El Papa Francisco promueve la unión civil entre personas del mismo sexo

Octubre 22, 2020
Origen: fsspx.news
Evgeny Afineevsky, director del documental "Francesco"

En un documental titulado "Francesco", presentado en estreno en el Festival de Cine de Roma, que se lleva a cabo del 15 al 25 de octubre de 2020, Francisco hace algunos comentarios escandalosos sobre la unión civil entre personas del mismo sexo. Dichos comentarios dieron la vuelta al mundo inmediatamente.

Los hechos

¿Cuáles son exactamente estos comentarios, y en qué contexto fueron hechos?

El documental "Francesco", dirigido por Evgeny Afineevsky, fue presentado el miércoles 21 de octubre en el Festival de Cine de Roma. La película presenta el enfoque adoptado por el Papa Francisco frente a diversos problemas sociales, así como el ministerio pastoral que ejerce con quienes viven, según sus palabras, "en la periferia de la existencia".

Este documental contiene una escena hablada por el Papa en español, misma que incluimos a continuación, tal y como ha sido reproducida por los distintos medios de comunicación.

Hablando de manera general, el Papa dice que "las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia; son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie, ni hacer la vida imposible por eso". Posteriormente, agrega, explícitamente, sobre las uniones homosexuales: "Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso".

Como señala Jean-Marie Guénois en Le Figaro: "El documental retoma múltiples citas del Papa, pero también entrevistas exclusivas sobre una amplia variedad de temas, incluida la cuestión de la homosexualidad. Por tanto, nadie puede cuestionar el hecho de que esta frase fue auténticamente pronunciada por Francisco".

Afineevsky declaró a Catholic News Agency que el Papa emitió sus declaraciones sobre las uniones civiles en una entrevista que él mismo le concedió.

El valor de esta declaración

Está muy claro que estas declaraciones no tienen ningún valor oficial en estas circunstancias. Pero su impacto mundial constituye un escándalo extremadamente grave.

En primer lugar, cabe señalar que esta posición de Francisco no es nueva.

En 2010, cuando todavía era arzobispo de Buenos Aires, Argentina, el Papa Francisco se opuso a las iniciativas que tenían como objetivo, precisamente, la legalización del "matrimonio" entre personas del mismo sexo. Sin embargo, varios testimonios, incluido el de Sergio Rubin, biógrafo del Papa, sugieren que, a partir de ese momento, Bergoglio apoyó la idea de una unión puramente civil para los homosexuales.

En el libro "Sobre el Cielo y la Tierra", el Papa Francisco no rechaza directamente la posibilidad de este tipo de uniones civiles, sino que se limita a declarar que las leyes cuyo objetivo es lograr que las relaciones entre personas del mismo sexo sean similares al matrimonio constituyen "una regresión antropológica", y expresa su preocupación respecto al hecho de que si a las parejas del mismo sexo se les permite adoptar "podría haber niños afectados".

En 2014, en el documento preparatorio del Sínodo sobre la Familia, Francisco aceptó la posibilidad de que la Iglesia católica reconociera el "amor" de las parejas homosexuales. El objetivo era buscar una posible "codificación de los derechos que pueden ser otorgados a las personas que viven en una unión homosexual", según Monseñor Bruno Forte. Sin embargo, la propuesta no recibió un número suficiente de votos para ser aceptada como propuesta sinodal.

En 2015, mientras se debatían los proyectos para las uniones civiles en Italia, el Padre Thomas Rosica, de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, destacó que Francisco no tenía ningun comentario sobre el debate, sino que se contentaba con hacer hincapié en la enseñanza católica sobre el matrimonio.

Monseñor Marcello Semeraro, (a la derecha), en un "Foro cristiano LGBT" (sic).

El contexto eclesial

El 3 de junio de 2003, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó un documento titulado "Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales", firmado por el cardenal Joseph Ratzinger. La conclusión (No. 11) dice lo siguiente:

"La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad".

Pero ha pasado el tiempo, y desde distintos flancos de la Iglesia, han surgido numerosas solicitudes para "bendecir las uniones del mismo sexo" o para la aceptación de la legalización de tales uniones. Mientras que las acrobacias teológicas pretenden justificar las "pasiones ignominiosas".

Recordemos a este respecto el documento de la Comisión para el Matrimonio de la Conferencia Episcopal de Alemania, del 4 de diciembre de 2019, en donde se afirma que "la preferencia sexual del hombre se expresa en la pubertad y asume una orientación heterosexual u homosexual. Ambas pertenecen a las formas normales de la predisposición sexual, que no pueden ni deben ser cambiadas con la ayuda de una socialización específica". Esto no es otra cosa que la teoría de género.

El comunicado de la Comisión continúa así: "La cuestión de si la prohibición de la homosexualidad por parte de las autoridades docentes [de la Iglesia] sigue siendo apropiada hoy en día, ha sido objeto de controversia".

A principios de octubre, un profesor italiano de teología moral, Don Aristide Fumagalli, publicó un libro bajo el evocador título: "El Amor Posible. Las Personas Homosexuales y la Moral Cristiana". El prefacio está escrito por Monseñor Marcello Semeraro, quien todavía era obispo de Albano y secretario del C6 -la comisión de cardenales encargada de preparar la reforma de la Curia. El 15 de octubre fue nombrado prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en sustitución del cardenal Becciu.

En este libro, Fumagalli afirma que "la condena de los actos homosexuales no contempla la posibilidad, desconocida hasta la época contemporánea, de que los actos homosexuales correspondan a la naturaleza de la persona y expresen un amor personal". El teólogo no niega los límites del amor homosexual, sin embargo, está convencido de que actualmente "una teología más atenta a la historia personal considera el camino hacia el ideal, reconociendo la gradualidad necesaria para completarlo y los posibles obstáculos que lo limitan".

La pregunta es, por tanto, la siguiente: ¿el Papa Francisco es consciente de que favorece positivamente estas corrientes encaminadas nada menos que a justificar pura y simplemente un pecado que la Iglesia siempre ha condenado? Por desgracia, es imposible evitar responder afirmativamente. Lo cual constituye precisamente un acto de escándalo, en el sentido más fuerte del término. Este escándalo es mucho más terrible y grave porque emana del supremo guardián de la moral de la Iglesia.