El mil setecientos aniversario del descanso dominical

Abril 07, 2021
Origen: fsspx.news

El año 2021 conmemora el 1,700 aniversario de la consagración del domingo como día semanal de descanso. Convertido en uno de los preceptos de la Iglesia, esta institución ha recibido numerosos ataques desde la revolución francesa hasta nuestros días.

El Código de Justiniano, una colección de constituciones imperiales promulgadas desde Adriano, y publicado en 528, remonta el descanso dominical al emperador Constantino.

De hecho, en la primavera del 321, menos de diez años después de la victoria del Puente Milvio, que constituyó un paso esencial en el camino hacia el poder y su conversión al cristianismo, el hijo de Constancio Cloro y Santa Elena se dirigió al vicario de Roma en estos términos: "que todos los jueces, las plebes urbanas, los servicios de todas las profesiones descansen en el venerable día del Sol" (código de Justiniano, III, XII, 2).  

El emperador volvió tres meses después, el 3 de julio de 321, al tema insistiendo una vez más en el respeto debido al primer día de la semana, evocando "el día del Sol, consagrado para su veneración" (código teodosiano, II, VIII, 1).

El día de descanso aún no era llamado por Constantino "domingo" o "día del Señor", sino "día del Sol" en referencia al "Sol Invicto", un nombre utilizado por los antiguos romanos para designar el primer día de la semana.

Pero no nos engañemos, fue la fe cristiana -la misma que lo llevaría al final de su vida a pedir el bautismo- la que inspiró tal medida en el conquistador de Majencio, en el Puente Milvio.

Esta noción de descanso era bastante flexible: "que los que viven en el campo se dediquen libremente y sin estorbo al cultivo del campo, porque a menudo sucede que no hay día más adecuado para entregar el grano a los surcos o las viñas a las zanjas de la plantación. De esta manera, la oportunidad brindada por la previsión celestial no se escapará cuando llegue el momento de actuar", precisó Constantino.

Por el lado de la Iglesia, la ley eclesiástica más antigua que nos ha llegado sobre este punto es un canon del Concilio de Laodicea, cuya fecha es incierta, pero que puede situarse alrededor del 364.

El concilio ordenó abstenerse de trabajar los domingos "tanto como fuera posible", fórmula que sugiere que la costumbre era todavía bastante flexible.

El siglo VI fue testigo de la proliferación de concilios especiales en toda la Iglesia, que recordaban el deber del descanso dominical y los días de precepto, hasta Santo Tomás de Aquino que sistematizó esta doctrina, guiado por el principio según el cual las obras serviles están prohibidas en la medida en que impiden que el hombre se aplique a las cosas divinas.

Cuando llegó la revolución francesa el descanso dominical empezó a ser atacado, en particular con la implementación del "décadi". Los revolucionarios introdujeron semanas de 10 días, donde el último día -el décadi- era un día no laborable. Esta insensatez duró menos de 15 años.

La institución del descanso dominical no ha dejado de sufrir ataques desde su institución: a veces de frente y reprimidos, a veces recortados como lo demuestra la última ley Macron de 2015, que lleva el nombre del que en ese momento era ministro de finanzas de François Hollande.