El Papa crea una comisión para estudiar la posibilidad del diaconado femenino

Abril 13, 2020
Origen: fsspx.news
Cardenal Giuseppe Petrocchi

El 8 de abril de 2020, el Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede informó sobre la decisión del Papa Francisco, tomada durante una audiencia reciente concedida al cardenal Luis Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), de instituir una nueva comisión que se dedicará al estudio del diaconado femenino.

El cardenal Giuseppe Petrocchi, arzobispo de L’Aquila, fue nombrado presidente de la nueva comisión, y el Padre Denis Dupont-Fauville fue designado como secretario. 

Las otras diez personas nombradas oficialmente son: Catherine Brown Tkacz; Dominic Cerrato, diácono estadounidense; el Padre Santiago del Cura Elena, español; la Dra. Caroline Farey, británica; Barbara Hallensleben, alemana; el Padre Manfred Hauke, alemán; James Keating, diácono estadounidense; el Padre Angelo Lameri, italiano; la Dra. Rosalba Manes, virgen consagrada italiana y biblista; y la Dra. Anne-Marie Pelletier, escritora bíblica de París. Es decir, según el principio de paridad, 5 hombres y 5 mujeres... Ninguno de estos miembros formaba parte de la comisión anterior encargada de estudiar la posibilidad de la ordenación de mujeres al diaconado.

Según el sitio web Lifesitenews, el profesor Peter Hünermann, teólogo alemán, señaló que el informe de la Primera Comisión del Vaticano para el Estudio del Diaconado Femenino llegó a la siguiente conclusión: "no existe evidencia histórica de que las mujeres hayan sido ordenadas diáconos en la época patrística".

Debe recordarse que, según la Tradición unánime, ninguna mujer ha sido admitida jamás al sacerdocio, ni al diaconado. Y la Iglesia siempre ha declarado que, según la revelación divina, solo el hombre, en el sentido masculino, puede recibir el sacramento del Orden.

Esta doctrina fue afirmada de forma definitiva por el Papa Juan Pablo II, en la Carta Apostólica Ordinatio sacerdotalis, del 22 de mayo de 1994: "Por tanto, con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene, en modo alguno, la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia".

Esta doctrina fue declarada como perteneciente al depósito de la fe por una respuesta de la CDF, fechada el 28 de octubre de 1995 y firmada por el cardenal Ratzinger, que dice lo siguiente:

“Pregunta: ¿Deberíamos considerar como perteneciente al depósito de la fe la doctrina que afirma que la Iglesia no tiene el poder de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, una doctrina propuesta por la Carta Apostólica Ordinatio sacerdotalis, para ser mantenida definitivamente?

Respuesta: Sí.

Esta doctrina requiere una aprobación definitiva porque se basa en la Palabra escrita de Dios, porque ha sido constantemente preservada y practicada en la Tradición de la Iglesia desde el principio, y porque ha sido propuesta infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal. Es por eso que, en las circunstancias actuales, el Soberano Pontífice, ejerciendo su ministerio de confirmar a sus hermanos (cf. Lc 22, 32), expresó esta misma doctrina mediante una declaración formal, afirmando explícitamente lo que siempre debe mantenerse, en todas partes y por todos los fieles, en la medida en que pertenece al depósito de la fe".

Finalmente, el cardenal Ladaria volvió a referirse a esta cuestión con un texto del 29 de mayo de 2018 en el que recordó el carácter definitivo de esta enseñanza, afirmando, en particular, que "la imposibilidad de ordenar mujeres al sacerdocio pertenece a la 'esencia del sacramento del Orden'", es decir, a un elemento del sacramento sobre el cual la Iglesia no tiene poder para cambiarlo.

En efecto, el sacramento del Orden, aunque único, comprende varios grados. El Concilio de Trento afirmó que incluye, definitivamente, el diaconado, el sacerdocio y el episcopado. Por lo tanto, todo lo que pertenece a la esencia del sacramento aplica a todos los grados. En este caso, el hecho forzoso de ser hombre para recibirlo.

Por esta razón, resulta terriblemente escandaloso que se haya creado una nueva comisión para examinar un problema sobre el que la Iglesia ya se había pronunciado definitivamente. Ya sea que se trate de una distracción para entretener a aquellos que buscan lograr lo imposible, o que el resultado de la comisión sea una especie de bendición ambigua para las "diaconisas" que no recibirían los poderes vinculados al Orden, este hecho se convierte en un precedente muy peligroso. Tal vez, incluso, el Papa, en espera de su sucesor, deje en pausa a esta comisión. 

En cualquier caso, es un desatino y un verdadero escándalo para los fieles que ignoran esta cuestión y que creen que es posible modificar este punto, lo cual socava aún más la noción misma de infalibilidad en la Iglesia, como lo mencionó el cardenal Ladaria en el texto mencionado anteriormente.

Usquequo Domine, ¿Hasta cuándo, Señor?...