El Papa Francisco celebra a los mártires coptos ortodoxos

Febrero 18, 2021
Origen: fsspx.news
Prosper Lambertini, Papa bajo el nombre de Benedicto XIV

El 15 de febrero de 2021 se organizó un "webinar" ecuménico con la participación del Papa Francisco, el Patriarca copto ortodoxo Tawadros II y el Primado anglicano Justin Welby, para conmemorar a los 21 "mártires" coptos brutalmente asesinados por el Estado Islámico de Irak y Siria, en territorio libio, el 15 de febrero de 2015.

La cobertura mediática de esta masacre despertó una indignación general. Una semana después de la transmisión de la ejecución, el patriarca Tawadros II inscribió a las 21 víctimas en el libro de los mártires de la Iglesia copta ortodoxa.

Durante la videoconferencia, el Papa Francisco afirmó notablemente: "Son nuestros santos, los santos de todos los cristianos, los santos de todas las religiones y tradiciones cristianas", los santos "del pueblo de Dios, del pueblo fiel de Dios", que "lavaron sus vidas en la sangre del Cordero".

Concluyó su intervención con estas palabras: "Oremos juntos, hoy, en memoria de estos 21 mártires coptos: que intercedan por todos nosotros ante el Padre. Amén".

Los precedentes

Por supuesto, esta no es la primera vez que un Papa celebra la memoria de "mártires" que no pertenecen a la Iglesia católica. Juan Pablo II celebró una "conmemoración ecuménica de los testigos de la fe del siglo XX".

El 7 de mayo de 2000, tercer domingo de Pascua, pronunció una homilía frente a los representantes de las Iglesias ortodoxas y orientales antiguas, incluida la ortodoxa copta. También hubo representantes de comunidades protestantes y organizaciones ecuménicas.

La reunión se llevó a cabo cerca del Coliseo. Juan Pablo II afirmó especialmente que "en nuestro siglo", el testimonio de Cristo hasta dar la sangre se ha convertido en un patrimonio común de católicos, ortodoxos, anglicanos y protestantes (Tertio millennio adveniente, no. 37).

Unos años más tarde, en 2005, se publicó un Martirologio Universal, elaborado por la comunidad de Bose. Esta última está compuesta por miembros de varias religiones, y fue fundada después del Concilio, por Enzo Bianchi. Este martirologio reúne a cristianos y miembros de muchas otras religiones.  

Una declaración imposible 

Evidentemente, no se trata de negar el terrible sufrimiento padecido por estas víctimas del odio anticristiano. Ni ignorar que prefirieron la muerte a negar su fe. Pero simplemente no es posible que la Iglesia católica los declare "mártires", porque falta una dimensión de capital importancia para esta declaración.

Un mártir es alguien que voluntariamente sufre la muerte infligida por odio a la fe católica. Por tanto, para poder aplicar este título, la persona debe pertenecer claramente a la Iglesia católica por la profesión de fe. Porque si bien la Iglesia no puede juzgar lo que hay en el interior del alma, sí puede hacerlo a través de las señales externas que ve.

Por eso el Papa Benedicto XIV (1675-1758), en su tratado sobre la canonización de los santos, explica que no es posible afirmar el martirio de una persona que no pertenece a la Iglesia. ¿Significa esto que no puede haber mártires fuera de los límites visibles de la Iglesia? Es posible, continúa Benedicto XIV, pero entonces son "mártires ante Dios y no ante la Iglesia" que no puede juzgar. Recibirán en el Cielo la recompensa destinada a los mártires, pero aquí abajo seguirán siendo desconocidos.

Estas celebraciones inauguradas por Juan Pablo II, además de carecer de fundamento teológico según las palabras de Benedicto XIV, tienen el efecto de suprimir las diferencias entre la Iglesia católica y otras religiones. Disuelven la marcada línea entre la única Iglesia verdadera y todas las que se han separado de ella.

Producen también el sentimiento de que es posible salvarse indistintamente en cualquier religión y participar de este relativismo destructivo de la verdadera fe, que encuentra su punto de partida en la declaración Dignitatis humanae del Concilio Vaticano II.

No, estas 21 pobres víctimas del fanatismo islámico no son nuestros santos. No hay santos comunes a todas las denominaciones y tradiciones cristianas. No existe tal cosa. Podemos orar por ellos, pero no podemos orarles.