El Papa solicita una encuesta sobre la llamada Misa "extraordinaria"

Agosto 01, 2020
Origen: fsspx.news
En 2017, Monseñor Guido Pozzo, secretario de la comisión Ecclesia Dei, celebró la misa tradicional en San Pedro en Roma.

El 7 de marzo de 2020, el cardenal Luis Ladaria Ferrer, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, envió una carta acompañada de un cuestionario a todas las conferencias episcopales. Los dos documentos, cuyo contenido era desconocido para los fieles hasta el momento, fueron publicados el 23 de abril en el sitio católico estadounidense Rorate Coeli.

"Trece años después de la publicación del motu proprio Summorum Pontificum por Benedicto XVI", señala el cardenal Ladaria, "el Papa Francisco desea informarse sobre la implementación actual de Summorum Pontificum. Este motu proprio del 7 de julio de 2007 autoriza canónicamente la celebración de la misa del rito romano según el misal de 1962 establecido antes del Concilio Vaticano II. La encuesta dirigida a los obispos contiene nueve preguntas, y debe devolverse a la CDF antes del 31 de julio de 2020".

Las nueve preguntas formuladas a los obispos católicos del mundo entero son las siguientes:

1) ¿Cuál es la situación en su diócesis con respecto al rito romano extraordinario?

2) Cuando se practica el rito extraordinario, ¿obedece a una necesidad pastoral real o es obra de un solo sacerdote?

3) En su opinión, ¿cuáles son los aspectos positivos o negativos del uso del rito romano extraordinario?

4) ¿Se respetan las normas y condiciones establecidas por el motu proprio Summorum Pontificum?

5) ¿Ha sucedido, en su diócesis, que el rito ordinario ha adoptado elementos del rito extraordinario?

6) Para la celebración de la Misa, ¿utiliza el misal promulgado por el Papa Juan XXIII en 1962?

7) Además de la celebración de la Misa según el rito extraordinario, ¿hay otras ceremonias (bautismo, confirmación, matrimonio, penitencia, sacramento de los enfermos, ordenación sacerdotal, oficio divino, triduo pascual, funerales) que se ofician según los libros litúrgicos previos a Vaticano II?

8) ¿Cree usted que Summorum Pontificum ha influido en la vida de los seminarios (de su diócesis) y otras casas de formación?

9) Trece años después del motu proprio Summorum Pontificum, ¿cuál es su opinión sobre el rito romano extraordinario?

¿Podría verse amenazado el rito latino tradicional?

"¿El motu proprio Summorum Pontificum, que reconoció los derechos y la continuidad del rito latino tradicional, podría estar en peligro?, se pregunta con inquietud Rorate Cœli. "Cuando se publicó por primera vez el motu proprio, hubo un período de consulta de tres años", continúa el sitio, "definido por el Papa Benedicto XVI en su carta adjunta a los obispos. (...) Curiosamente, hoy, 13 años después de Summorum, (...) la Congregación para la Doctrina de la Fe, ahora responsable de Summorum, ha enviado una nueva encuesta para los obispos. (...) Y agrega a guisa de conclusión: "Esto podría ser preocupante. Las preguntas parecen neutrales, pero, cuando se leen cuidadosamente, pueden indicar consecuencias graves".

El cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, declaró en la edición de junio de la revista católica alemana Herder-Korrespondenz que sería deseable, en el futuro, tener una reconciliación de las dos formas del rito romano, "de tal manera que, en un momento dado, tengamos solo una forma como síntesis en lugar de dos formas diferentes". El 27 de mayo de 2020, el periódico católico alemán Die Tagespost, le pidió al cardenal alemán que explicara su propuesta de fusionar gradualmente la forma ordinaria y la forma extraordinaria del rito romano. El cardenal, reconociendo que esto requeriría mucho tiempo y paciencia, dejó en claro que comparte la opinión de Benedicto XVI, quien creía que no se podía prescribir una nueva reforma litúrgica, sino que esta última requería de un paciente proceso de crecimiento interior. (Cf. Voici quel est notre Dieu. Conversations avec Peter Seewald, 2001, Plon/Mame).

El 25 de marzo, luego de la encuesta del 7 de marzo, la Congregación para la Doctrina de la Fe emitió dos decretos para "enriquecer la forma extraordinaria del rito romano" con siete nuevos prefacios: el decreto Quo magis, y el de la introducción de los santos canonizados después de 1960, el decreto Cum sanctissima. Cerca de 200 teólogos protestaron contra estas disposiciones firmando una carta abierta en la cual solicitaban "la eliminación de los dos decretos y la devolución de todos los poderes sobre la liturgia a los obispos diocesanos y a la Congregación para el Culto Divino". De acuerdo con los signatarios, "no tiene ningún sentido emitir decretos para 'reformar' un rito que está encerrado en una historia pasada, detenido y cristalizado, sin vida y sin vigor". Martin Klöckener, profesor de ciencias litúrgicas en la Universidad de Friburgo, y signatario, respondió a las preguntas de la agencia suiza Cath.ch el 8 de mayo. Klöckener habló sobre "el peligro de una división pastoral" debido a la enseñanza en los seminarios del antiguo rito que "conduce a divisiones en la formación de los sacerdotes". Porque, en su opinión, cada rito determina una relación con la identidad de las personas involucradas: la Iglesia y el sacerdote. Además, agregó que "la creación de estos ritos especiales dificulta la implementación del importante potencial litúrgico del Concilio Vaticano II". Sin embargo, concluye diciendo: "esto no debe verse como un anuncio indirecto de la abolición de la forma extraordinaria del rito romano como temían ciertos círculos ultraconservadores".

La forma extraordinaria no es un rito "sin vida y sin vigor"

Esta carta abierta escrita por 200 teólogos "sobre el estado de excepción litúrgica", publicada el 1 de abril por Andrea Grillo, profesor de teología sacramental en la Universidad de San Anselmo en Roma, provocó una respuesta a través de Monseñor Markus Graulich, subsecretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos. Dicha respuesta se publicó en el sitio web Riposte Catholique el 3 de abril.

Monseñor Graulich señala los "distintos conceptos erróneos (por no hablar de errores), que sugieren una falta de conocimiento o un conocimiento ideológicamente distorsionado del tema por parte de los autores". Y procura precisar en su conclusión: "lo recientemente agregado a la forma extraordinaria (y no, como dicen los firmantes, el rito) muestra claramente que no está encerrado en el 'pasado histórico'", sino que puede desarrollarse orgánicamente. El hecho de que la forma extraordinaria no es un rito "sin vida y sin vigor" queda demostrado en todos los lugares donde se puede asistir a una celebración eucarística en la forma extraordinaria del rito romano. Les guste o no a los llamados liturgistas".

El 24 de abril, el periódico católico británico The Tablet publicó en su sitio web la entrevista realizada con Joseph Shaw, presidente de la Latin Mass Society of England and Wales. "No considero esta investigación como una amenaza, sino simplemente como un deseo de la CDF de tener información sólida procedente del mundo entero", explicó. "La comparación de los informes escritos en 2010 y 2020 mostrará no solo un crecimiento constante en el número de celebraciones, sino también una integración creciente y serena de la forma extraordinaria en la vida de la Iglesia, lo cual, en gran parte, es atribuible a la "actitud de los obispos mismos", agregó J. Shaw, citando a Monseñor Malcolm McMahon de Liverpool y a Monseñor Philip Egan de Portsmouth, quienes celebran ordenaciones según la forma extraordinaria.

Por su parte, el Padre Nicola Bux, profesor de liturgia oriental y teología de los sacramentos en la Facultad de Teología de Puglia, y exconsultor de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Soberano Pontífice, está convencido de que el cuestionario de la Congregación para la Doctrina de la Fe debe atribuirse a fines estadísticos que no son motivo de preocupación. La Nuova Bussola Quotidiana compartió sus reflexiones el 27 de abril. Pero, según el Padre Bux, para que la encuesta tenga éxito es esencial que los obispos que recibieron el cuestionario "se dejen guiar en sus respuestas por el sensus Ecclesiæ y no por los prejuicios".

Inquietudes y preguntas

Benedicto XVI fue lo suficientemente honesto como para reconocer que la reforma litúrgica había dejado un campo en ruinas. Incluso habló de la demolición de la liturgia. Sin embargo, creía que era posible reformar una reforma fallida. Trece años después, esta preocupación ya no es relevante en el Vaticano, y los partidarios de la revolución litúrgica tienen la intención de mantenerla así", señaló FSSPX.Actualidad el 1 de mayo de 2020.

"Al igual que el combate de la fe, el combate por la misa no ha terminado. Basta con recordar la cantidad de escollos que ha experimentado la implementación de Summorum pontificum y la mala voluntad que a la que han tenido que enfrentarse todos aquellos que quieren propagar y difundir la Santa Misa en su rito sacrosanto. Los Franciscanos de la Inmaculada, por haber querido dar preferencia a la misa tridentina en sus casas, fueron severamente castigados e incluso perseguidos. En cuanto a los obispos, ¿cuántos de ellos han mostrado realmente la solicitud pastoral que se les pidió hacia los sacerdotes y los fieles deseosos de descubrir o redescubrir una verdadera liturgia católica? ¿Y cuántos se han tomado la molestia de valorar la importancia de rendir a Dios el culto que se le debe en espíritu y en verdad? Estas son otras preguntas que también deberían hacerse, y otra investigación para realizar: la de la historia de los obstáculos y dificultades que los obispos o las conferencias episcopales han presentado para oponerse a cualquier "vuelta atrás". Los logros de la Revolución no se abandonan tan fácilmente.

"Finalmente, queda la cuestión de saber qué sucederá con esta investigación después del 31 de julio de 2020. ¿Será cuestionado, renovado, o incluso extendido y generalizado lo establecido por Benedicto XVI? ¡Es válido soñar! El futuro lo dirá".