El lugar del bautismo de Cristo finalmente ha sido devuelto a la Iglesia

Enero 15, 2021
Origen: fsspx.news
El sitio de Qasr al-Yahud antes de la remoción de minas

En Tierra Santa, por primera vez desde hace medio siglo, los franciscanos pudieron celebrar la misa en el mismo lugar donde Cristo fue bautizado. El sitio de Qasr al-Yahud, transformado en un campo minado después de la Guerra de los Seis Días, ha vuelto a ser un lugar de oración confiado a la Iglesia.

"Estamos muy felices de que, en este día tan especial, la Custodia de Tierra Santa, después de más de medio siglo, haya podido regresar a la Iglesia de San Juan Bautista, con la ayuda de Dios", expresó alegremente el Padre Mario Hadchity, religioso franciscano encargado de la parroquia de Jericó.

El 10 de enero de 2021 estará marcado con una piedra blanca, porque, desde hace más de medio siglo, no se había celebrado la misa en la iglesia de Qasr Al-Yahud, a orillas del Jordán, en el mismo lugar donde Cristo fue bautizado por San Juan Bautista.

Para la ocasión, Monseñor Leopoldo Girelli, nuncio apostólico en Israel y Chipre, y delegado apostólico para Jerusalén y Palestina, asistió a la misa celebrada por el Custodio de Tierra Santa, el Padre Francisco Patton.

"Los últimos sacerdotes que celebraron la misa aquí fueron un inglés, el Padre Robert Carson, y un nigeriano, el Padre Silao Umah. Cincuenta y cuatro años después, estamos escribiendo una nueva página en la historia, para dar testimonio de que este lugar, alguna vez transformado en un campo de guerra, en un campo minado, se ha convertido nuevamente en un campo de paz, un campo de oración", recordó con emoción el custodio de Tierra Santa, en su homilía.

El sitio actual, venerado como el lugar del bautismo de Nuestro Señor, fue adquirido por la custodia en 1932, pero fue hasta 1956 cuando se construyó una modesta iglesia dedicada a San Juan Bautista, misma que fue confiada a los religiosos franciscanos del convento de Jericó.

En 1967, cuando estalló la Guerra de los Seis Días, el lugar se transformó en un campo minado de 55 hectáreas, y los franciscanos se vieron obligados a huir del convento precipitadamente.

Treinta y tres años después, en el 2000, se concedió, excepcionalmente, el acceso al Papa Juan Pablo II, durante su viaje apostólico a Tierra Santa.

En 2011, las autoridades israelíes volvieron el sitio accesible a los peregrinos, pero fue hasta enero de 2018 cuando una asociación, Halo Trust, decidió hacerse cargo de los trabajos necesarios para la remoción de minas, que se completó a finales de octubre de 2018.

Dos años después, en octubre de 2020, se entregaron las llaves de la iglesia a la Custodia, que tiene prevista "una reapertura inminente a los peregrinos, quienes encontrarán en esta iglesia ubicada en el corazón de un palmeral, un lugar propicio para la meditación y la oración", según las palabras del Padre Patton.