El guardarropa de la Santísima Virgen

Mayo 05, 2021
Origen: fsspx.news
La reliquia conservada en la colegiata de Loches

En 2018, Editions de l'Hotel de Sancé publicó un libro de 34 páginas ilustrado con acuarelas originales y breves comentarios, titulado La garde-robe de la Sainte Vierge (El Guardarropa de la Santísima Virgen). El objeto de la obra son las apariciones de la Santísima Virgen y las diferentes vestimentas utilizadas por ella para estas ocasiones.

El tema se desarrolla en varios artículos escritos por el Padre Etienne Beauvais en Le Petit Grégoire, la revista parroquial de la Iglesia de Saint-Grégoire des Minimes, en Tours.

Paralelamente al primer artículo se narra la adquisición del cinturón de Nuestra Señora venerado en la iglesia Saint-Ours de Loches, en Indre y Loira. Loches fue cedida a Francia en 1249. San Luis la compró a uno de los herederos de Drocon o Dreux de Mello. La venta se firmó en el campamento de Egipto.

Mucho antes de esta fecha, Loches poseía un tesoro muy valioso, conquistado por uno de sus señores, Geoffroy, conde de Anjou, conocido como Grise-gonelle, debido al color de su armadura. Esta conquista es una historia curiosa que tomamos prestada de un pequeño folleto, impreso con permiso del arzobispo de Tours.

"En 978, Geoffroy Grise-gonelle acordó luchar frente a frente contra un príncipe alemán que disputaba con el Rey Lotario, hijo de Luis IV de Ultramar, sus derechos a la corona de Francia. La Reina Emma, ​​pariente cercana del conde de Anjou, le envió, como protección, el cinturón de la Santísima Virgen, conservado en la capilla de su palacio.

La Reina le aconsejó que lo llevara puesto durante el combate, asegurándole que la Virgen María, a quien había pertenecido este cinturón, le daría la victoria. Esto fue lo que pasó. El Rey y la Reina, tras la victoria de Geoffroy que les aseguró la tranquila posesión del trono, le entregaron la preciosa reliquia, misma que Geoffroy se apresuró a depositar en su iglesia del castillo de Loches, donde casi todos los reyes la visitaron.

"Cada año se exhibía para el culto público el 3 de mayo y el 15 de agosto; esos días la gente acudía en masa a la colegiata, y entre los asistentes a menudo se podía ver a personas ilustres por nacimiento o santidad, como la Beata Juana de Maillé. Durante el resto del año, el cinturón sagrado se guardaba cuidadosamente en un armario de dos puertas, forrado con hierro y provisto de cinco cerraduras.

"El cinturón de la Santísima Virgen es de una tela muy fina, color avellana, cuyo material probablemente sea lino. Tiene dos metros diez centímetros de largo y unos tres centímetros de ancho. Se conservaba, antes de la Revolución, en un rico relicario color escarlata, inspirado en el de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. El cinturón descansaba sobre una ágata de rara belleza, enriquecida con piedras preciosas y oro.

"Cuando los revolucionarios saquearon la colegiata, el rico relicario que contenía el cinturón tentó su codicia; entonces lo robaron; pero la santa reliquia fue salvada de sus sacrílegas manos por el Padre Pierre-René Leduc.

"En 1803, fue devuelta a la iglesia del castillo, y reconocida solemnemente el 7 de agosto por los antiguos canónigos y capellanes de la colegiata. En 1834, Monseñor de Montblanc, arzobispo de Tours, permitió que se expusiera, como en el pasado, a la veneración de los fieles. Se colocaba sobre un cojín de tela de oro, al que se fijaba firmemente con lazos que llevaban el sello arzobispal y se encerraba en un relicario gótico".

El cinturón fue llevado a Constantinopla por el emperador Arcadio, quien se lo dio a su hermana, Santa Pulqueria. En Constantinopla, la devoción a esta reliquia se hizo tan popular que Emmanuel Comnenus estableció una fiesta en su honor.

Ofrecido a Carlomagno junto con el velo de la Santísima Virgen, que Carlos el Calvo heredó y veneró en la catedral de Chartres, el cinturón de María siguió siendo propiedad real hasta que Geoffroy lo recibió como recompensa.

Un fragmento del cinturón de Nuestra Señora también se encuentra documentado desde 1252 en la Iglesia de Nuestra Señora de la Liberación en Quintin, Bretaña. Así como en la colegiata de Puy-Notre-Dame, en Maine-et-Loire.