El juego de palabras poco ingenioso de Monseñor Simon respecto a la FSSPX

Octubre 25, 2018
Origen: fsspx.news
Monseñor Hippolyte Simon.

Monseñor Hippolyte Simon es el arzobispo emérito de la diócesis de Clermont. Renunció a su cargo en 2016 por cuestiones de salud. Sin embargo, se tomó el tiempo desde su retiro para compartir con los lectores del diario La Vie - que alguna vez fue católico - su reacción ante la elección del Padre Davide Pagliarani como cabeza de la Fraternidad San Pío X, el pasado 11 de julio.

En una carta demasiado larga para una idea tan limitada, el prelado explica que, con un sacerdote a la cabeza de una sociedad sacerdotal, la obra fundada por Monseñor Marcel Lefebvre se ha convertido nuevamente en "una Iglesia de estructura presbiteriana" (sic). ¿Qué quiere decir con esto? ¡Fue la misma Iglesia católica la que aprobó los estatutos de la Fraternidad San Pío X!

He aquí su argumento:

El Superior General es nuevamente un sacerdote, en la persona del padre italiano Davide Pagliarani. ¡Y así, este sacerdote ha sido establecido "jefe" de tres obispos! De 1988 a 1994, fue el Padre Schmidberger. Cuando éste último fue sucedido por Monseñor Fellay, en 1994, Ecône fue "episcopal" nuevamente. El primer responsable de la Fraternidad fue un obispo, lo que parecía más acorde con la gran Tradición católica.

Al parecer, Monseñor Simon no conoce la gran Tradición católica de la que habla. La Santa Sede prefiere que las congregaciones sean gobernadas por sacerdotes y no por obispos. Cuando un Capítulo elige a un obispo, es necesario un indulto del Papa. Cuando Monseñor Lefebvre fue elegido Superior General de los Padres del Espíritu Santo en 1962, sucedió a un sacerdote que gobernaba una sociedad conformada por 3,382 sacerdotes, entre los cuales había 46 obispos. El Papa Juan XXIII tuvo que confirmar la elección porque se trataba de una excepción al derecho de la Iglesia, es decir, "la gran Tradición católica". Seis años más tarde, en 1968, el sucesor de Monseñor Lefebvre elegido para dirigir la congregación de los Espiritanos fue otra vez un sacerdote, como lo fue también su fundador, el Padre Libermann. Lo mismo ha sucedido con tantas otras congregaciones gobernadas por sacerdotes, sin que haya un Hippolyte Simon que se ofenda por este hecho.

Efectivamente, el obispo es el encargado de gobernar una diócesis, pero la Fraternidad San Pío X no es una diócesis. Incluso si un día, en un futuro hipotético, una Prelatura estableciera un obispo a la cabeza de la Fraternidad, esto no impediría que la FSSPX fuera gobernada de manera perfectamente católica por un sacerdote, al igual que tantas otras sociedades de vida apostólica que son legión en la Iglesia.

Una jugada sucia

La conclusión del obispo emérito de Clermont sugiere un destello de lucidez: "No tengo la capacidad para ofrecer un comentario más profundo sobre el gobierno de la Fraternidad San Pío X". Sin embargo, su siguiente observación no es más que una jugada sucia: "simplemente me permito la libertad de encontrar un poco extraño el hecho de que, bajo el pretexto de preservar la Tradición católica, apliquen los principios propuestos por Juan Calvino, que fueron desarrollados posteriormente por Ulrich Zwingli, en Suiza, y por John Knox, en Escocia... ¡si saben a lo que me refiero!"

Se espera que el lector ría y se entretenga con la inconfesable profundidad de una frase cuya intención es ser espiritual y muy inspiradora. Con su observación, Monseñor Simon cree que está siendo ingenioso, pero la verdad es que ignora la historia de la Iglesia y la práctica romana. ¡Qué triste!

No obstante, Monseñor Simon expresa de manera implícita una idea que sigue estando ampliamente generalizada. Para él, la Fraternidad San Pío X es cismática. Por lo tanto, ésta debería adoptar una estructura gubernamental similar a la de una "Iglesia pequeña", una "Iglesia paralela". Si la Fraternidad elige a un sacerdote para dirigirla, se convierte en presbiteriana. Si elige un obispo, se convierte en episcopaliana. Demasiado simple, incluso cae en lo simplista, pero no por eso deja de ser una estrategia eficaz para denigrar y catalogar a la Fraternidad...

Procesión a Lourdes.

Una obra de la Iglesia que defiende la fe católica

Sin embargo, la Fraternidad San Pío X es una obra de la Iglesia, pues sigue las leyes de la Iglesia y su práctica constante. La acusación de cisma que se le suele atribuir jamás se ha podido comprobar. La Fraternidad reconoce al Papa como jefe de la Iglesia, de su jerarquía visible aquí en la tierra, y las condiciones mismas de las consagraciones de 1988 han demostrado suficientemente que Monseñor Lefebvre tuvo mucho cuidado de no romper el vínculo con Roma, al rehusarse a conferir cualquier tipo de jurisdicción a los obispos auxiliares que consagró para la Fraternidad.

Si bien ignoró una ley de disciplina eclesiástica, no fue por los motivos que podrían constituir un cisma: negar la unidad de la Iglesia, la sumisión debida al sucesor de Pedro o el rechazo deliberado y voluntario de la autoridad misma. La actitud de la Fraternidad San Pío X no está basada en la rebelión contra la autoridad legítima o la negación del dogma de unidad de la Iglesia fundada sobre Pedro. Está basada en el combate de la fe, combate que todo fiel hijo de la Iglesia tiene obligación de librar. La Fraternidad no busca sustituir a la Iglesia, sino únicamente servirla. Su intención no es anular el papado, a diferencia de Calvino, Zwingli y Knox, sino, al contrario, defender a la Sede apostólica en la fe y la fidelidad al Magisterio de siempre.

Además, la acusación de cisma es cosa del pasado desde hace mucho tiempo. Muchos obispos están conscientes de esto, e incluso el mismo Papa. El 18 de julio de 2018, el secretario de la Comisión Ecclesia Dei, que depende de la Congregación Romana para la Doctrina de la Fe, afirmó públicamente, como lo han hecho ya tantos otros: "es absolutamente falso afirmar que la Fraternidad San Pío X es cismática desde un punto de vista formal y canónico."

Si la sociedad de sacerdotes católicos fundada por Monseñor Lefebvre no es cismática, es hora de que Monseñor Simon la trate como tal. Aún en el retiro, es recomendable mantener la cordura y no perder la razón.

Padre Christian Thouvenot