El cardenal Parolin hace una aclaración sobre el asunto de la Nota Verbal

Junio 29, 2021
Origen: fsspx.news
El cardenal Pietro Parolin

El cardenal Pietro Parolin, de regreso de su viaje a México, concedió una entrevista a Vatican News para calmar los ánimos respecto al debate en torno a la Nota Verbal dada por la Santa Sede al Estado italiano sobre el tema del proyecto de ley Zan contra la homofobia y la transfobia.

El cardenal secretario de Estado explicó que este documento interno, intercambiado entre administraciones gubernamentales, no estaba destinado a ser publicado.

El objetivo del documento no era reclamar o sugerir un bloqueo de la ley, argumentó el cardenal, porque respeta el principio de laicismo, sino expresar la preocupación de la Santa Sede ante un texto impreciso o vago, que podría conducir a serios problemas de interpretación.

El alto prelado insistió en este punto: "el concepto de discriminación es demasiado vago en su contenido", esto corre el riesgo de penalizar cualquier distinción entre hombres y mujeres, lo que llevaría a consecuencias paradójicas.

El cardenal Parolin explicó además que esta intervención preventiva es mucho más preferible a una intervención que habría seguido a la aprobación de la ley. No hubo un deseo de intromisión, sino más bien de esclarecimiento para el futuro.

También recordó que "pacta sunt servanda -los tratados deben ser respetados", haciendo referencia al Concordato entre la Santa Sede y el Estado italiano, algunas de cuyas disposiciones podrían verse afectadas como resultado de la adopción de la ley Zan en su forma actual.

En este sentido, el cardenal propone la libertad de opinión que "concierne a todos los hombres, y se refiere a lo que el Concilio Vaticano II define como el 'santuario' de la conciencia".

Finalmente, el prelado justificó la entrada en juego de la diplomacia vaticana, ya que diversas intervenciones de la Conferencia Episcopal de Italia, que sugerían cambios en la ley, no habían dado resultado.

Lo deplorable en este asunto es la reafirmación del principio de laicismo del Estado, de la libertad total de opinión y del primado de la conciencia. Habría mucho que decir sobre esto.

Pero más allá de estas desviaciones que fueron ratificadas en el Concilio, el intento de la Santa Sede sigue siendo importante y valioso para detener una ola que podría, como sugiere el cardenal Parolin, impedir que la Iglesia predique la verdad, particularmente en el ámbito del matrimonio. Una ola que, como un tsunami, se extiende por todo el mundo y corre el riesgo de ahogarlo todo.