El Papa pone a dieta rigurosa a la Secretaría de Estado

Noviembre 17, 2020
Origen: fsspx.news
Torre San Juan, sede de la Secretaría de Economía

El Papa Francisco ha decidido transferir todos los fondos gestionados por la Secretaría de Estado a la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (Apsa). En el futuro estarán bajo el control de la Secretaría de Economía, antiguamente administrada por el cardenal George Pell. Una decisión que es una especie de victoria y dignificación para el alto prelado australiano.

La decisión, hecha pública el 4 de noviembre de 2020, se había estado preparando desde el pasado mes de agosto, cuando el Papa Francisco escribió a su secretario de Estado para notificarle una decisión "de la mayor importancia", tomada "con el fin de evitar superposiciones, fragmentaciones o duplicaciones innecesarias y perjudiciales".

Sin embargo, fueron necesarios otros dos meses, que vieron caer en desgracia al ex número dos de la Secretaría de Estado, el cardenal Angelo Maria Becciu, en medio de un escándalo financiero, para concretizar el proceso de reforma.

La transferencia tiene un significado histórico, ya que los fondos de la Secretaría de Estado eran hasta ahora considerados como los activos de un "tercer banco", después de Apsa y el Instituto para las Obras de Religión (IOR). El importe se estima en más de mil millones de euros, gestionado a través del fondo Pablo VI y el Óbolo de San Pedro.

Estos fondos se utilizaron como garantía para obtener dos importantes préstamos hipotecarios, que permitieron la compra del edificio de Londres, ubicado en 60 Sloane Avenue, luego de una transacción dudosa que involucró a varias personas, incluido Monseñor Becciu, aunque él sigue negando su participación.

El hecho de que el pontífice argentino haya tenido que intervenir dos veces, mediante una carta fechada el 25 de agosto de 2020, y presidiendo una reunión el 4 de noviembre, muestra cuán fuerte es la resistencia por parte de la Secretaría de Estado.

Una reforma, en cambio, que suena a victoria para el cardenal George Pell: el alto prelado australiano denunció la gestión turbia de la poderosa Secretaría de Estado, cuando era prefecto de la Secretaría de Economía, y solicitó esta transformación en julio de 2014. Pero el proceso fue interrumpido por la implicación del cardenal Pell en un caso de abuso sexual, del que la justicia australiana lo absolvió definitivamente en 2020.

Desde entonces, se abrió una investigación judicial, porque se habrían transferido setecientos mil euros de la Secretaría de Estado a diversas cuentas australianas: afirmar, basándose en estos hechos, que los adversarios del cardenal Pell habrían buscado eliminar a un prelado demasiado incómodo, es algo que varios medios italianos no han dudado en hacer.

La reforma impulsada por el Papa Francisco debe completarse en tres meses: para garantizar el período de transición, una "comisión de paso y control" ha tomado posesión con efecto inmediato. Esta última está integrada por tres miembros: el sustituto de la Secretaría de Estado, el presidente de Apsa y el prefecto de la Secretaría de Economía.

El Papa también habría exigido, durante la reunión del 4 de noviembre de 2020, que se hiciera todo lo posible para "salir cuanto antes de la inversión londinense". Como predijo el Huffpost, la operación de limpieza aún no ha terminado y en algunos meses se llevarán a cabo cambios más sustanciales...