El Papa Francisco preocupado por las posiciones tradicionalistas

Mayo 26, 2021
Origen: fsspx.news
El cardenal João Braz de Aviv

Mientras que la desviación de la Iglesia de Alemania crece día a día y las leyes contra la vida se hacen cada vez más amplias, el Papa Francisco se encuentra preocupado por la formación "tradicionalista" de los sacerdotes. Al menos eso es lo que afirmó el cardenal João Braz de Aviv, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Durante un coloquio por videoconferencia para la 50a Semana Nacional de los Institutos de Vida Consagrada, el cardenal Braz de Aviv reveló que, durante un reciente encuentro con Francisco, el sucesor de Pedro expresó su temor ante "una cierta tendencia a alejarse un poco del Concilio Vaticano II, tomando posiciones tradicionalistas".

Es difícil hacerse una idea clara de lo que quiso decir el pontífice argentino con tan poca información. Pero no deja de ser interesante el hecho de que "tomar posiciones tradicionalistas" signifique "alejarse un poco del Concilio Vaticano II".

Esta confidencia, afirma el cardenal, fue hecha en el marco más amplio de la formación de los sacerdotes. Por tanto, al Papa le preocupa que la formación sacerdotal se desvíe y se distorsione, porque se enseñan "posiciones tradicionalistas" a los seminaristas o religiosos jóvenes.

El cardenal también invitó a las personas consagradas a actualizar el significado de la obediencia, lejos del abuso de poder. En esto se puede reconocer lo que el Papa llama el peligro del "clericalismo", que además afecta no solo a los clérigos, sino también a los laicos.

Teniendo en cuenta la cantidad de veces que Francisco ha denunciado este peligro, significa que esta amenaza le parece importante o que le tiene un horror particular.

Es casi como si el fantasma de Gambetta acechara los palacios apostólicos. Este político lanzó una verdadera guerra contra la religión, al pronunciar su famosa consigna "clericalismo, he ahí al enemigo", el 4 de mayo de 1877, en la Cámara de Diputados.

Sin embargo, si es necesario deplorar, denunciar y sancionar el abuso de poder en la Iglesia, conviene recordar que "el abuso no quita el uso", y que el Papa y los obispos deben sobre todo alentar a los titulares de la autoridad a santificarse, único medio verdaderamente eficaz para reducir los abusos.

Lamentablemente, no es acosando y acechando a la Tradición y las "posiciones tradicionalistas" como se logrará este resultado, sino centrándose en la enseñanza integral de la fe, formando sacerdotes santos y restableciendo la disciplina moral, tanto para los clérigos como para los fieles. Esto es lo que han hecho todas las verdaderas reformas de la Iglesia.