente, el nuevo Código de Derecho Canónico de 1983 autoriza la presencia de laicos en los concilios particulares y provinciales, incluso si se limita su número para que sea menor al de los clérigos. Es una puerta abierta, aunque solo esté medio abierta. El cardenal Marx, la DBK y el ZdK la están abriendo por completo.

Debemos concluir preguntándonos por la ingenuidad —o, para algunos, la complicidad— de aquellos que piensan que pueden invitar a participar en una asamblea a laicos que viven en "democracia", que se han convertido en "adultos responsables", empapados de la cultura del voto, para luego decirles: "no están aquí para decidir, sino para aconsejar". Mientras que, al mismo tiempo, en Alemania, estos mismos laicos ya tienen un gran poder de decisión en la Iglesia.

La revolución es como una bicicleta: cuando no avanza, se cae. La bicicleta tiene dos ruedas, la DBK y el ZdK, y está en la vía del camino sinodal...