El cardenal Zen espera lo peor para su antigua diócesis de Hong Kong

Junio 02, 2020
Origen: fsspx.news
El cardenal Joseph Zen

El Partido Comunista Chino (PCCh) aprobó un proyecto de ley el 28 de mayo de 2020 para prohibir la "traición" y la "secesión" en Hong Kong. Al día siguiente, el cardenal Joseph Zen, obispo emérito de la antigua colonia británica, reaccionó denunciando el "totalitarismo" chino.

Desde la firma, en septiembre de 2018, de un Acuerdo secreto entre la China de Xi Jinping y la Santa Sede, el obispo emérito de Hong Kong a menudo se ha manifestado para advertir a las autoridades de la Iglesia, y en general a Occidente, que siempre es peligroso sentarse a la mesa con el diablo, incluso si se tiene una cuchara larga.

Las noticias inmediatas demuestran una vez más que el prelado chino tiene razón: la aprobación de Beijing, el 28 de mayo pasado, de un proyecto de ley de "seguridad nacional" podría poner en peligro la "paz mundial".

"Por supuesto, hay preocupación y enojo en Hong Kong porque creemos que corre el riesgo de perder su singularidad para convertirse en una simple ciudad china como las otras donde las libertades ya no existen. Me temo que perderemos nuestra autonomía, la misma que fue prometida por el régimen de Beijing hace años en la Declaración Conjunta Sino-Británica de 1984. Beijing es la fuente de todos los problemas actuales de Hong Kong", explicó Joseph Zen el 22 de mayo en las columnas del periódico La Croix.

El cardenal no oculta su preocupación: "incluso Occidente parece haber perdido toda esperanza ante el comportamiento agresivo de China", precisó, y agregó que a partir de ahora "Hong Kong espera lo peor".

En una entrevista con Catholic News Agency, el 27 de mayo, Monseñor Zen reiteró su preocupación: "Hong Kong está ahora bajo el control total de China, incluso con respecto al agua y los alimentos. Estamos en manos de Dios", lamentó el alto prelado.

Al frente del ejecutivo de Hong Kong se encuentra una mujer, Carrie Lam, acusada de ser una marioneta controlada por Beijing. Esta católica practicante (¡!), que estuvo presente en la sesión anual del Congreso Nacional del Pueblo inaugurada en la capital china el 22 de mayo, se declaró lista para "cooperar plenamente" en la implementación de la nueva ley.

Se estima que la cifra de católicos en la antigua colonia británica es de 250,000 personas del total de siete millones de habitantes.