El presidente de El Salvador tranquiliza a los defensores de la vida y el matrimonio

Septiembre 21, 2021
Origen: fsspx.news
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele

En un mensaje publicado en su cuenta de Facebook, Nayib Bekele, presidente de El Salvador desde el 1 de junio de 2019, afirmó sus convicciones sobre el proyecto de reforma constitucional que pronto defenderá en el parlamento, elaborado por el vicepresidente de la República.

Nacido el 24 de julio de 1981 en San Salvador, Nayib Bukele es hijo de un empresario de origen palestino, un cristiano que se convirtió al islam y ahora es imán y una figura influyente en la vida política y en la comunidad musulmana del país.

Las opiniones religiosas de Nayib Bukele fueron objeto de mucha especulación en las elecciones presidenciales de 2019: en una foto se le podía ver rezando en una mezquita en la Ciudad de México. Sin embargo, declaró que no pertenece a ninguna religión, sino que cree en Jesucristo.

En su publicación de Facebook, el presidente afirmó la necesidad de cambiar la Constitución de D’Aubuisson para construir el futuro de su país.

Sin embargo, ante los rumores y la campaña que le atribuyen con el objetivo de "respaldar el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la eutanasia", se defendió afirmando a sus compatriotas: "No sugeriría ninguna de estas cosas, incluso si estuviera bajo presión internacional. (…) Yo no participé en la elaboración de este proyecto de reforma constitucional, pero me corresponde a mí revisarlo, consultarlo y modificarlo, antes de enviarlo a la consideración de los diputados".

Para evitar cualquier disputa o duda sobre sus intenciones, agregó que no propondrá "ningún tipo de reforma a cualquier artículo que tenga que ver con el derecho a la vida -desde la concepción- con el matrimonio -que une a un hombre y una mujer- o con la eutanasia".

Asimismo, especificó el contenido del proyecto: "la garantía del derecho al agua, al aire limpio, a una educación de calidad, a la salud, a la vivienda, al acceso a Internet, a la inclusión, a créditos financieros no usureros, a la seguridad, a la alimentación, a un salario justo y a una pensión de jubilación digna".

Pero también la obligación de "todo gobierno futuro de invertir en salud, educación, acceso a la tecnología, protección al medio ambiente, limpieza y mantenimiento de nuestros ríos y playas y no destruir lo que queda de nuestros bosques".

Finalmente "la participación de la población en la toma de decisiones que le otorgue derechos políticos reales, de los que actualmente carece".

En este país, el más pequeño de América, marcado por una larga guerra civil (1980-1992), que condujo a la pobreza y al caos, la Iglesia católica es un factor importante de estabilidad. En un comunicado reciente, los obispos salvadoreños advirtieron, entre otras cosas, contra cualquier cambio constitucional que afecte la vida o el matrimonio.

El presidente parece haberlos escuchado.