El cardenal Pell cree haber sido atacado por sus posiciones conservadoras

Octubre 08, 2021
Origen: fsspx.news

El arzobispo emérito de Sídney (Australia) ha vuelto a ocupar los titulares de los medios de comunicación en Europa con motivo del lanzamiento en Italia del primer volumen de su Journal de prison, una historia interesante en más de un sentido, en particular para comprender todo lo que está en juego en Roma.

Ser un príncipe de la Iglesia y pasar más de cuatrocientos días en prisión en un país no comunista, este es el triste récord que el cardenal George Pell tiene en su haber a los ochenta años. No obstante, esta experiencia no ha menoscabado el espíritu combativo que el australiano siempre ha mantenido.

El cardenal estableció desde las primeras declaraciones el tono de la entrevista concedida a Avvenire el 25 de septiembre, durante la presentación de su libro Journal de prison en el seminario episcopal de Pordenone: "Escribir en la cárcel es una buena terapia. Muchos lo han hecho, empezando por San Pablo", bromeó el alto prelado.

El cardenal Pell no se anduvo con eufemismos al analizar el linchamiento legal y mediático del que fue víctima: "Me atacaron por defender la visión tradicional de la familia, la vida y la sexualidad", declaró.

Y reconoció que "el factor desencadenante fue la crisis de abusos", porque desde el inicio del juicio, el exarzobispo escuchó decir que era "posible, incluso probable (que él) fuera inocente, pero la Iglesia ha hecho tanto daño que es justo que algunos paguen y sean castigados". Y añadió, en tono fatalista: "por desgracia, esto cayó sobre mí".

Sin minimizar el problema, el alto prelado sitúa la cuestión de los abusos dentro de la Iglesia en un contexto más general de crisis religiosa: "en nuestras sociedades occidentalizadas, esta gran tragedia no es el problema número uno. El principal problema es el debilitamiento de la fe y el hecho de que muchos jóvenes ya no creen.

"Este es el gran desafío. Aunado a esto, está la crisis moral de la familia y la enorme amenaza de la pornografía, no solo para la Iglesia sino para toda la humanidad", advirtió. 

Respecto al cargo del "Maestro Limpio" de las finanzas vaticanas, que le fue confiado por el Papa Francisco, y que le provocó ciertas enemistades dentro de la Curia, el cardenal Pell dijo con una sonrisa cómplice: "para mí, no existía ninguna diferencia entre italianos y no italianos, sino entre la gente honesta y los que no lo eran".

Una prueba, en su opinión, de que la transparencia está progresando en este ámbito: "la celebración del juicio del cardenal Angelo Becciu es un momento importante porque el Vaticano puede ser visto como un lugar donde se respeta la ley", subrayó el exarzobispo de Sídney, quien nunca ocultó los fuertes enfrentamientos que tuvo con el ex número dos de la Secretaría de Estado, en el ejercicio de sus funciones.

Por otra parte, el sínodo universal, un gran proyecto querido por el pontífice argentino, no parece despertar un entusiasmo excesivo en el alto prelado: "No soy un experto en sinodalidad, y no conozco a muchos que realmente entiendan lo que esto significa, pero lo seguiré todo con gran interés".

Cuando finalmente se le preguntó qué fue lo que más lo marcó durante su estancia en prisión, el cardenal Pell respondió sin dudarlo: "no haber podido celebrar la misa, ya que el alcohol está prohibido en la cárcel; y no saber lo que sucedía afuera".