El Cardenal Zen defiende la causa de la Iglesia clandestina en China

Febrero 09, 2018
Origen: fsspx.news
Cardenal Joseph Zen.

El Cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, se reunió con el Santo Padre, el 12 de enero de 2018, para defender la causa de la Iglesia clandestina, que podría tener que soportar las consecuencias de una reconciliación entre la Santa Sede y China.

El prelado chino mencionó los casos de Monseñor Peter Zhuang, de Shantou, y Monseñor Guo Xijin, de Mindong, quienes recibieron la orden de Roma de abandonar sus sedes para apaciguar las relaciones con el gobierno chino.

El cardenal explicó a Asia News que le preguntó al Papa "si había tenido tiempo de analizar la cuestión, como lo había prometido" y si sus colaboradores lo mantenían informado; a lo que el Papa respondió: "como ya dije antes, ¡no quiero crear otro caso Mindszenty!"

El Cardenal Zen consideró esta tranquilizadora respuesta como "un consuelo". El Cardenal Joseph Mindszenty fue el arzobispo metropolitano de Esztergom y primado de Hungría; fue perseguido bajo el régimen comunista, y condenado a cadena perpetua, tras un juicio staliniano en 1949, para luego ser liberado durante la insurrección de 1956. Cuando los tanques soviéticos llegaron para reestablecer la dictadura socialista, se refugió en la embajada de Estados Unidos. Permaneció ahí quince años. Finalmente, en 1971, la Santa Sede negoció su partida mediante un compromiso durante la Ostpolitik. Se le llegó a pedir al prelado renunciar a su cargo como primado de la Iglesia de Hungría, a lo que el Cardenal Mindszenty se negó.

El Cardenal Zen deduce de la comparación del Papa Francisco entre su caso y el del cardenal húngaro: "Yo estaría más que feliz de ser el obstáculo en el proceso del acuerdo entre el Vaticano y China," y "lo único importante en este momento es rezar por el Santo Padre."

El obispo emérito de Hong Kong también dio su opinión sobre los motivos para un acuerdo hipotético entre Roma y Beijing: según el cardenal, el Papa teme que la Iglesia, dividida frente al régimen chino, llegue a un punto crítico:

Algunos dicen que todos los esfuerzos por lograr un acuerdo (entre China y la Santa Sede) son en aras de evitar un cisma eclesial. ¡Qué ridículo! ¡El cisma ya está ahí, en la Iglesia Independiente (bajo la autoridad de Beijing)! Los Papas han evitado usar la palabra "cisma" porque sabían que muchos de los pertenecientes a la comunidad de la Iglesia católica oficial no estaban ahí por su propia voluntad, sino bajo fuerte presión.

Esta entrevista del prelado chino generó controversia en el Vaticano. Una declaración publicada por la oficina de prensa de la Santa Sede, el 30 de enero de 2018, explicó: "El Papa está en comunicación constante con sus colaboradores, particularmente con la Secretaría de Estado, en lo respectivo a los asuntos chinos."

El Cardenal Pietro Parolin, secretario de estado del Vaticano, declaró a Gianni Valente para Vatican Insider, el 31 de enero de 2018: "Confiamos en que los fieles chinos, gracias a su sentido de la fe, sabrán reconocer que nuestras acciones están animadas por la confianza en el Señor y no tienen nada que ver con la lógica mundana."

El hecho es que parece haber una necesidad urgente de reestablecer un clima mucho más diplomático y complaciente con el gobierno chino, lo cual parece ser una amarga traición al obispo emérito de Hong Kong.