El cardenal Pell critica la pasada gestión financiera del Vaticano

Febrero 10, 2021
Origen: fsspx.news

El cardenal George Pell, exministro de economía del Vaticano, habló en un seminario virtual organizado por The Global Institute of Church Management, donde abordó principalmente el tema de la transparencia en la administración financiera de la Iglesia.

Las recomendaciones del alto prelado en materia de gestión financiera se pueden resumir en tres puntos: transparencia en el uso del dinero, competencia en la administración, coherencia en la gestión.

El obispo insistió en que esta es la única forma en que el Vaticano saldrá de los problemas. Además, agregó estar convencido de que muchos de los problemas financieros actuales, en particular la controvertida compra de una propiedad en Londres, podrían haberse evitado, o "se habrían interceptado antes, si la auditoría externa de Pricewaterhouse Cooper no hubiera sido cancelada en abril de 2016".

La crítica es clara: equivale a decir que, si no hubiera habido un bloqueo por parte de la Secretaría de Estado, muchas filtraciones se hubieran detectado y detenido antes. Una acusación muy importante que apunta a la Secretaría de Estado, en particular a los cardenales Pietro Parolin y Giovanni Becciu.

El cardenal Pell celebró con satisfacción la reciente decisión del Papa de centralizar todos los recursos de la Secretaría de Estado en manos de la Administración Patrimonial de la Sede Apostólica (Apsa), de la que dependerá un único centro de inversión.

Con el traspaso de todos los recursos a la Apsa y a la Secretaría de Economía, prosiguió el cardenal, ahora será más fácil frenar cosas que no son sanas o que son poco claras. "El plan del Papa de crear un consejo de expertos [el comité de inversiones] para administrar las inversiones es, en mi opinión, algo vital", agregó el cardenal Pell.

Finalmente, sobre la cuestión del Óbolo de San Pedro (que hasta hace poco tiempo estaba en manos de la Secretaría de Estado), el porporato recordó que este dinero estaba destinado a financiar la obra caritativa del pontífice y cubrir parte de los honorarios de la curia.

Este dinero nunca debería haberse utilizado para realizar inversiones. Y recordó un principio de justicia consagrado en la ley: "si los donantes ofrecen dinero a la Iglesia para un fin específico, el dinero debe utilizarse para ese fin y no para otra cosa".

El alto prelado finalizó con una observación basada en su experiencia: "Hay un vínculo estrecho entre la incompetencia y el engaño", dijo. Y advirtió seriamente: "Desde un punto de vista financiero, no estoy seguro de que el Vaticano pueda seguir perdiendo dinero como lo hacemos nosotros".

Porque hay otro problema sumamente inquietante que pondrá a prueba la solidez del sistema: la presión de los fondos de pensión se está volviendo muy preocupante. Las pensiones, como sucede en muchas otras instituciones, se perfilan como el principal problema financiero de las próximas décadas.