El costo de defender el derecho a la vida

Enero 12, 2022
Origen: fsspx.news
Evie Toombes en acción

Un tribunal británico reconoció en primera instancia la responsabilidad de un médico por haber permitido el "embarazo injustificado" de la madre de una denunciante de veinte años, aquejada de una patología irreversible, cuyo riesgo no se habría evaluado lo suficiente al momento de los hechos.

Philip Mitchell, un médico británico, se llevó una terrible sorpresa al encontrar en su zapato, al pie del árbol, una factura de varios millones de euros que debe pagar a una joven jinete veinteañera, campeona de salto ecuestre.

Evie Toombes nació con espina bífida, una condición congénita que es una malformación donde la médula espinal no puede desarrollarse adecuadamente.

Esta enfermedad ha obligado a la joven a someterse a duros tratamientos, en particular a permanecer acostada durante días enteros: lo que, sin embargo, no le impidió ascender al más alto nivel de la disciplina deportiva que ama.

No obstante, como reza un proverbio chino, "quien no puede dormir acusa al que hizo su cama". Por tanto, según Evie Toombes, todas las dolencias que sufre tienen un culpable: el médico familiar, Philip Mitchell.

Su culpa: no haber asesorado adecuadamente a la madre de Evie hace veinte años de acuerdo con las recomendaciones médicas vigentes que recomendaban tomar un suplemento de ácido fólico antes y durante las primeras 12 semanas de embarazo, para evitar la malformación de la espina bífida en el niño por nacer.

Sin embargo, argumenta la defensa de la joven, si el médico hubiera mencionado a la madre el riesgo que corría y el tratamiento correspondiente, esta última -según lo asegura ella misma- habría "aplazado el embarazo", es decir, habría matado a Evie...

El 1 de diciembre de 2021, la justicia británica reconoció la responsabilidad del médico general y le ordenó indemnizar a la campeona de equitación por todo el daño moral y físico causado por su enfermedad.

"Con toda probabilidad, una concepción posterior habría resultado en un individuo sano, y la ley establece que el demandante tiene derecho a reclamar una indemnización por haber nacido en una condición dañada", señaló el Tribunal Superior de Justicia de Londres.

En otras palabras, la sentencia reconoce un cierto perjuicio por el hecho de haber sido concebido en circunstancias que pueden haber favorecido una situación de invalidez.

Pasemos por alto el hecho de que tomar ácido fólico solo habría reducido el riesgo de desarrollar espina bífida, y no podría haber garantizado al 100% que Evie naciera sana: lo más grave radica en que, en el Reino Unido, una decisión judicial ha establecido que un hijo no es querido por sí mismo, y que no tiene, como tal, derecho a la vida, sino en la medida en que responda al proyecto de sus padres.

Los abogados de Philip Mitchell han apelado la decisión del 1 de diciembre, que amenaza aún más la cultura de la vida. Y que además responsabiliza al médico de los resultados, algo contrario a la ley vigente.

Por no hablar de lo absurdo de una denuncia hecha por alguien que no habría nacido, si el médico hubiera seguido el protocolo cuya falta hoy se le reprocha.