El episcopado estadounidense reafirma que la lucha contra el aborto es su prioridad

Noviembre 26, 2019
Origen: fsspx.news
Monseñor José H. Gómez, Presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (centro).

La "amenaza" del aborto es nuestra "prioridad número uno", señaló la Conferencia Episcopal de Estados Unidos. Una elección con la que no están de acuerdo varios obispos estadounidenses cercanos al papa argentino, que han expresado una voz discordante.

"La amenaza del aborto sigue siendo nuestra prioridad absoluta porque ataca directamente la vida, porque se lleva a cabo en ese santuario que es la familia, y por la gran cantidad de vidas eliminadas", esas son las palabras que pueden leerse en la carta publicada el 12 de noviembre de 2019 por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

Aunque el documento hace alusiones políticamente correctas a los otros fenómenos que amenazan la vida, como "el racismo, la crisis ambiental, la pobreza y la pena de muerte", la prioridad dada a la lucha contra el aborto ha provocado el enojo de varios prelados estadounidenses de alto rango, conocidos por sus pronunciamientos liberales.

Dos obispos expresaron inmediata y públicamente su desaprobación respecto a la carta mencionada, la cual, según ellos, "no refleja la forma en que el Papa Francisco sugiere que se aborden los problemas de la vida". Este argumento dialéctico tiene por objeto enfrentar un poco más al papa argentino con el episcopado estadounidense, en un clima que ha permanecido tenso desde hace varios meses.

Por ejemplo, el cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, quien tristemente se dio a conocer por defender el uso de los ídolos de la Pachamama en un santuario romano durante el Sínodo para la Amazonía, dijo que "no estaba satisfecho" con el documento de la Conferencia Episcopal. El cardenal Robert McElroy, obispo de San Diego, tomó la misma postura.

Por el contrario, Monseñor Charles Chaput intentó replantear el debate: "Me opongo a todos aquellos que afirman que nuestra posición sería contraria a la enseñanza del Papa: es simplemente falso. Eso provocaría una lucha artificial entre el Santo Padre y los obispos estadounidenses; la defensa de la vida sigue siendo la prioridad".